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Golpe con golpe

Publicado: Domingo, 02 de diciembre de 2018  |  8:36 am
Alejandro Samper

Esta última semana fue insoportable. Los niveles de violencia, desigualdad, mezquindad y decepción a la que nos estamos acostumbrando (como el asesinato de líderes sociales) alcanzaron una bajeza pocas veces percibida.

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Esta última semana fue insoportable. Los niveles de violencia, desigualdad, mezquindad y decepción a la que nos estamos acostumbrando (como el asesinato de líderes sociales) alcanzaron una bajeza pocas veces percibida. Desde esa vergonzosa sesión en el Senado en la que el fiscal Néstor Humberto Martínez (NHR) manoseó la memoria de un muerto y aseguró que Dios le envió pruebas que salvarán su corrupto pellejo, hasta la nueva salida en falso del subpresidente Iván Duque posando para una foto como su jefe, el maquiavélico Álvaro Uribe.

Y que hubiera sido solo en Colombia, pero fue en todo el mundo. En Buenos Aires le entregaron la seguridad de la ciudad a unas barras bravas de River Plate que se encargaron de agarrar a piedra el bus del Boca Juniors. No contentos con ello, se tomaron la ciudad y desnudaron la endeble autoridad que tiene el presidente Mauricio Macri. Por encima de él están los capos Héctor Guillermo ‘Caverna’ Godoy, de River, y Rafael Di Zeo, de Boca. Unos bandidos que tienen ingresos semanales estimados en $16 mil dólares provenientes de extorsiones, reventa de boletas y pagos bajo la mesa de los clubes. Unos cafres que son imitados por barristas en todo el continente, sin ser Manizales la excepción (averigüen qué hay detrás de la taquilla del Coliseo Mayor).

Hechos que obligaron a la Conmebol a trasladar la final de la Copa Libertadores a España. Al Santiago Bernabéu. Al estadio del Real Madrid, mayor representante de la monarquía en el fútbol ibérico. Un acto de total incoherencia que debe tener a Bolívar, San Martín y los demás próceres de la Independencia americana revolcándose en la tumba. ¡Qué asco!

Y esas son las noticias deportivas. Entonces siguen las internacionales acompañadas de las imágenes de las autoridades gringas disparando gases lacrimógenos a los inmigrantes hondureños, entre ellos una mamá y sus pequeños descalzos, hambrientos y a medio vestir. Luego viene el presidente Donald Trump asegurando que el cambio climático es una mentira y que solo mentes superiores como la de él identifican, mientras Turquía se inunda. Y después le dan paso de nuevo a Argentina y la reunión del G20 para mostrar cómo el presidente francés Emmanuel Macron es recibido por un carga maletas porque las autoridades argentinas olvidaron preparar la recepción. Y después llega el mandatario chino Xi Jinping, a quien confunden con un asesor, y un comentarista de televisión se excusó diciendo “es que es difícil reconocerlo”. Sí, ese cuento de que todos los chinos son iguales y más estereotipos caducos.

Y de nuevo a ese debate donde a la oposición le cortan la energía eléctrica, le atraviesan una intervención de Duque en el que le dice una vez más a los universitarios que plata no hay y que hay que apoyar su Ley de financiamiento, que la austeridad… Todo esto mientras exhibe su reloj de $120 millones. O sea de 154 salarios mínimos mensuales legales vigentes. O sea casi 13 años de trabajo para un asalariado y sin gastar nada.

Todo para regresar al debate donde un senador gasta tiempo actuando como borracho (¿o lo estaba?), y sacan videos sin audio donde le dan fajos de billetes a Gustavo Petro. Imágenes tomadas de hace años, de cuando Uribe era presidente y el DAS chuzaba ilegalmente a sus opositores. Y Petro se justifica y lo desmienten. Y el Centro Democrático celebra, pero también le sacan un video del 2001 de Noticias Uno donde Uribe se reúne abiertamente con paramilitares. Y los uribistas dicen que los $20 millones entregados a Petro son una vergüenza y demostración de corrupción, desviando la atención del caso Odebrecht y el empresario Luis Carlos Sarmiento cuya corrupción arranca en $12 millones de dólares y que es defendido/investigado (vaya uno a saber) por NHM.

Y entonces se cae otro puente de la empresa constructora de Sarmiento, se mueren cinco personas, pero hay que preocuparse porque el magnate perdió mil millones de dólares por culpa de la mala prensa. Patético.

Como en la canción de Pastor López, o la reacción del alcalde de Bucaramanga, esto fue “golpe con golpe”. Las cosas que ocurrieron en Colombia y en el mundo obligan a cuestionarse si vale la pena esforzarse por sacar adelante esto que llamamos humanidad. Si hay una solución real a este mierdero, porque todo indica que todavía falta mucho para tocar fondo… y seguir cavando

Alejandro Samper | Diario La Patria

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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