Sábado, 20 de octubre de 2018
Temas de hoy
  • Valle del Cauca
  • Corrupción
  • Población carcelaria
  • Centro de reclusión
  • Dilian Francisca Toro


¿102 - 3? = ¡99!

Publicado: Domingo, 10 de diciembre de 2017  |  10:00 am
Gustavo García Vélez

Los magistrados han demostrado con este concepto -favorable a la tesis del gobierno de que el proyecto sí obtuvo la mayoría de votos y, por lo tanto, fue aprobado-, que no van a necesitar que los devuelvan para la primaria... a repasar matemáticas.

Comparte

En su serie Cosmos, el astrónomo gringo Carl Sagan afirmó que los griegos de Jonia (hoy la costa occidental de Turquía sobre el mar Egeo) estaban ya tan avanzados en sus descubrimientos que, de no haber sido por el idealismo de la filosofía de Platón -cuyos efectos arrasaron con el espíritu científico, práctico que habían logrado-, los terrícolas estaríamos ya realizando vuelos inter-estelares y no solo inter-planetarios. Que las naves no llevarían el nombre de la Nasa, sino de Jonia, en griego antiguo. Y que por ese error... estamos atrasados 500 años.

Y tal vez no lo es por más, porque el talante práctico de Aristóteles morigeró un poco las cosas. El arqueólogo italiano Massimo Manfredi, en Alexandros, biografía novelada en tres tomos, describe a este filósofo -que fue maestro del héroe macedónico Alejandro Magno- como un fulano tal por cual, todo chévere, al que inclusive le gustaba ganar dinero. Práctico el hombre. (En el Vaticano hay un mural del pintor Rafael Sanzio, “La Escuela de Atenas”, en el que aparece Platón “mirando p´al zarzo”, señalando las nubes... donde se mantenía; y Aristóteles, con la palma de su mano hacia abajo, como buen “polo a tierra”).

Los jonios fueron los padres de las matemáticas, al menos en la cultura occidental, porque se conocen tabletas de arcilla en la que los habitantes de Mesopotamia ya hacían sus cálculos. Y los egipcios también los tenían en papiros. Tales de Mileto, Pitágoras y Euclides, todos oriundos de Jonia, hace más de 2.500 años enseñaron que dos más dos son cuatro... y que 102 menos 3 son 99.

Pero en Colombia, gracias a ese santanderismo pendejo -a esa afición casi devoción por los incisos y la letra menuda- que nos ha gobernado desde que somos república y que dizque obliga a no pasar por encima de la Constitución, aunque se siga por debajo de las matemáticas, las cosas son de otra manera. Así se entiende el chorro de babas con el que salió el presidente del Senado, tratando de darle explicación a lo que no la tiene. Que faltando tres senadores -de falta absoluta, porque ya sus sillas permanecen vacías- el quórum decisorio es el mismo, como si nada hubiera ocurrido. (¿No habrá algún godo congresista que se llame Mileto, o Pitágoras o Euclides?)

Claro que -pobrecito- hay que entenderlo. Esa ha sido la actitud de las gentes de su partido, desde hace muchos años: buscar el acomodo. Cómo se añoran las épocas de Álvaro Gómez Hurtado, con el que sí se sabía a que atenerse y por eso fue tan respetable en sus últimos años, cuando abandonó el “calumnien, calumnien, que de eso algo queda”, heredado de su padre. Procedimiento que hoy se llama “noticias falsas” y que recogieron, sin ningún rubor ni decencia... los que sabemos.

Pero bueno. Ya la Sala de Consulta del Consejo de Estado acaba de emitir en este fin de semana su concepto acerca del tema de la aprobación -o no- de las curules para las víctimas de esta guerra estúpida, pero sangrienta, en la que las farc nada consiguieron y por eso decidieron firmar la paz con el Estado. Porque esa es otra realidad que quieren ignorar los enemigos de ese pacto: que no lo fue solo con este gobierno, sino que es ya un asunto del Estado colombiano. Es cuestión de principios.

