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Democracia... sin pueblo

Publicado: Domingo, 25 de noviembre de 2018  |  8:42 am
Gustavo García Vélez

Sigue la fastidiosa moda impuesta por unos burócratas dizque muy técnicos, con cursos chimbos de una semana (a los que llaman “especializaciones”) en alguna universidad gringa -incluyendo al que los nombró- con los que pretenden saber más que el sentido común de los demás mortales.

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Durante la presidencia de Belisario Betancur y siendo su ministro de gobierno (como se llamaba esa dependencia, hoy del interior) el doctor Jaime Castro, el congreso aprobó sendos proyectos de ley presentados por iniciativa de ambos, que se llaman leyes de descentralización política, administrativa y fiscal y que contienen normas para la efectiva participación ciudadana en la conducción de los asuntos públicos, entre ellos, el manejo de los presupuestos municipales.

El voto programático, la consulta popular, el referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular, el cabildo abierto, la revocatoria del mandato, entre otros, fueron la manera de meterle pueblo a nuestra democracia acostumbrada -desde el acta de independencia de 1810- a que roscas fastidiosas decidan por todos. Recordemos que en ese documento se apoyaba todavía al rey de España, mientras los líderes populares como José María Carbonel pedían independencia absoluta... que solo vino a promulgarse en 1811, en Cartagena de Indias.

Vino luego la Asamblea Constituyente de 1991, convocada casi a la brava y con el respaldo de lo que se llamó “La Séptima papeleta”, voto de los ciudadanos sin ningún valor jurídico pero apoyado por los estudiantes de entonces, que obligó al gobierno y a la Corte Suprema a pararle bolas a esa expresión... popular y espontánea. En la Constitución aprobada con la participación de todos los partidos políticos -que tuvieron su representación en esa corporación de acuerdo a los votos obtenidos para su conformación- se consolidó el Estado de Derecho y la participación comunitaria que venía ya dando sus primeros pasos, como lo hemos visto, desde el gobierno anterior. La tutela fue la perla de esa nueva corona.

Gracias a don Manuel Cubillos Beltrán (q.e.p.d.) -en esa época gerente de la Cooperativa de Cafetaleros del Norte del Valle-, se efectuó en todos los municipios de su radio de acción una jornada de capacitación sobre estos nuevos asuntos, con conferencias-foros in situ y el total apoyo logístico de esta entidad gremial, en la que participaron los alumnos de último año de los colegios municipales, concejales, líderes comunales... y hasta el comandante de la policía y el cura párroco. Hay registros fotográficos de las mesas redondas en las horas de la tarde, en las que discutían lo escuchado por la mañana: un estudiante, un líder campesino, una monja, un policía, quienes escogieron de entre ellos el vocero de cada grupo para las conclusiones finales. Verdaderas jornadas de democracia las que se vivieron, que concluyeron con un magnífico acto de clausura en Cartago y la presencia del doctor Jaime Castro.

Esto fue consecuencia de la difusión previa, a través del noticiero matinal de la emisora de la cooperativa, que dirigía el cartagüeñísimo don Samuel Ramírez Pineda (él sí... señor periodista), gracias también a que obtuve los proyectos antes de que fueran aprobados y convertidos en leyes, de mano de uno de sus ponentes en la Cámara de Representantes, a quien habíamos traído a Cartago para un foro sobre la proyectada elección de alcaldes. En cada biblioteca de esos colegios debe reposar el documento final que se les entregó. Ignoro si, después de tres décadas, algunos de esos estudiantes -fueron cientos de ellos- que oyeron mis conferencias han llegado a ser concejales o hasta alcaldes de nuestros municipios. Lástima que no se le haya hecho un seguimiento a las consecuencias de este hermoso proceso.  

Hoy hay que decir que nuestra democracia... sigue sin pueblo. No de otra manera se entiende que este gobierno haya presentado un proyecto como el que pretendía subirle el IVA a todos los artículos básicos del consumo de los colombianos... sin consultarlo previamente con quienes tenían que pagar esos aumentos. Es que ni siquiera al partido de este mandamás de turno le informaron de esas pretensiones, como ellos y ellas mismas lo han denunciado. Sigue la fastidiosa moda impuesta por unos burócratas dizque muy técnicos, con cursos chimbos de una semana (a los que llaman “especializaciones”) en alguna universidad gringa, con los que pretenden saber más que el sentido común de los demás mortales. Incluyendo al que los nombró, que estuvo años entre los yanquis y parece ser que solo aprendió modales genuflexos. Estos fulanos nunca han entendido que en una democracia acertamos todos... o nos equivocamos todos. Pero todos, no ese circulito fastidioso que trata de imponernos “su sabiduría”. (Que buen lema el del Canal Institucional de Televisión: “A Colombia la hacemos todos”).

