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Hablando de corrupción...

Publicado: Domingo, 02 de septiembre de 2018  |  8:45 am
Gustavo García Vélez

Tal vez, como lo dijo el ex fiscal Gómez Méndez, la lucha contra la corrupción ha sido “taquillera” porque nadie está a favor de ella. (...) El criterio tan práctico del ex presidente Turbay Ayala le hizo decir que “hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”, lo que escandalizó a medio país.

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Sorprendió a casi todo el mundo el resultado de la consulta popular sobre la corrupción. Y no solo porque fue mal planteada -como lo sostienen especialistas en esos asuntos-, con temas que ya están completamente incluidos en leyes vigentes, sino porque a las 2: 00 p.m. la Registraduría entregó un corte de cuentas cuya proyección a las 4 de la tarde no podía dar más de 6 millones de votos. Sin embargo y a pesar de la disfrazada de reguetoneros de sus promotores, la tradicional abstención se mantuvo: 70% de los ciudadanos no se conmovieron con ese oso tan peludo de unos ancianos... posando de veinteañeros.

Tal vez, como lo dijo el ex fiscal Gómez Méndez, la lucha contra la corrupción ha sido taquillera porque nadie está a favor de ella y, además, alimentada también por las noticias que, un día sí y otro también, hablan de las coimas de compañías extranjeras para ganar jugosos contratos de obras públicas; o los robos a los recursos para la alimentación de los escolares; o los convenios entre poderosas compañías nacionales para quedarse todas con la regulación de los precios de sus productos, sacando del juego a la competencia.

Y creo que no ayudó mucho el talante de las promotoras (aunque tal vez juren y coman mocos que sí, que son muy populares, que a ellas se deben los 11 y medio millones de votos y se van a ganar la alcaldía de Bogotá), que se acostumbraron a gritarle a todo el mundo, inclusive -y hay que decirlo sin ambages- sus gustos sexuales, que le refriegan a la opinión pública también casi a diario. Colombia todavía no está acostumbrada a eso. Es que no somos Dinamarca... sino Cundinamarca, para emplear una expresión ya gastada. En artículo anterior dije que esa misma relación íntima, tan publicitada, entre dos ministras del gobierno Santos, pudo ser una de las causas de la pérdida del plebiscito sobre la paz. Los integrantes de todas las iglesias protestantes -y los católicos de racamandaca como los paisas- se asustaron... y se fastidiaron.

Y hablando de corrupción, hay que decir (también sin ambages, sin falsos moralismos) que viene desde el principio de la creación. No parece ser solamente un relato simbólico el de Esaú, que cambió por un plato de lentejas el derecho a la primogenitura con su hermano Jacob... para luego sentirse estafado. La Biblia relata casi con detalle este amanecer de la corrupción, como también las doce monedas por las que Judas traicionó a Jesús. Y hasta misiá Eva, que aceptó lo que pudo ser la primera “pirámide”: recibió esa manzana... con la promesa de tocar el cielo con sus manos.

Y en la historia de todos los pueblos se presentan casos históricos. Entre nosotros, por ejemplo y sin ir muy lejos, el fundador de Cartago -el español de Úbeda Don Jorge Robledo- se apropió a la brava, rompiendo las arcas, de unos dineros públicos. “Necesidad del servicio” alegó después, prometiendo devolverlos y esta fue una de las causas de su juicio a las volandas y posterior muerte a garrote vil, por orden de Belalcázar. Eso lo cuenta detalladamente el alemán Juan Friede en su obra “Historia de la antigua ciudad de Cartago”.

O el caso de Antonio Nariño, que hizo lo propio cuando fue tesorero, de lo cual no se habla ya mucho en todas las historias del precursor de nuestra independencia. A los interesados en saber de esto, les recomiendo el libro de Indalecio Liévano Aguirre “Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de Nuestra Historia”, la verdadera memoria nacional... que no nos enseñaron en el bachillerato.

