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Deporte: ¿juego, o sufrimiento?

Publicado: Domingo, 17 de diciembre de 2017  |  1:52 am
Uriel Salazar Ceballos

Levantar setenta o más kilos por encima de la cabeza hasta que fallen las fuerzas, mientras un entrenador grita exigiendo lo mejor, parece un pasaporte seguro a una hernia discal.

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Asumiendo el deporte como parte importante de la vida, para que la gente se vea bien, joven, atlética y saludable se pusieron de moda los clubes y gimnasios, así como las publicaciones sobre adelgazamiento, mientras que los parques se llenan de caminantes y corredores. 

Otras actividades que implican más ejercicio mental que físico, como el ajedrez, se consideran deportes, antecedente según el cual hay deportes para todos los gustos y temperamentos.

Próximos a la finalización del año y al disfrute de un período de vacaciones, como este tiempo lo dedican muchas personas a realizar prácticas deportivas, conviene precisar que hay disciplinas para gozar y otras para sufrir.

Mientras los golfistas aficionados o profesionales disfrutan practicando ese deporte, los ciclistas sufren ejercitando sus rutinas…por lo menos esa es la percepción.

Así como no es lo mismo sentarse a jugar una partida de ajedrez, que subirse a un cuadrilátero a sufrir los golpes de un furioso y ofensivo adversario, tampoco lo es experimentar el goce del patinaje sobre hielo, comparado con las magulladuras que genera la lucha libre.

Calculado en términos de riesgos, sufrir lesiones en los deportes es una medida habitual, ya que los deportes que parecen más inofensivos, son los que más lesiones acumulan. 

Aceptando que no hay actividad deportiva totalmente libre de peligros, lo que sí puede hacerse es comparar los riesgos relativos. El sentido común indica que nadar produce menos lesiones que el rugby (lo cual es cierto). 

Mientras la peligrosidad de un deporte se mide por el número de lesiones por cada 1.000 horas de práctica, existen algunas disciplinas más peligrosas que otras por la rivalidad cuerpo a cuerpo, o por la exposición a factores que sobrepasan la capacidad del practicante. 

Levantar setenta o más kilos por encima de la cabeza hasta que fallen las fuerzas, mientras un entrenador grita exigiendo lo mejor, parece un pasaporte seguro a una hernia discal.

En el fútbol se descubrió la diferencia existente entre los entrenamientos y la competición, así como entre los aficionados y los profesionales, ya que éstos se lesionan más que aquéllos, mientras los profesionales en competición se lesionan más que nadie.

Siendo el atletismo uno de los deportes que más ha crecido en popularidad, es el que más lesiones causa.

Invito a los lectores a recordar la cara sangrante de Lucho Herrera; las caídas de Nairo Quintana, Alejandro Valverde, Dawin Atapuma, Carlos Betancur y Riche Porte, con fracturas incluidas; el accidente como alpinista del corredor de autos Michel Shumacher, las narices chatas y los párpados hinchados de muchos pugilistas heridos de muerte; las fracturas de tantos futbolistas, los deslizamientos mortales de otros patinadores, las graves caídas de jinetes, los volcamientos de corredores de autos, frente al disfrute de los tenistas, senderistas, remeros, cazadores, pesqueros y pastores. 

Uriel Salazar Ceballos | Crónica del Quindío

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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