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La Calle del medio

Publicado: Domingo, 20 de mayo de 2018  |  8:46 am
Gustavo García Vélez

Algunos creen que un comentarista habitual no debe tomar partido, porque pierde su esencia de orientador de la opinión pública. Otros, incluyendo varios de esos columnistas, piensan lo contrario. En esta campaña son ya muchos los que han anunciado el voto en sus escritos.

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Franco, directo, coherente, sin cálculos. Así calificó el periodista Darío Arismendi al candidato del Partido Liberal a la presidencia de la república, Humberto De la Calle, en entrevista de una hora que este concedió al noticiero matinal de Caracol-Radio, el pasado martes.

Durante casi la mitad del tiempo, el ex Registrador del Estado Civil, ex magistrado de la Corte Constitucional, ex ministro de Gobierno y ex vicepresidente de la república respondió a las insistentes preguntas sobre el futuro del acuerdo de paz con las farc. Por su coordinación durante cuatro años de ese logro, tiene más autoridad que los otros para hablar de ese tema. Y reiteró sus temores porque, dijo, este proceso tiene enemigos que intentan tirárselo.

Como un retroceso inconcebible calificó la promesa del candidato uribista de echarlo para atrás (ahora dice que reformarlo), lo que produciría la reactivación de los enfrentamientos con el grupo guerrillero. Pero también responsabilizó del atraso en la reglamentación de la JEP (Justicia Especial para la Paz) al presidente de la Cámara de Representantes -militante de Cambio Radical-, quien inexplicablemente aplazó los debates de los proyectos de ley que desarrollan buena parte de esos acuerdos.

Lo que estaba previsto -insistió De la Calle- era que esa JEP estuviera operando antes de las elecciones del congreso, para que así los guerrilleros aspirantes hubieran pasado previamente por ese filtro, sin los impedimentos que tienen y que hoy solo es posible aplicárselos cuando esa justicia especial esté en pleno funcionamiento. Y que el gobierno también tiene su parte de responsabilidad en la demora, como lo demuestra la lentitud en pasar de la teoría a la práctica en esa implementación de lo pactado.

También se refirió a las necesarias reformas sociales, aplazadas durante décadas por la que calificó como “mediocre clase dirigente”. Hizo énfasis en la urgencia de aprobar, por fin y después de casi noventa años, una verdadera reforma agraria. Lo que hay que buscar es que Colombia deje de estar al lado de los países más inequitativos, como es el caso de Haití y otros del más atrasado Tercer Mundo. Del proceso de paz con el eln, dijo que es amigo del diálogo... pero no de la dialogadera.

Calificó la alianza con su fórmula vicepresidencial, Clara López, como coherente. “Ella es nieta de López Pumarejo, militó en el Nuevo Liberalismo, es una liberal con corazón obrero. Con ella acordamos proponer la universidad gratuita y el ministerio de la mujer”.

Una de las periodistas (que no ha ocultado su malquerencia por el candidato y trata de ningunearlo siempre) lo acusó de haberse opuesto a la extradición, como ministro del gobierno de César Gaviria, en los debates de la Asamblea Constituyente de 1991. “Usted está equivocada. Le enviaré copia del acta de la sesión respectiva en la que, a nombre del gobierno, fijé mi posición. Pero la mayoría de los constituyentes no apoyó mi actitud”. Sobra decir que la tal periodista no vive, precisamente, desinformada; que estuviera equivocada o que no supiera lo afirmado por él. Lo que pasa es que propala las “fake news” (noticias falsas) según se lo ordene su hígado. Y ha demostrado -un día sí... y otro también- que el candidato liberal no es santo de su altar.

De la Calle marcó distancias con las jefaturas de su partido, diciendo que serán ellas -y no él- las que decidirán a cual candidato apoyarán en la segunda vuelta, en el caso de que no pase de la primera. Y cuando se le preguntó si aspiraría a ser jefe del Partido Liberal, contestó. “No tengo ropa para eso, que para mí es una ciencia oculta”. El candidato ha reiterado en muchas oportunidades que no hay un solo burócrata que le deba el puesto.

Algunos creen que un comentarista habitual no debe tomar partido, porque pierde su esencia de orientador de la opinión pública. Otros, incluyendo varios de esos mismos columnistas, piensan lo contrario. En esta campaña son ya muchos los que han decidido su voto, anunciándolo en sus escritos. Me parece que, precisamente, al decir públicamente cual es su preferencia, un comentarista está orientando esa opinión de sus lectores, con respeto, sin ejercer presiones pero también... sin aceptar cortapisas.

De talante liberal, con convicciones pero sin bravuconadas (que practican las extremas derechas o izquierdas, los fachos o los mamertos) Humberto De la Calle representa y lidera lo mejor de la necesaria actividad política. Y su respeto por los mandatos de la Constitución, de la ley y de los pronunciamientos de las Cortes, llenan de seguridad el futuro de Colombia. Esa filosofía liberal -que desafortunadamente ya no abandera el partido que ostenta ese calificativo- ha producido el avance de los pueblos, respetando la voluntad de las mayorías y, sobre todo, los derechos de las minorías. Por eso votaré por él este 27 de mayo. Me interpreta totalmente como creyente en esas ideas. Que la mejor vía ha sido, siempre... la del medio. Sin atajos.

Coletilla: Hablando de bravuconadas, las de Trump ya están produciendo muertos. Los más de 60 palestinos masacrados por el innecesario y provocador traslado de la embajada de Estados Unidos, de Tel Aviv a Jerusalem, no tienen justificación. Así no es. Ni por Yahvé... ni por Alá. Y parece que se le está dañando lo pactado con Corea del Norte porque... al mismo tiempo le está mostrando los dientes, paseando buques de guerra en unión con la otra Corea.

Gustavo García Vélez | CiudadRegion

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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