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¡Estudien vagos! para que no terminen como María Fernanda Cabal

Publicado: Domingo, 16 de abril de 2017  |  1:32 am
Ariel Fernando Ávila Martínez

Estos tres comentarios o salidas en falso, muestra la terrible ignorancia de una congresista colombiana, su personalidad antidemocrática, pero sobre todo el terrible desprecio hacia la vida humana y los mínimos éticos que ha logrado la sociedad moderna.

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A María Fernanda Cabal la ha caracterizado su increíble ignorancia frente a las causalidades de diferentes fenómenos sociales y políticos del país. Además, ha exhibido concepciones del mundo basadas en creencias casi que irracionales y similares al fascismo autoritario que se expresó hace décadas en el mundo. Tres de sus declaraciones me gustaría recordar.

Tal vez uno de los hechos más recordados es cuando dijo que García Márquez se iría al infierno por su amistad con Fidel Castro. Ante las críticas, en trinos seguidos, Cabal manifestó que sus comentarios se referían a la ideología de García Márquez y no a su grandeza literaria. Con esto, la presentante Cabal, no solo hacía eco de las justificaciones políticas que el paramilitarismo hacia luego de cometer masacres. No hay que olvidar que cientos de asesinatos los justificaba la Casa Castaño como un mal necesario para acabar comunistas, había que mandarlos al infierno para salvaguardar un modelo político excluyente. También Cabal, en este comentario, exhibe su personalidad anti-democrática y totalitaria.

Esta personalidad antidemocrática y totalitaria es común de los déspotas e ignorantes, no hay que olvidar que para regímenes de este tipo, todo lo que sea diferente, o lo que no se conozca, no se puede aceptar y se debe destruir. En la época del imperio romano, lo diferente era considerado “bárbaro”. En la edad media quemaban mujeres o se descuartizaban personas que levantaran alguna voz de protesta, y ni que decir en la colonia española en nuestras tierras y la Europa del siglo XX. El mundo ha aprendido de toda esta tragedia, pero Cabal ni se enteró.

Otra de las posturas de Cabal, la cual, además comparte con sus amigos del gremio ganadero, es que las víctimas del conflicto son unos flojos, vividores y que en realidad más que víctimas son perezosos. El conflicto colombiano duró más de 50 años, pero la intensidad más fuerte se produjo entre 1995 y el año 2005. En ese periodo de tiempo se asesinaron casi 200.000 personas y se desplazaron 6 millones de personas. Durante esta gran tragedia, se violaron mujeres, los paramilitares descuartizaron personas, hubo tiempos, por ejemplo, en el Magdalena Medio que los negocios más lucrativos era vender ataudes y motosierras. Se empalaron personas y hasta se construyeron hornos crematorios para desaparecer cualquier rastro de las víctimas. En todo este baño de sangre se despojaron 7 millones de hectáreas de tierra que quedaron en manos de agentes legales, políticos y empresarios rurales muchos de ellos ganaderos, que son los que defiende Cabal. Es decir, personas como Cabal son cómplices, pues esconden la verdad de lo que sucedió en el conflicto armado. Eso se llama complicidad criminal.

El tercer comentario de la gran leída e intelectual Cabal fue cuando se burló de una masacre que extremistas cometieron en Francia. Relacionó el ataque terrorista con el proceso de paz colombiano. Una salida en falso, detestable, terriblemente manipulada, falsa y sobre todo agresiva con las víctimas de lo ocurrido en Francia.

Estos tres comentarios o salidas en falso, muestra la terrible ignorancia de una congresista colombiana, su personalidad antidemocrática, pero sobre todo el terrible desprecio hacia la vida humana y los mínimos éticos que ha logrado la sociedad moderna. El valor ético de una persona no viene dado por el amor a sí mismo o a su grupo cercano. Viene por el respeto a la vida, y ese respeto a la vida pasa por respetar al otro, tanto al cercano como al lejano. Por ejemplo, apoyar la paz es respetar la vida y esto es un principio ético, es algo que no se puede negociar, viene del humanismo profundo de cualquier persona. Ser demócrata es aceptar la diferencia, considerar al otro como un par.

No respetar al otro, ni su dignidad como ser humano, es producto de la ignorancia o de intereses y valores no democráticos, ni humanistas, es decir, de una ética cuestionable para el mundo moderno. Por eso les digo. Muchachos y muchachas lean, estudien no se han vagos, pues si lo son, podrían terminar como María Fernanda Cabal…. ¡imagínense eso¡

Ariel Fernando Ávila Martínez | Revista Semana

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.