Viernes, 15 de diciembre de 2017
Temas de hoy
  • Vigencias futuras
  • Agua potable
  • Contaminación
  • CVC
  • EMCARTAGO


Así le paga el diablo a quien bien le sirve

Publicado: Domingo, 19 de noviembre de 2017  |  11:11 am
Domitila de los Ángeles de la Misericordia Rivera Jaramillo

Con desdén, desprecio y abandono le responde el Ejército nacional a quien juró defender la patria hasta con la vida, entonces no me digan que hay “Fe en la causa”.

Comparte

Que indignación, que rabia produce la injusticia, y más cuando se trata de personas indefensas, discapacitadas, que ya no pueden darle al país esa fuerza productiva, versen abandonadas por el estado que es cruel cuando se lo propone.

Un muchacho, joven, sencillo, humilde, de escasos recursos económicos, de estrato uno, ingresó al ejército nacional como soldado profesional, a los cuatro años de ejercer su profesión, en un combate con las Farc en las selvas del Chocó, se desprendió de un peñasco, y al caer recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente, además que se le dislocaron los hombros; ya al ser trasladado a Cartago, le diagnosticaron un daño cerebral y por lo tanto, el soldado quedó sufriendo de ataques epilépticos.

Lo que se espera, es que el soldado sea atendido, sea pensionado al tiempo que todos los gastos médicos queden por cuenta del estado, pero este no fue el caso del infortunado soldado.

El Ejercito lo echó como un perro porque ya no le servía, si bien le dieron la liquidación laboral, no lo indemnizaron y le quitaron todos los servicios médicos y al momento de ser calificado por el tribunal Médico militar, lo calificaron con un 11% de discapacidad, y como en la viña del señor, hay de todo, decidió demandar la calificación a través de un petardo abogado que le cobró los honorarios y le abandonó el caso, afortunadamente cursa una demanda contra el Ejército nacional para que se le restablezcan los derechos al ex soldado.

Tras su lucha por obtener el servicio médico, en el año 2010 el Tribunal Superior de Buga le ordenó al batallón vencedores de Cartago y a la dirección nacional de sanidad, la atención médica integral al ex soldado, sin embargo, ya para esa época la enfermedad había avanzado dado que sufría de tres convulsiones epilépticas diarias sin mediar descanso alguno, aumentando las mordeduras de lengua y la relajación de esfínteres haciendo más penosa su enfermedad porque cuando despierta de la convulsión ya se ha defecado, por lo cual ha perdido su vida social porque prefiere permanecer en su habitación, situación ofensiva y degradante en contra de la dignidad humana del ex soldado, que juró ofrendar su vida al servicio de la patria, recibiendo por parte del Estado un completo abandono después de haberle servido con honor y lealtad.

En el año 2015, el dispensario del Batallón Vencedores le negó los medicamentos y atención medica, debiendo instaurar un incidente de desacato con el cual se solucionó el problema. Pero el Ejército reincidió en vulnerar los derechos a la vida y a la salud del ex soldado, y el día 03 de noviembre de este año el dispensario del Batallón de Cartago le negó de nuevo los medicamentos, exigiéndole que tenía que devolver o pagar los últimos medicamentos que le habían entregado, porque lo habían desactivado del sistema general, lo que agravó la situación del ex soldado que se encuentra sin los medicamentos esenciales, razón por la cual aumentaron las convulsiones, siendo más degradante su vida.

Hoy domingo 19 de noviembre tiene sus labios hinchados, reventados, con laceraciones en sus pómulos y cara debido a los golpes que recibe cuando cae al piso presa del endemoniado ataque epiléptico.

Afortunadamente ya el Tribunal Superior de Buga requirió al batallón Vencedores de Cartago, a su comandante, para que en el término de la distancia explique las razones del desdén, del desprecio y del abandono a su ex soldado.

Asi le paga el diablo a quien bien le sirve,  así le responde el Ejército nacional a quien juró defender la patria hasta con la vida, y a fe que lo hizo en sus cuatro años de combate contra las fuerzas irregulares, ahora abandonado por el estado.

Domitila de los Ángeles de la Misericordia Rivera Jaramillo

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

Anuncio
Anuncio