Otro “exquisito” chisme es el ocurrido con los dineros del empréstito otorgado por banqueros ingleses, que tramitaron unos señores Zea y Arrubla de Medellín y por orden de Bolívar, dizque para financiar a la naciente república luego de las costosas guerras de independencia que El Libertador extendió más allá de nuestras fronteras y por poco las lleva hasta Argentina y Brasil. En su megalomanía, ganas no le faltaron. Y el pobre Santander metiéndose la mano al dril y rascándose la ingle... para complacer al gastón.

Y más recientemente, hay que conocer todos los intríngulis de lo que pasó con los dineros que nos llegaron tras la independencia de Panamá -millones de dólares-, que dizque se emplearon en la construcción de los ferrocarriles, hoy abandonados porque, seguramente, los dueños de las tractomulas les untaron las manos a quienes sentenciaron esa desaparición y la de la navegación por los ríos Magdalena y Cauca, que abaratarían sustancialmente el transporte de nuestros productos de exportación.

Pienso ahora que el criterio tan práctico del ex presidente Turbay Ayala le hizo decir que “hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”, lo que escandalizó a medio país. Lo que habría que averiguar (¿y quien hace esas cuentas?) es hasta cuantos billones de pesos... llega esa “justa proporción”. No creo que la mayoría de  los congresistas, cual magdalenas arrepentidas, discutan -y menos aprueben- proyectos de nuevas leyes que les ponga el tatequieto a sus inveteradas costumbres.

En Cartago se dieron dos casos de corrupción, de los cuales la opinión pública no conoce siquiera el forro. El paraje de “Cerritos” fue un resguardo de la tribu indígena quimbaya (terrenos que nunca entraron en los negocios de los cartagüeños Pereyra) hasta comienzos del siglo 20, cuando el cabildo de nuestra ciudad declaró que ya no tenía los suficientes individuos para que continuara siéndolo, a pesar de que por lo menos 300 lo habitaban todavía. Entonces decidieron dizque pasarlo como propiedad de la instrucción pública, que para este caso no fue más que la testaferro para que después... corrieran las alambradas y lo volvieran coto privado. Hoy son de las tierras más costosas del país.

Y el otro fue la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, creada a comienzos del siglo 17 y para la cual los poderosos encomenderos entregaron tierras, ganado y esclavos. Uno de ellos, el Maestre de Campo Don Marcos De la Yuste y Ramos de Ayala, fue su primer administrador (mayordomo, les decían). “Muy poderosa y rica” es el calificativo que le dieron a esta institución. Dos siglos después, el obispo de Popayán intentó meterle la mano y el cabildo de Cartago “se paró en las de atrás” y le dijo que esa institución siempre había sido laica. La reacción del prelado fue liquidarla y tuvo vida jurídica hasta 1809. Hay documentos en Popayán -cuyas copias deberíamos tener aquí-, que hablan hasta de problemas de orden público en 1800 por esta pugna. El cabildo ordenó en 1826 que todos los dineros obtenidos por la venta de esas tierras, ganados y esclavos se emplearan en la construcción de la acequia de la ciudad (algo así como un plan de aguas), pero no se sabe si eso se cumplió, porque en el “cartagazo” de 1983 quemaron el archivo del concejo y un alcalde advenedizo había hecho lo propio con el de la alcaldía, al comenzar la década de los años 50´s. Lo que sí está a la vista es que esos terrenos -en jurisdicción de lo que hoy es Obando y en aquella época era la parroquia de “San José del Naranjo”, segunda en importancia de Cartago después de “San Jorge”- hoy son de propiedad privada.   

Lógicamente, estos delitos ya prescribieron jurídicamente... pero no lo debieran ser en la memoria de los cartagüeños. Y para los más recientes... que los jueces les continúen dictando a los indignos -e indignas- las condignas sentencias.

Coletilla: Valverde acaba de ganar su segunda etapa en la Vuelta a España y va adelante del capo de su equipo, el colombiano Quintana... que todos los días pierde segundos. Este domingo se corre la etapa de montaña más dura. ¿Será que ahora si ataca el indiecito boyaco?

Gustavo García Vélez | CiudadRegion

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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