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Armas por vidas

Publicado: Sábado, 01 de julio de 2017  |  11:03 pm
Eduardo Cardona Mora

La entrega de 7.132 armas por parte de 6.803 guerrilleros es una victoria de toda Colombia y un factor de unión que debe servir para ponerle fin al enconado enfrentamiento entre dos sectores de la política nacional.

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Gracias al gobierno por su terquedad y a la oposición por su escepticismo, cerramos una dolorosa etapa de Colombia con broche de oro. El gobierno jugado por el proceso de paz con las FARC cumplió el mandato otorgado en 2014 y a la oposición contra todo pronóstico le debemos que nos demostrara a los que acompañamos el sí en el plebiscito, que el acuerdo original no era “el mejor posible”. La entrega de 7.132 armas por parte de 6.803 guerrilleros es una victoria de toda Colombia y un factor de unión que debe servir para ponerle fin al enconado enfrentamiento entre dos sectores de la política nacional que de no ponerle punto final, está llamado a degenerarse en el reemplazo del conflicto que acabamos de cerrar con este grupo guerrillero.

Existen motivos para festejar, tener 4 mil muertos menos cada año por cuenta del proceso de la Habana, explica lo que nos está pasando. Es extraño que no se refleje en el ánimo de la gente pero tal vez se deba a la convivencia que hemos mantenido con la muerte. Me atrevo a decir sin candideces que cada arma entregada representa mínimo una vida más, no es ingenuo pensar que cada una tenía el potencial de matar a un colombiano que ya no morirá miserablemente por culpa de una guerra que nos arrebató miles de talentos y años de progreso. El siguiente paso, es pactar un cese de hostilidades ciudadano, los niveles de agresividad y polarización nos tapan el bosque justo en el momento en el que estamos pariendo una nueva etapa de la democracia donde no hay tiempo para miopías. ¡Una segunda patria boba no es una opción!

La democracia representativa atraviesa un desprestigio que nos está llevando a una nueva manera de relacionarnos con el poder, derrumbando barreras entre el constituyente primario y el poder constituido. No sabemos aún hacia dónde vamos con este fenómeno pero podría terminar si nos lo proponemos, en mejorar la calidad de la democracia y de quienes nos representan. Para ello necesitamos entender y canalizar el hecho de que la gente ha optado por interactuar directamente con el gobierno a través de sus gremios, redes sociales y marchas como respuesta a la inferioridad de sus dirigentes para tramitar sus aspiraciones. Lo que no podemos es morder la trampa de destruir las instituciones republicanas por seductora que parezca la idea.

Esta página que empezamos a escribir desde el pasado 27 de junio sobre la nueva historia de Colombia está en blanco, los hechos que elijamos incluir en ella están ligados a la calidad del debate político que exijamos, hablar del pasado y alimentar odios, no puede ser el boleto para ocupar las dignidades de la democracia. La primera prueba será las elecciones de 2018 y dependerá del presidente y los congresistas que elijamos, saber si entendimos el momento privilegiado que atraviesa el país donde no solo cambiamos balas por votos sino algo más importante: armas por vidas.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.