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Ancestro cartagüeño de Vargas

Publicado: Domingo, 06 de mayo de 2018  |  8:57 am
Gustavo García Vélez

Cosas que sorprenden de la genealogía: “casi” todos resultamos parientes de casi todos. La razón es que, según científicos europeos, los 7 mil millones de humanos nos podemos reunir máximo en 30 familias por los genes de la mitocondria... que solo heredamos de nuestras madres.

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Doña Luz Helena Meza Uribe de Duque, mi pariente lejana (pero familia al fin y al cabo, porque cuando un gen entra a nuestro ADN… ahí se queda para siempre), es integrante de número de la Asociación de Genealogistas de Antioquia, entidad muy seria y muy rigurosa en sus investigaciones, con cientos de miles de datos hallados no solo en los archivos parroquiales de los municipios de Antioquia y el Gran Caldas, sino en los censos de población elaborados por las autoridades administrativas desde la época de la colonia. Esta institución permanentemente está revisando y comprobando sus informaciones, con la intervención de ella que es ya pensionada de su profesión como trabajadora social.

Luz Helena estuvo durante mucho tiempo (antes de que yo también lo hiciera, como terapia al estrés por una isquemia cerebral leve -tratamiento que recomiendo- y luego como hobby) buscando en el Archivo Histórico de Cartago sus antepasados cartagüeños. Uno de sus hijos trabajaba en una empresa de concentrados ubicada en nuestra ciudad y ella aprovechaba su visita desde El Retiro, cerca de Medellín -donde reside con su esposo-, para verlo, pero casi todo el tiempo lo empleaba en sus investigaciones. “Donde mi hijo iba solamente a almorzar y a dormir… porque permanecía escarbando los muy antiguos archivos parroquiales de Cartago”, comentó. Y a raíz de mi búsqueda, encontré entre los ancestros de mi bisabuela materna (cartagüeña raizal) un apellido compartido con Luz Helena -además de otros- de los cuales no tenía ni idea de que estuvieran en mi árbol genealógico. Supe que ella también lo tiene por información de doña Betty Valencia, directora del Archivo, quien le facilitó mi teléfono. Desde nuestra primera conversación (vía celular) me dijo de una: “Qui´hubo, primo querido”... y estos reencuentros entre parientes, después de siglos, creo que unen más.

Sus antepasados cartagüeños se fueron para Antioquia hace varias generaciones y ella nació allá, se firma Meza -así, con zeta- como sus bisabuelos paisas (talante que ya tiene en el hablado… y hasta en el caminado) y, además de ese apellido muy cartagüeño, también nos unen a los dos varios tatarabuelos antioqueños comunes, por Vélez e Isaza Restrepo, entre otros. Y compartimos la afición por la genealogía, en la que solo buscamos, simple y sencillamente, los nombres de nuestros antepasados como una curiosidad intelectual. Es que nos parece que es una increíble -por lo ilógica- falta de información tan personal, no saber, por ejemplo, quiénes fueron nuestros tatarabuelos… como si nos hubieran arrancado de un palo de aguacate o descendiéramos de “la hija de nadie”. Ese no es nuestro caso, ni el de la abogada Gloria María su hermana -también ya pensionada, como juez penal-, paisita de todo el maíz, que siempre me trata como si nos hubiéramos criado juntos, con mucho cariño y hasta se siente autorizada a  regañarme cuando me demoro en comunicarme con ella. (Y qué miedo... con las “sentencias” de la señora jueza).

Pues bien. Luz Helena me envió -hace años- la siguiente información, reconfirmada hace pocos días: el doctor Germán Vargas Lleras y el recientemente fallecido Fernando González-Pacheco tienen ancestro cartagüeño. Ambos son descendientes del matrimonio de Félix De Castro y Andrade y María Rosa de San José Marisancena López De la Parra, hermana de Sebastián, el constructor de la casa que después se llamó “del Virrey” en Cartago. Aunque su padre Tomás -escribano público por muchos años- siempre se firmó Sanzena y en su testamento aparece como hijo y nieto de españoles con el mismo apellido, él lo modificó y dice la leyenda que fue porque su familia “saltó el charco”: De Mar y Sanzena. (¿Cómo se apellidarán hoy los astronautas que fueron a la Luna?).

