Viernes, 20 de octubre de 2017
Temas de hoy
  • Agua potable
  • Emprendimiento
  • Política
  • SENA
  • Universidad del Valle


La dulcera y el agridulce acuerdo de la Carder

Publicado: Domingo, 08 de octubre de 2017  |  12:05 am
Eduardo Cardona Mora

La acción popular y la acción de nulidad es un camino seguro no solo contra la licencia de marras sino contra el verdadero problema: el caprichoso acuerdo 020 de la CARDER, institución que deberá preparase para las demandas por la legítima expectativa económica que ha generado en los constructores.

Comparte

La CARDER por medio del acuerdo 020 de 2013 caprichoso como pocos, resolvió modificar el artículo noveno del acuerdo 028 de 2011 en lo referente a las franjas de protección que deben respetarse a lo ancho de las fuentes hídricas canalizadas, como aquella correspondiente al trayecto de la quebrada la dulcera sobre el lote de la calle 14 donde se pretende construir el edificio Élite. Dichas franjas se debe recordar, que de acuerdo a la constitución y la ley son espacio y bienes de uso públicos y por lo tanto son irrenunciables.

Transar en el acuerdo 020 la disminución de los 30 metros de ancho obligatorio para las rondas de los ríos y quebradas (art 83 decreto 2811 /74) no solo es un acto grosero con el ordenamiento jurídico superior, sino que representa un viraje inexplicable de la norma que lo antecedía y que sí respetaba tales mínimos cuando ordenaba hasta el 2013 un retiro a cada lado de 15 metros.

La particular norma indica en su artículo cuarto que en adelante las franjas serán de 6 metros a cada lado desde el eje de la canalización cerrada cuando la altura del lleno sea menor a 5 metros, norma de la que se beneficia no solo el florero de Llorente en el que se convirtió esta construcción sino cualquier particular, en detrimento del interés colectivo sobre nuestros recursos hídricos.

A la CARDER no sobra decirle que aunque la quebrada se vista de tubo, quebrada se queda. Si la justificación para tan exótica norma es que la quebrada pasa por un tubo y por lo tanto su trato es diferente, es inaceptable, la hace acreedora del ingreso a la lista de instituciones indeseables por los pereiranos quienes han hecho de las causas ambientales su nueva manifestación del civismo que corre por sus venas con la misma fuerza de los caudales de sus 45 quebradas que corren por su suelo.

La Curaduría e incluso el alcalde, según ha conceptuado el Consejo de Estado (concepto 1643 de 2005) pudieron revocar la licencia de construcción del edifico Élite con el consentimiento previo y expreso del titular de la misma (poco probable y solo si se está en términos), si no fue posible, estas mismas autoridades o cualquier ciudadano, podríamos hacer uso de la excepción que trae la ley 1437 que permite demandar en cualquier tiempo un acto administrativo particular y concreto como si fuera uno de carácter general siempre y cuando sea para “recuperar bienes de uso público” o cuando el acto afecte en forma grave el orden ecológico, requisito que según la Dirección de Gestión del Riesgo de Pereira también se cumple.

La acción popular y la acción de nulidad es un camino seguro no solo contra la licencia de marras sino contra el verdadero problema: el caprichoso acuerdo 020 de la CARDER, institución que deberá preparase para las demandas por la legítima expectativa económica que ha generado en los constructores.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.