Los magistrados han demostrado con este concepto -favorable a la tesis del gobierno de que el proyecto sí obtuvo la mayoría de votos y, por lo tanto, fue aprobado-, que no van a necesitar que los devuelvan para la primaria... a repasar matemáticas. 

Queda también para la historia el buen precedente dejado por Santos: perdió el plebiscito por un “miadito” (0.43 %), pero respetó ese resultado. No lo desconoció, como afirman todavía con “falsas noticias” en las que son tan expertos (y por eso ganaron ese plebiscito, manipulando de manera asquerosa las creencias de los grupos religiosos y las necesidades de los jubilados) y pese a las evidencias, los de la derecha cavernaria. Sin embargo, toda esa cochinada solo les alcanzó para empatar en votos. Convocó a un nuevo acuerdo -aceptado por los del “no”: estuvieron en la mesa negociando, pero se retiraron luego porque a ellos no les gustan los convenios, sino las imposiciones- que logró el suficiente consenso. La Corte lo aprobó por unanimidad. El Congreso le dio su visto bueno. Faltan algunas reglamentaciones, como esta de las curules para las víctimas. A propósito y tal cual lo expresó el senador Roy Barreras: vamos a ver cuáles de los que le dijeron no a las víctimas... les van a pedir cínicamente sus votos en marzo. 

Coletilla 1: No fue Ernesto Samper el que primero dijo “aquí estoy y aquí me quedo”. Esa expresión es del general francés Patricio Mac-Mahon, a raíz de su victoria en la guerra de Crimea. Luego, fue presidente de Francia en 1873. Así está consignado en Historia de Francia, de André Maurois. Vea pues. 

Coletilla 2: En la misma obra aparece la frase “los borbones ni olvidan, ni aprenden”. Yo estaba convencido de que se refería a los integrantes españoles de esta casa real, pero por lo leído esa fama les viene desde sus antepasados, derrocados por la Revolución Francesa y que después regresaron al trono... a hacer lo mismo, como si nada hubiera pasado. Más o menos como pretenden las derechas en Colombia.

Coletilla 3: Hablando de matemáticas, recuerdo de niño mis lloradas iracundas a punta de vela -había un racionamiento en Cartago- porque mis respuestas a los problemas de álgebra que nos había puesto el profesor, no coincidían con las que aparecían en las últimas páginas del libro de Baldor, a pesar de estar seguro de lo correcto de mi tarea. En la edición siguiente, los editores pidieron disculpas a todos los compradores de ese texto escolar: había una lista larga de “fe de erratas”. O sea, los errores eran de ellos. Me las deben todavía, porque creí que me devolvían para la primaria... a aprender matemáticas.

Coletilla 4: Algunas periodistas de “La W” (y no solo la Dávila, buscando un titular)... parecen animales de presa. Atarzanan a los entrevistados. Así ocurrió con el ex magistrado Bustos quien, voluntariamente, se presentó en esa emisora para que le preguntaran lo que quisieran. Y las respuestas que dio al menos dejaron pensando. Pero no a una de ellas, que hasta se enfureció cuando el avezado penalista la corrigió diciéndole que un amigo no es testaferro porque acepte hacerle a uno el favor de pedir un empréstito en una entidad bancaria, para no rebasar el cupo de endeudamiento. “Señorita: en Colombia el testaferrato es otra cosa, no lo que dice ese diccionario... y es un delito”. No valió. Y otra de ellas, hace rato está detrás del secretario general de la Presidencia, prácticamente acusándolo de actitudes por lo menos deshonestas. Y uno se pregunta: si eso es así ¿porque el Presidente de la República no le ha pedido la renuncia? El que las pide es el director de ese noticiero, quien ya lo hizo también con los asesores del Ministro del Interior, dizque porque ese despacho no estaba preparado en el debate de las curules para las víctimas de la guerra. Como si el ministro Rivera, que se la jugó toda, hubiera estado obligado a amarrar con una cabuya al senador caucano que se hizo “el manuelo”... y no asistió. Santo Cristo.

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

Anuncio
Anuncio