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Se acaba el engaño

Publicado: Domingo, 11 de febrero de 2018  |  1:03 am
Gustavo García Vélez

No todos los medios se ampararon bajo el paraguas de esa plataforma. Esta página web -y cartagonoticias.com- luchan solitas hace años por conseguir posicionarse entre los que informan sobre Cartago y los otros 17 municipios norteños. Además Caldas, Quindío y Risaralda.

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Con el ampuloso título “Facebook arrincona a los medios”, la revista Semana publicó en dos páginas la noticia de que “sus 2.000 millones de usuarios empezarán a ver más fotos de mascotas y de sus amigos haciendo payasadas que noticias, titulares de medios y temas virales”.

Mark Zuckerberg, fundador de la popular plataforma (se la robó, dijeron sus antiguos socios), argumenta que estudios académicos contratados por él indican que se debe volver a los orígenes de una red social destinada a crear interacción entre las personas más que a ser fuente de noticias, que es en lo que se convirtió realmente Facebook.

Los que no hemos permitido que ese virus nos inocule y nunca hemos entendido qué es eso tan importante que algunas celu-bobas miran por horas y horas -con la cara ya cuadrada como una cortina-, estábamos esperando que por fin esa pendejada reventara por la saturación, al menos en lo que concierne con noticias falsas. Pero el mero anuncio de esta decisión ya ha tenido sus consecuencias, anticipando el cambio.

El artículo, cuyo autor es Álvaro Montes (seguramente periodista de planta de esa revista), dice que “(...) En lugar de fortalecer sus propios canales en la web, muchos medios se resignaron desde hace años a acogerse a las leyes de Facebook para obtener allí la mayoría de sus lectores, incluso sacrificando la calidad de sus noticias para asegurar la popularidad”. Y digo yo: eso se llama trabajar con la plata del gringo.

Afortunadamente, no todos los medios de comunicación se ampararon -literalmente hablando- bajo el paraguas de esa plataforma, como llaman a esas redes sociales. Esta página web -y también   cartagonoticias.com- por ejemplo, luchan solitas hace años por conseguir posicionarse entre los medios de comunicación que informan sobre Cartago y los otros 17 municipios norteños. Además Caldas, Quindío y Risaralda. (Solamente el “me gusta” podría ser una ayudita de Facebook... pero que casi nadie marca).

“Lualma” me dijo alguna vez, que mis artículos han tenido un promedio de 400 lectores. Y que hubo uno, “Cartago: ¿ciudad fracasada?”, que logró 211 “me gusta” y un total de casi 900 entradas. Me aseguró que esta página tiene más de 3.500 diarias, que para nuestro medio es una excelente cifra. Ignoro cuántas personas por estos lares leen la revista mencionada en sus dos versiones: impresa y en la web.

El columnista dice que: “(...) Facebook sufrió un enorme desprestigio porque muchos usuarios la convirtieron en el principal caldo de cultivo de todos los males de la sociedad de la información: fake news, noticias inventadas maléficamente para torcer resultados electorales (...) desidia de los usuarios por la lectura profunda y los contenidos de calidad, entre otros feos hábitos de la cultura digital”.

En Colombia, una de las tantas pruebas de estas aseveraciones la tenemos en la confesión del anterior jefe de propaganda de los promotores del “no” en el plebiscito por la paz quien, cual el Goebels del gobierno infame de Hitler, difundió todas las noticias falsas que pudo: que los jubilados iban a perder sus conquistas laborales; que se promovería el gusto sexual por el mismo género desde el alto gobierno; que el país sería entregado a lo que denominaron el castro-chavismo, etc., etc., etc. Muchos etcéteras. Ese mismo “facho” (si camina como un pato y grazna como un pato... pues es un pato) lo aseguró, en una muy difundida entrevista para el diario La República. Y, rapidito, lo expulsaron de su partido político. Pero por traidor, no por su actuación en la campaña del plebiscito... en la que seguramente recibió esas órdenes de sus “patrones”.

