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El gobierno de Iván Duque, entre Turbay y Barco

Publicado: Domingo, 18 de noviembre de 2018  |  9:24 am
Ariel Fernando Ávila Martínez

Hacer análisis mesurados sobre los primeros 100 días de Iván Duque tal vez resulte complicado por la polarización.

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Los defensores del gobierno han dicho cuatro cosas: 1. Cien días es una medición temprana y una invención de los medios de comunicación, por ende hay que esperar un poco más para saber el horizonte del gobierno. 2. Duque es un hombre conciliador, no ha entrado en disputas políticas y que ese tono le ha ayudado a construir un modelo de país, que por el momento no se ve, ya que el debate político acalorado no lo deja relucir. 3. Dicen que su falta de norte en el gobierno se deriva no de la ausencia de liderazgo sino de su forma de construir gobierno sin mermelada y sin la clientela de los partidos políticos en el Congreso. Por último, alaban sus talleres Construyendo País y la cercanía con la población.

Los análisis críticos se podrían agrupar en cinco ejes. 1. Lo que más se le critica al presidente es que su gobierno no tiene norte, no hay claridad sobre el concepto de país que quiere. En reuniones privadas dice una cosa, en los eventos públicos dice otra y a nivel internacional dice otra. El mejor ejemplo de esto es lo referente al acuerdo de paz. 2. El presidente no tiene gobernabilidad, hasta su propio partido lo desobedece. Por ejemplo, el presidente se comprometió a apoyar la reforma de lucha contra la corrupción y fue su partido el principal saboteador, además él mismo tardó ocho semanas en enviar el mensaje de urgencia al Congreso de la República. 3. Para muchos, los talleres Construyendo País se ven como un regreso del Populismo Comunitario, es decir, la mermelada ya no está en el Congreso, si no en lo comunitario donde la planeación estratégica no existe. 4. El presidente no gobierna, la mayoría de decisiones pasan por el senador Uribe, por ende está rodeado de personas que no tienen su visión de país. La última crítica es la falta de cálculo político, por ejemplo destruir su capital político con una reforma tributaria apenas comenzando su gobierno es algo que no se entiende, para los críticos esto demuestra su falta de experiencia a la hora de administrar.

Estas son las dos visiones que hay sobre la presidencia de Iván Duque. Sin embargo, analizando detenidamente los comportamientos del gobierno, sus nombramientos y agenda, tal vez no se trata de que aún no encuentre su rumbo o de que 100 días no sean suficientes para valorar un gobierno. Tal vez todo esto indique el talante del gobierno. La idea es la siguiente.

El presidente Iván Duque se mueve entre dos modelos de gobierno. El primero es el de Julio César Turbay. El papá del actual presidente, Iván Duque Escobar, era de la línea turbayista pura sangre, de hecho fue designado como gobernador de Antioquia. El gobierno de Turbay se caracterizó por la lógica de que no se pelea con nadie, a todo el mundo se le decía que sí y solo se le cumplía una parte, un 20 o 30 por ciento de lo que decía que iba a hacer. Con eso se aplicaba el viejo dicho de intentar tener a todo el mundo contento. Tal vez Duque aprendió eso de su padre.

Esta lógica de intentar tener a todo el mundo contento, puede traerle muchos problemas ya que lo puede llevar a una situación parecida, pero por otros motivos, al gobierno de Virgilio Barco. Barco era un tipo buena gente, algo ingenuo, llegó a la presidencia luego del “dedazo” de López Michelsen cuando dijo “Si no es Barco, ¿quién?”. El gobierno de Barco fue muy bien intencionado, pero en ese periodo fue cuando el país se incendió. Mataron cuatro candidatos presidenciales, se dio el genocidio de la UP, la mafia se tomó parte de la institucionalidad. En fin, el desgobierno fue total. En la vida real Barco nunca gobernó, pues tenía alzhéimer, los que gobernaron fueron sus asesores Gustavo Vasco y Germán Montoya. A Barco solo lo ponían a figurar, pero por debajo había otro gobierno.

Así las cosas, en la vida real, si Duque sigue intentando tener a todo el mundo contento puede ser que termine como Barco: otros gobernando por él. Por ejemplo, Duque dijo que iba colocar técnicos como ministros y que él mismo iba a revisar hojas de vida. Pero cuatro de ellos los colocó el senador Uribe: el ministro de Defensa, Botero, no tiene ni idea del tema, de técnico no tiene nada. A Nancy Patricia Gutiérrez la nombró Uribe, y no tiene ninguna capacidad en ese ministerio, de hecho, las relaciones políticas las maneja Jaime Amín. También, a pesar de todos los cuestionamientos, puso en Hacienda a Carrasquilla, nombrado por Uribe.

Ariel Fernando Ávila Martínez | Revista Semana

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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