En el caso del doctor Vargas Lleras, el ancestro cartagüeño viene por el lado de su padre, Germán Vargas Espinosa, quien fue hijo de Enrique Vargas Iriarte y María Espinosa Ponce de León. Don Enrique a su vez fue hijo de Ricardo Vargas Cheyne y Francisca Lucía Iriarte Rocha y esta de Marco Aurelio Iriarte Castro y Amelia Rocha Sanz de Santamaría. Los padres de don Marco fueron José María Iriarte Serrano y Casimira de Jesús Castro De la Torre y por ella le fue transmitido el ancestro cartagüeño, pues era hija de Francisco Javier Castro Marisancena y María Francisca Josefa López De la Torre Mazuera. Y este Francisco Javier fue hijo de Félix De Castro y Andrade y María Rosa de San José Marisancena López De la Parra. Los padres de María Francisca Josefa fueron Miguel López De la Torre Villaysan De la Peña y Juana María Francisca Mazuera Rentería, ambos nacidos también en Cartago y de muy tradicionales familias de nuestra ciudad.

Por ser estos datos suministrados por mi pariente Luz Helena, los recibo como completamente ciertos, no solo porque es integrante de una institución tan seria como la Asociación de Genealogistas de Antioquia (que mantiene permanentes relaciones con entidades similares en todo el país), sino porque ella… también es descendiente de Félix De Castro y Andrade y María Rosa de San José Marisancena López De la Parra, pero de otro hijo: Joaquín Sebastián, padre de Eduardo María Néstor Castro Martínez y abuelo de María Rosa Eugenia Castro Vásquez, la abuela paterna de Luz Helena. (Y quién se irá a aguantar a Luz y a Gloria… con primo vicepresidente de la República).

Estas son las cosas que sorprenden -y hasta apasionan- de la genealogía: que “casi” todos resultamos parientes de casi todos. Y la razón es bien simple. Según científicos europeos, los 7 mil millones de humanos nos podemos reunir máximo en 30 familias, si seguimos el rastro de algo que ya se conocía desde hace años, antes del reciente descubrimiento del código genético: el conjunto de genes que se llama mitocondria y que solo heredamos de nuestras madres. ¿Y porqué solo de ellas? Pues porque cuando el espermatozoide fecunda el óvulo, bota su “colita”, en donde está la mitocondria del padre y, entonces, en el feto solo actúa la mitocondria de la madre. Cosas del Padre Creador. (Y tal vez por eso, en algunas agrupaciones humanas prima el apellido... de la madre).  

(Este artículo fue publicado en uno de los “cadapodiarios” de Cartago -salen cada que pueden- hace exactamente 4 años, en plena campaña para la presidencia de la república y un ejemplar de esa edición le fue entregado a Vargas Lleras -en ese entonces aspirante a la vicepresidencia- en su visita a la ciudad, por el Maestro Humberto Moriones Ochoa, quien también desciende de una Marisancena. El candidato desconocía esto y, según Juan Carlos Pérez Buitrago que lo acompañó hasta el aeropuerto “Santa Ana”, releyó varias veces este escrito mostrándose gratamente sorprendido. Contenía también algunos renglones sobre el ancestro de Pacheco. Hoy se trata, simplemente, de dar a conocer sus antepasados cartagüeños y no pretendo hacerle “publicidad política no pagada” al candidato. Entre otras razones, porque ya tengo decidido mi voto por... Humberto De la Calle. Y a propósito: la última encuesta de Gallup vuelve a caer en la inconsistencia de todas, porque ¿cómo se explica que el candidato del Partido Liberal siga ocupando últimos renglones en la intención de voto, cuando aparece con un 51% de favorabilidad? Y es mucho más alto el rechazo a Petro, Vargas Lleras e Iván Duque, en ese orden. Por eso... ya casi nadie cree en las tales firmas encuestadoras.)

Gustavo García Vélez | CiudadRegion

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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