En Europa ya hay leyes que obligan a las redes a eliminar el contenido falso en sus plataformas. Esta ha sido la respuesta de los gobiernos y los parlamentos ante episodios tan desconcertantes como el brexit (salida de Gran Bretaña de la Comunidad Económica Europea) y la crisis de Cataluña en España, en los que las noticias falsas fueron las responsables. Y en Estados Unidos... ya se sabe a qué le debe Trump su triunfo inesperado.

Y de la calidad de esas noticias difundidas... pues ni se diga. Hay una aplicación (o como se llame esa cosa), Wikipedia, a la que puede manipular cualquier pendejo ignorante para escribir lo que quiera. Un amigo me preguntó si era cierto que Pedro de Heredia, el fundador de Cartagena, era masón. “Eso dice la wikipedia”, me aseguró. Qué tal eso. En primer lugar, la masonería como tal apareció en el siglo 18 y Heredia nació doscientos años antes. Además: ¿qué tal la tenebrosa Inquisición, en pleno furor asando vivos a los que consideraba infieles... permitiendo que un conquistador español lo fuera?

Montes afirma además que: “(...) Los medios tienen el reto de apostar por sus propias plataformas web, no jugar más según las reglas de las redes sociales de Silicon Valley y apoyar el resurgimiento de internet como medio de comunicación abierto y de todos, en lugar del duopolio de Facebook-Google que tiene a la web tomada por el cuello (...)” . Sí señor. Eso esperamos los millones que no sufrimos de ese virus idiotizante de las “celu-bobas”, como una que participa los sábados y domingos por la mañana en la programación de RCN-Radio, que en medio minuto repite doce veces las palabras “redes sociales”.

Termina el columnista sentenciando esto: “Los medios cuyas audiencias no dependen de Facebook y se han esforzado en construir sus propias plataformas web no tendrán problemas significativos. Pero sí los que le apostaron todo a la religión de las redes sociales”. Pregunto: ¿y qué se pondrán a hacer ahora las monaguillas y las sacristanas maniáticas de esa “religión”? Pues ver más fotos de mascotas y de sus amigos haciendo payasadas. Y, así, volverán a mirar a los ojos en las tertulias serias; no tendrá uno que disculparse por interrumpirles su manía; y no obligarán en los almuerzos a los demás comensales a tragarse, como aperitivos o postres... cualesquiera de esas fake news (noticias falsas).

Coletilla 1: En la misma revista Semana, tiene una columna Daniel Samper Ospina, hijo de Daniel Samper Pizano (que se parece a su papá, se llama como su papá, escribe como su papá y es cuenta-chistes como su papá... y su tío). Allí se preguntó: “¿No conmueve la manera en que Pastrana habla como si tuviera votos, Uribe como si tuviera moral y Ordóñez como si tuviera votos y moral?”. Muy duro pero... ¿es solo un chiste?

Coletilla 2: Telecafé -que nunca publica nada de nuestros municipios norteños que hacen parte del “Paisaje Cultural Cafetero”, no obstante que en ellos hay no solo sembradíos de café, sino paisitas con los mismos apellidos comunes en Caldas, Quindío y Risaralda-, hace meses está repitiendo diariamente (nochemente, sería mejor decir) la misma noticia acerca de los afro-descendientes en Bogotá. No sé si es que les quitaron a los integrantes de esa etnia la facultad de seguir produciendo sus propias grabaciones... por alguna pataleta para las que son tan susceptibles. Pero esa repetidera ya va siendo un irrespeto con los televidentes, a pesar de que haya alguna ley que les de ese espacio a los hijos de África en cada noticiero regional.

Coletilla 3: Las manifestaciones en contra de los partidos de extrema izquierda y de extrema derecha que están ocurriendo en diferentes municipios en esta campaña electoral, son simplemente la prueba de que a los colombianos no nos gustan los extremistas de ningún pelambre. La mayoría tenemos el talante liberal, de respeto por las minorías... pero no de sus imposiciones.

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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