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Diálogo de sordos

Publicado: Domingo, 11 de noviembre de 2018  |  8:18 am
Gustavo García Vélez

A no ser que esta situación sea solo el producto de maniobras (como ya se asegura) ordenadas al “escogido” por su patrón, para presentarse este después... como el salvador. No de otra manera se entiende que públicamente haya declarado que no está de acuerdo con “su” presidentico.

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Los estudiantes volvieron a sus manifestaciones, esta vez permitiendo -o al menos aguantándose- a los bárbaros trogloditas encapuchados de antaño y solicitan la presencia de la ministra de educación. Ella dice que desde el comienzo ha estado al pie del cañón, inauguró los diálogos y mandó a sus asesores para la labor de carpintería... y que cada rato vuelve para ver en qué van las cosas.

Hay un rechazo general -político, gremial, ciudadano- a la reforma presentada por este gobierno para conseguir el biyuyo, el parné, el billete con el cual poder seguir funcionando y tanto el ministro como su patrón insisten en que la cosa debe, tiene que ser por ahí. La reforma a la justicia tampoco logra aceptación, porque no ataca la raíz de sus males. Los proyectos de ley dizque para acabar con la corrupción (como si con normas escritas se pudiera cambiar el alma de esas ratas que muerden los dineros públicos) fueron prácticamente echados a la basura. Los dueños y usuarios de Uber insisten en que ese es el mejor servicio y tanto los taxistas tradicionales como el gobierno aseguran que es ilegal. En fin... diálogo de sordos.

Y uno se acuerda de las enseñanzas en el bachillerato, cuando los profesores explicaron cómo, cuándo y en dónde fue el origen de la democracia, de Atenas y su Ágora que era como el parque central y principal, en donde los ciudadanos se reunían para intercambiar opiniones... y “rajar” de los gobernantes. De los temas del día, entre los cuales la compra-venta de esclavos podía ser uno de ellos, porque eso era algo aceptado y practicado por los primeros demócratas. Y se podían escuchar a los amigos de la sabiduría -los filósofos-, que creo yo se burlaban de los sofistas (los que se creían dueños de la verdad revelada)... sin que se los acusara de terroristas por las “palomas-harpías”, los “obdulios-cínicos” y las “brujas fuera de sus cabales” de entonces. Estábamos, claro, en el siglo 4 antes de Jesucristo.

El Parque de Bolívar de Cartago nunca fue objeto de mis visitas y, menos, de tertulias en mi adolescencia. Yo no encontraba ahí a la gente de mi generación para conversar, solo señores de la tercera y hasta de la cuarta edad. No recuerdo si en ese entonces ya se le llamaba el parque “de las palomas caídas”. Y en esta nuestra ágora debían de debatirse los asuntos públicos (y hasta los más sabrosos chismes privados) del momento. Alguna vez le pregunté a mi papá: “Usted va allá siempre a la misma hora, se sienta en la misma banca y con la misma gente. ¿No es esa una rutina muy aburridora? ¿A qué va tanto al parque, papá?” Y mirándome a los ojos -como quien observa al hijo bobo- me contestó: “Pues, Tavo, a lo que va todo el mundo, a hablar mie...”.

No creo que él supiera quiénes fueron los griegos, ni esa cosa del ágora porque, como hijo de la diáspora paisa, ya adulto tuvo solamente la información básica de las cuatro operaciones matemáticas y aprendió a escribir y leer... con “profesora privada”: la esposa de un primo, hijo de su hermana mayor quien lo crió, pues su mamá murió cuando él tenía un añito. Pero vea pues: si se exprimen hasta sacarle el jugo -la esencia- a las palabras de mi papá, sale el chorrito... del ágora. Ese y todos los parques públicos de todo el mundo (hasta la plaza de Tianamén de Pekín o la de Tlatelolco en México, lugares de famosas masacres de los regímenes totalitarios que asesinaron a quienes protestaban) son los recintos en donde la democracia hace sus ejercicios de calistenia. Ahí se mantiene ese espíritu.

Y el Ágora de los griegos tuvo sus resultados: las enseñanzas de Don Sócrates las entendió Ño Platón... que se las transmitió al bacán Aristóteles (era así, práctico, con los piés en el suelo) y pasaron a Santo Tomás de Aquino, cuyas doctrinas remojaron, empaparon toda la Edad Media, hasta que llegaron nuevos alumnos con renovadas enseñanzas que han prolongado la vigencia del diálogo entre los ciudadanos... menos en esta república del Sagrado Corazón, imperio de las conversaciones entre sordos.     

A no ser que esta situación sea solo el producto de maniobras (como ya se asegura) ordenadas al “escogido” por su patrón, para presentarse este después... como el salvador. No de otra manera se entiende que públicamente haya declarado que no está de acuerdo con “su” presidentico. Pero esto no es democracia... es solo el remedo preferido por sus enemigos para mantenerse en el mangoneo de los ciudadanos. Qué farsa. Afortunadamente, el inconforme espíritu estudiantil demostrado puede muy bien ser el catalizador de una nueva era en el imperio de la voluntad de las mayorías. Ojalá así sea. Amén.

Coletilla 1: Turquía está de moda: refugio de futbolistas en trance de retiro; y sede de desquites de los árabes (sus correligionarios, que no consanguíneos), que descuartizan opositores en su consulado. Y origen de telenovelas históricas, como “El Sultán”, transmitida por el Canal 1 a las 10 de la noche. Es la vida de Solimán “El Magnífico” -enemigo de Carlos V y del Papa y, por eso mismo, “amigo” de Lutero; invasor del oriente de Europa en donde propagó el islamismo con sus nuevos pobladores turcos, causa del genocidio de hace apenas unas décadas-, padre de Selim II, derrotado por los cristianos en la batalla de Lepanto, en donde combatió Cervantes, a quien en esa pelotera le dañaron una mano y por eso le dicen “El manco”. Se nota la diferencia con las producciones gringas, en donde en tres minutos hay veinte muertos, diez carros volando cien metros por una explosión, patadas de caratecas, para disfrute de algún muy obeso y tonto míster, comiendo hamburguesas y maní tostado. Tal vez por eso, ésta parece algo lenta. Y las peleas entre las cuatro sultanas (la madre, la hermana, la esposa legítima y la moza predilecta del harem, una esclava eslava -no es un juego de palabras- capturada en Rutenia, en la actual Ucrania) y sus respectivas amas de llave... son una delicia. Ya me cambió la hora de la acostada. 

Coletilla 2: El politólogo Fernando Cepeda Ulloa escribió el sábado 10 de noviembre, en el diario “El País” de Cali: “(...) La idea de hacer fácil la tarea de gobernar es una aproximación equivocada. Eso es una dictadura, eso es un gobierno autocrático, eso es Fidel Castro, Stalin, Hitler, Franco (lo dice este señor, doctor Darío Bolsonaro Delgado Arango), Chávez, Maduro, Pinochet y otros que no reconocen que el poder democrático tiene límites, propicia que haya límites (...)”. Estoy de acuerdo, pero le quedaron faltando Mao, Putin, Trump, el cara de bobo de Corea del Norte... y un ya “conocido de autos” expresidente colombiano.

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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