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Exclamación estéril

Publicado: Sábado, 22 de abril de 2017  |  11:32 pm
Uriel Salazar Ceballos

Esta exclamación concuerda con el hecho de que la transparencia, la integridad y la prevención de la corrupción dejaron de ser actitudes y principios de los ciudadanos y funcionarios, para convertirse en banderas políticas, o propuestas de gobierno.

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Es común escuchar la expresión: “el mundo está al revés, se acabaron o se descuadernaron los principios y los valores, porque la corrupción y otros males invadieron todos los escenarios de la vida”.

Esta exclamación concuerda con el hecho de que la transparencia, la integridad y la prevención de la corrupción dejaron de ser actitudes y principios de los ciudadanos y funcionarios, para convertirse  en banderas políticas, o propuestas de gobierno.

Que un gobierno firme un pacto por la transparencia significa que esta calidad no ha existido, o puede desaparecer en cualquier momento, lo que equivale a desconfiar de quienes han cumplido o cumplen funciones relacionadas con la administración de los recursos públicos.

Teniendo en cuenta que un pacto de esta naturaleza no es la mejor fórmula para prevenir la corrupción expresada en términos de coimas y proponentes únicos, entonces los gobiernos deben adoptar “pliegos tipo”, abstenerse de exigir requisitos inocuos, requerir del acompañamiento y seguimiento por parte organizaciones de la sociedad civil y de los organismos de control, es decir, nada nuevo y útil, si no existe primero compromiso por parte de los gobernantes y funcionarios.

El ciudadano del común no entiende por qué los gobiernos no actúan de manera oportuna frente a esta rapiña de la corrupción que se paga con sus impuestos sin ver las obras, o viéndolas inconclusas o deficientes. 

Cuando el secretario de Transparencia de la Presidencia de la República dijo: “Si hay un problema que impida avanzar como sociedad es la corrupción, porque cada peso que se pierde hace más difícil superar la pobreza que aún afecta a millones de colombianos”, quiso significar que el gobierno es consciente, reconoce el problema, y, sin embargo, las cosas siguen igual.

La transparencia debe ser una convicción, una actitud, una forma de vida, la defensa de unos principios y de unos valores que deben construirse en el hogar donde nace la honestidad, la honradez, que se fortalecerán a través de un proceso educativo-formativo, sin que dependa de un pacto, o de una firma.

Cuando una persona comete delitos o actos de corrupción, cuando ofrece coimas a los funcionarios públicos, o las recibe, está haciendo quedar mal a sus padres, si fueron honrados, o complaciéndolos si no lo fueron.

Próximos a un año electoral y, animados por el propósito  de trazarle un nuevo y positivo rumbo al país, sólo eligiendo ciudadanos de probada honestidad, sin compromisos ni propósitos distintos a los intereses públicos, (el bien común), podrá empezarse a derrotar la corrupción que tiene desanimada, desgarrada, desangrada, desinteresada y desesperanzada la sociedad de la que formamos parte.

“Colombia no necesita más leyes sino mejores ciudadanos”.

Uriel Salazar Ceballos | Crónica del Quindío

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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