Viernes, 24 de noviembre de 2017
Temas de hoy
  • Alumbrado público
  • Catastro
  • Deuda municipal
  • Sisben
  • Recuperación de vías


La constituyente, una fórmula muy colombiana

Publicado: Sábado, 02 de septiembre de 2017  |  11:32 pm
Eduardo Cardona Mora

De concretarse la fórmula predilecta de Colombia para superar las crisis, no quedaría más remedio que participar para garantizar que se conserve la médula espinal de la carta de 1991.

Comparte

La corrupción, la violencia, la centralización, el dogmatismo religioso y la mayoría de los males que nos acompañan desde la creación de la república, han intentado solucionarse con la misma fórmula: leyes, reformas y constituciones. Durante 200 años hemos tenido 10 constituciones, para hacernos una idea, EE.UU. en el mismo tiempo ha tenido solo una y ha sufrido 27 enmiendas; la carta política de 1886 que nos acompañó por más de un siglo tuvo 70 reformas (1.5 veces por año) y la actual, superando apenas los 26 años tiene más de 40 reformas, buscando siempre lo mismo: vender el sofá y cambiarlo por otro sin entender que el problema está en la visita que se sienta en él. Lo que debemos reformar es la cultura política por otra más decente, más capaz y con más visión.

Por el impulso de los últimos casos de corrupción y la crisis de las instituciones, el país viene hablando nuevamente de una Asamblea Nacional Constituyente, esta vez justificada en los ñoños, las FARC, los magistrados corruptos, Odebrecht y Reficar, pero por pensar en la calentura, olvidamos que hace un lustro tuvimos el carrusel de la contratación, agro ingreso seguro, Interbolsa y Fondo Premium, hace una década la parapolítica, hace dos décadas el proceso 8.000 y Foncolpuertos, hace poco más de un siglo la perdida de Panamá y los sobornos en la construcción de los ferrocarriles nacionales y hace dos siglos el empréstito inglés con el que inauguramos la historia de los escándalos de corrupción en Colombia. Todos esos episodios sucedieron por una cultura política que sobrevive a cualquier constitución.

A pesar de no ser la solución, la historia republicana enseña que podría repetirse una constituyente, de ser así, quedamos advertidos que corremos el riesgo que en una lucha de extremos populistas como la que vive Colombia, estamos expuestos a quedar en manos de cualquiera de estos dos espectros que se disputan el poder. Por un lado, una izquierda dogmática que de alzarse con las mayorías impondrían su modelo de estado y de desarrollo, y por el otro, de una derecha radicalizada y nostálgica de un estado feudal y de privilegios que a estas alturas se atreve a decir que la tierra en Colombia está en manos de los negros y los indios sin sonrojarse.

Lo paradójico es que ambos extremos coinciden en que la solución está en acudir al constituyente primario. De concretarse la fórmula predilecta de Colombia para superar las crisis, no quedaría más remedio que participar para garantizar que se conserve la médula espinal de la carta de 1991: la democracia participativa, la tutela, el laicismo, el sistema de pesos y contrapesos recuperado con la abolición de la reelección que volverá a ser tema central, y ver este hecho de “refundación” de la patria como una oportunidad para profundizar en aspectos como: la justicia, la descentralización, la colaboración armónica entre las ramas del poder público y el funcionamiento de los partidos políticos.

Eduardo Cardona Mora | Revista Semana

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.