“Constitución descuartizada” es el calificativo que le da el senador e investigador Ricaurte Losada Valderrama a nuestra carta magna en la que, según él, se cometieron varios errores y a la que se le han hecho tantas reformas... que ya parece una colcha de retazos. En entrevista concedida a Plinio Apuleyo Mendoza y que apareció en “El Tiempo” el sábado 17 de noviembre, dijo cosas como ésta, que figuran en su libro de 500 páginas “Los errores del 91: La Constitución descuartizada”: Pregunta: ¿Cuáles son las fallas en relación con la unidad territorial del país? Respuesta: “El problema territorial no lo ha definido bien este país en toda su historia (...) Pasamos de un exagerado federalismo a un exagerado centralismo y en el 91 no resolvimos bien ese problema (...) Esta pendiente que reconozcamos a las regiones como entidades territoriales (...)”.

Y dice también -ante la pregunta de cuáles son las reformas pendientes más importantes- que: “El reconocimiento de las regiones como entidades territoriales. Colombia ha desconocido históricamente estas regiones. Les quitaría poder a los departamentos, suprimiría las asambleas departamentales. Deberían crearse unas seis o siete asambleas regionales para que haya una verdadera descentralización (...)”. A este respecto, habría que decir que las Regiones en Colombia pueden ser más. Luis Carlos Galán hablaba de por lo menos diez: Costa Caribe, Costa Pacífica, Eje Cafetero, Meseta Cundi-Boyacense, los Santanderes juntos, Antioquia, el Tolima Grande con Huila, Orinoquia y Amazonía. Y desde esta misma columna hemos propuesto que esas Regiones se armen con asociaciones de Provincias -y no entre departamentos- que serían previamente creadas de manera obligatoria en los que así lo ameriten, no solo por su tamaño sino especialmente de acuerdo a su población.

Este tema del ordenamiento territorial también fue objeto de una jornada informativa, patrocinada también por la misma Cooperativa de Cafetaleros del Norte del Valle en todos los 18 municipios norteños (saliéndose de su jurisdicción), cuando -por iniciativa del entonces gobernador Ernesto González Caicedo- la asamblea del Valle del Cauca aprobó la creación de Provincias en nuestro departamento. Desafortunadamente, el mandatario que lo reemplazó echó todo este proceso a la basura, con la complicidad de un diputado cartagüeño, desperdiciando dos años de intensa labor y la oportunidad de modernizar la administración pública. La historia... “ya los ha premiado”: ambos estuvieron después presos por corruptos.

Coletilla 1: El tal Yatra canta como si acabara de salir de la dentistería: parece con la boca anestesiada. Veremos si dentro de 10 añitos... alguien se acuerda de sus “canciones”. Que bodrios. Ni música, ni letra y, menos, voz. A los que hayan caído en esas intoxicaciones con la basura del reguetón, les recomiendo un buen remedio: la sonata K 448 para dos pianos, en re mayor, de Mozart. Una universidad (creo recordar que la de Stanford) realizó hace años un experimento: reunió dos grupos de personas para medir su cuociente intelectual. Y siempre, los que la oyeron previamente a los exámenes calificaron con un puntaje por encima de los que no. Fue compuesta... hace 230 añitos, a finales del siglo 18. Y todavía se disfruta. Qué diferencia.

Coletilla 2: La encuestadora “Guarumo” le dio a este presidente que sufrimos una favorabilidad de 48.5 % y se supo que, días antes, sus datos no pasaban del 35 % (mientras “Cifras y Conceptos”, 33 %; “Centro Nacional de Consultoría”, 38 %; e “Invamer” -la que más acertó en las pasadas elecciones-, 27.2 %). Se conoció que a uno de sus socios le habían entregado antes chanfaina... en la Casa de Nariño. Qué tal esto. Los otros socios renunciaron al conocer esta componenda. Guarumo es una planta cuyas hojas tienen propiedades medicinales y hay una variedad que se llama árbol del pan. No creo que impopularidad tan grande tenga remedio -me parece que ya es irreversible-, ni medicina que valga. Lo del pan... pues se lo dieron con ese empleo. Es que el problema del “escogido” es de talante... y hasta de modales. Esta semana, en el noticiero vespertino de Juan Carlos Iragorri por RCN radio, el  asesor económico de esa cadena aseguró que este presidente ha actuado con marrullería, que es ventajoso y además mentiroso (lo dije en mi anterior artículo: heredó las mañas de su patrón). Que no hay tal desajuste presupuestal, que simplemente... decidió gastar más. Y que tampoco existe esa cosa de “la economía naranja”, que es un invento chimbo. Qué marrullerías.

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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