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Flores negras

Publicado: Domingo, 14 de enero de 2018  |  9:33 am
Rubén Darío Franco Narváez

Adolorido, golpeado por el destino, se acercó a las ilimitadas sombras con el final de su poema Resurrecciones: “… ante mi muerte próxima, imagino que muchas veces en la vida...he muerto”.

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Las flores negras son pruebas de resurrecciones de las infinitas composiciones del afligido Julio Flórez Roa, quien este domingo 14 de enero, arriba a 94 años de ser coronado, en Usiacurí - Atlántico, como “El gran Poeta Nacional”.

Adolorido, golpeado por el destino, se acercó a las ilimitadas sombras con el final de su poema Resurrecciones: “… ante mi muerte próxima, imagino que muchas veces en la vida...he muerto”. Su reinado duró sólo 24 días, tras fallecer el 7 de febrero de 1923 a los 55 años y nueve meses de edad. Sin embargo, su corona de versos sigue viva para los felices amantes de Bragi.

En su natal Chiquinquirá–Boyacá, sobre un reconocido altar, están impresas sus FLORES NEGRAS “Oye: bajo las ruinas de mis pasiones, / y en el fondo de esta alma que ya no alegras,/ entre polvos de ensueños y de ilusiones/ yacen entumecidas mis flores negras …”

Con su alma desgarrada, tejiendo palabras, construyendo versos y vendiendo hermosas alfombras poéticas, el dimensional bardo Julio Flórez Roa, sostuvo dignamente su hogar conformado por su esposa Petrona Moreno y sus hijos: Cielo, Divina, Lira, Hugo y León Julio Flórez Moreno.

Julio Flórez vivió para la poesía, vivió de la poesía y murió coronado como Rey de la Poesía.

A los catorce años de edad (1881) llegó a Bogotá, en compañía de sus padres Policarpo María Flórez y Dolores Rosa, y de sus hermanos Manuel de Jesús (se graduó médico), Leonidas (se tituló abogado) y Alejandro (Ingeniero). Julio estudió literatura en el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario, truncando su carrera por la violencia imperante en el año 1886.

La guerra intestina afectó la vida de Julio Flórez Roa y, desde muy joven, navegó en los mares de la bohemia, frecuentando los sitios de reunión de prestigiosos vates encabezados por el negro Candelario Obeso y por uno de los precursores del modernismo José Asunción Silva que le inyectó la pasión por Tánatos.

Ahora que el gobierno se gasta 350 mil millones de pesos para censar a 50 millones de habitantes, colocó en mi humilde vivienda las Flores Negras. 

Rubén Darío Franco Narváez | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.