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Bajo el efecto de la ibogaína

Publicado: Domingo, 11 de marzo de 2018  |  1:32 am
Alejandro Samper

Esto de las “fake news” no es cosa nueva. Desde el siglo V antes de Cristo - cuando los atenienses instauraron la democracia y hasta el sol de hoy - la difamación, la mentira, la manipulación y el uso del terror para ganar votos han sido herramientas útiles para hacer política.

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Esto de las “fake news” no es cosa nueva. Desde el siglo V antes de Cristo - cuando los atenienses instauraron la democracia y hasta el sol de hoy - la difamación, la mentira, la manipulación y el uso del terror para ganar votos han sido herramientas útiles para hacer política. Hay, sin embargo, un ejemplo que suelo repasar cuando hay elecciones en Colombia.

En 1972, la revista estadounidense Rolling Stone le encargó al polémico Hunther S. Thompson el cubrimiento de las elecciones presidenciales. Thompson, padre del periodismo gonzo y escritor de libros cargados de alucinaciones inducidas por las drogas, debía seguir al candidato demócrata Edmund Muskie, pero ni este ni ningún integrante de su campaña quiso hablar con él.

Sacando provecho de una información malintencionada proveniente del periódico Manchester Union-Leader, que dijo que la esposa del político era una alcohólica, y de la desencajada respuesta/defensa de Muskie, Thompson cobró venganza. Urgido por publicar algo sobre este personaje, escribió de un rumor que había sobre la errática actitud del demócrata y que esta se debía a que estaba bajo un tratamiento médico que lo obligaba a consumir ibogaína. Este es un fármaco, proveniente de una planta africana, que produce alucinaciones y súbitos cambios en el temperamento.

Poco después, Muskie perdió la candidatura demócrata ante McGovern, que después perdería las elecciones presidenciales con Nixon. Uno de los señalados de la derrota de este político fueron las “fake news” publicadas por Rolling Stone. Al ser entrevistado por este hecho, Hunther S. Thompson alegó que él siempre fue claro en sus escritos y que siempre publicó que esto era “un rumor”. “Lo que pocos saben es que fui yo quien comenzó el rumor”, dijo con descaro.

Un pésimo uso del periodismo, sin duda alguna. Un terrible abuso a los lectores que desconocían las maneras y estilo de Thompson. Una cuestionable ligereza de quienes lo publicaron y que no dejaron claro que se trataba de una ficción, no de una noticia o un reportaje. Pero vuelvo y releo el texto cada vez que hay campañas políticas en nuestro país, porque al ver lo que hacen, dicen y prometen estos candidatos me queda la duda de si están bajo los efectos de la ibogaína.

Cómo no hacerlo al oír al egocéntrico de Petro delirar con improbables casas con paneles solares para los pobres. Al séquito del insultante Uribe, que promete todo lo que su líder acabó (horas extras pagas, mejores salarios, mejor sistema de salud, respeto…). A personajes como María Fernanda Cabal, que parece que solo produce barbaridades e irrealidades. O el arribista de Benedetti, que dice que está del lado de la gente. O al soberbio de Vargas Lleras, a cuyo equipo pillan en video repartiendo mercados por votos pero asegura que son bebidas energéticas. O al indigno Rodrigo Lara, que roba el comercial al político argentino Francisco de Narváez y dice que es “para que no nos roben la posibilidad de ser buenas personas” (¿o fue culpa del Espíritu Santo)? O a ese candidato de los comerciales con gemidos eróticos, o al que usa a los venezolanos y el castrochavismo… y podría seguir con la lista de demagogos consumidores de ibogaína; porque si no son todos, la mayoría.

No es necesario un Hunther S. Thompson en Colombia. Nuestros políticos son capaces de sabotearse sin ser sancionados por leyes o sociedad. Lo preocupante es que no sepamos separar el trigo de la cizaña, y que hagamos pan con las mentiras. Ya lo decía Aristóteles, en los albores de la democracia: “Los demagogos solo aparecen allí donde la ley ha perdido la soberanía”.

Alejandro Samper | Diario La Patria

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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