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Y otra vez, a voliar líchigo…

Publicado: Domingo, 16 de julio de 2017  |  10:13 am
Domitila de los Ángeles de la Misericordia Rivera Jaramillo

Ahora que ya anuncian la pena de muerte en contra para las bolsas de plástico en una cruzada por el medio ambiente, tendremos que volver a voliar líchigo.

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Yo me acuerdo que en Supía y aquí en Cartago, cuando nos vinimos a vivir a esta hermosa ciudad, mi papá se iba para la galería a mercar y se llevaba el líchigo…  y estoy hablando de la galería vieja, la que se quemó, luego construyeron la que hoy conocemos como plaza de mercado.

Yo me acuerdo muy bien que el líchigo era de pura cabuya y quien no lo llevaba, contrataba a uno de los muchachos que se hacían junto al pabellón de carnes con su canasto, y con él, recorrían los graneros y los puestos de verduras, y echaban todo al canasto, y el muchacho llevaba a sus espaldas semejante viaje hasta la casa de una y allá lo atendíamos con chocolatico o desayunito.

En ese tiempo no había supermercados y la plaza de mercado se movía de manera impresionante y nadie usaba bolsas, porque todos y todas llevábamos el líchigo.

Lo que pasa es que llega la modernidad, llegaron los Supermercados centrales a Cartago y todo fue cambiando, una ya no era atendida por el dueño del granero ni del puesto de verduras, sino que ya era un autoservicio, en donde una misma podía coger lo que necesitaba, y con  eso, las bolsas… ya el líchigo pasó a un segundo plano, en mi casa lo colgaron detrás de la puerta de la cocina… y allí se quedó.

Ahora que ya anuncian la pena de muerte en contra para las bolsas de plástico en una cruzada por el medio ambiente, tendremos que volver a voliar líchigo como decía mi papá, que en paz descanse, porque ya las bolsas las están cobrando y muy caras. 

Los supermercados como D1 las están vendiendo, y de manera descarada, dizque a ochenta pesos. Está bien que vendan las bolsas pero sin ninguna publicidad del supermercado, pues si ellos nos cobran la bolsa nosotros debemos cobrarles la publicidad que va impresa en ella, o sea que hacen el gran negocio: el impuesto que cobra el gobierno se lo trasladan al usuario aumentándole unos pesos de más, cobran la bolsa y se gorrean la publicidad, y la gente como boba se lleva la bolsita haciéndole publicidad y gratis.

Que vendan  las bolsas, pero limpias  sin publicidad o al menos con una leyenda alusiva al medio ambiente, pero que no lleve el nombre del supermercado.

Domitila de los Ángeles de la Misericordia Rivera Jaramillo | CiudadRegion

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.