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Hace 90 años

Publicado: Domingo, 31 de diciembre de 2017  |  9:14 am
Gustavo García Vélez

Ortega y Gasset predijo hace 90 años que: “(...) Solo empieza a vivir públicamente el municipio cuando sale fuera de su propio término, transmigra a otros municipios, trata y contrata y se ayunta con ellos, a fin de emprender algo (...)”. Y vamos para el 2018... a paso de tortuga. ¡Ehhh Avemaría!

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El 22 de febrero de 1928 el periódico “El Sol” de España publicó un artículo de Don José Ortega y Gasset titulado “La Unidad Política Local NO ES el Municipio”, con el cual el gran pensador prosiguió la serie de escritos que luego, recopilados, se llamó “LA REDENCION DE LAS PROVINCIAS” (Obras Completas, Alianza Editorial –Revista de Occidente, Madrid, 1983, Tomo XI).

Dijo Ortega que: “(...) Necesitamos una Constitución que sea, no solamente real, ajustada a la existencia efectiva de los españoles (de los colombianos, se podría decir hoy, en el año 2008), sino además que sea una Constitución dinámica; quiero decir que sus instituciones, hundiendo bien las manos en la vida efectiva de nuestro pueblo, la lancen a los espacios históricos, la movilicen, enriquezcan y magnifiquen. Creemos una potente vida local. Excitemos a los provinciales, tesoro energético aún intacto y sin aprovechar, para que sientan el orgullo y el afán de regir sus propios destinos. Ahora bien: ¿cuál debe ser la unidad política, el organismo de la vida local? Este es el punto decisivo que reclama todas nuestras potencias de atención y sutileza (...)”.

Y añadió: “(...) Siempre que ha habido algún pujo de reforma local se ha partido del Ayuntamiento viendo en él la célula política de la nación. Todos -derechas e izquierdas- han coincidido en esto (...) El municipio romano no fue nunca una unidad política, sino exclusivamente un cuerpo administrativo. Y porque fue solo esto -sencillamente por ello- murió el Imperio romano (...) El Ayuntamiento contemporáneo, que ha vuelto, en efecto, a parecerse mucho al municipio imperial, no puede ser, ni de lejos, la unidad política local que buscamos (...) El municipio no puede nunca ser célula política, porque su tamaño es demasiado reducido y no pueden en él dispararse corrientes de vida política normal, persistente y fervorosa (...)”.

Ortega argumentó que: “(...) Se creyó que la vida municipal era esa realidad más concreta, y este fue, este sigue siendo el error. A primera vista seduce la idea por su sencillez. El ciudadano vive cotidianamente en su pueblo. ¿Cómo dudar que su pueblo es la unidad pública más próxima al individuo? (...) Pero ¿es esto verdad? ¿Cae bajo la jurisdicción municipal el sistema de intereses concretos del individuo, por lo menos los más importantes? Digámoslo en fórmula más clara: ¿puede decidir el municipio, dependen de él, los asuntos capitales que constituyen la ocupación y preocupación cotidianas de sus vecinos? Si resulta que no es así, que esos asuntos son por sí mismos, constitutiva e inexorablemente, más extensos que la jurisdicción municipal, es evidente que el municipio no puede por sí solo actuar sobre ellos, y, en consecuencia, concederle autonomía equivale, en orden político, a pertrecharle con la carabina de Ambrosio (...)”.

Y decía el Maestro: “(...) Es falso que el Ayuntamiento cobije la vida local concreta. Al contrario: corta la estructura objetiva de ésta por una línea arbitraria; secciona con el perímetro caprichoso de su jurisdicción la verdadera realidad, la descuartiza y se queda con un pedazo cualquiera de ella (...)  Esto demuestra no sólo que es un grosero error hacer del municipio la unidad política local, sino que la organización actual en municipios aislados equivale a una permanente dislocación de la auténtica vida local. Tal y como hoy existe, es el ayuntamiento un disyuntamiento (...) El municipio no es solo infrapolítico, sino que, en la forma vigente, es antipolítico. No puede hacer nada, no puede moverse: es una institución estática, inerte (...)”. Ortega predijo hace 80 años que: “(...) Solo empieza a vivir públicamente el municipio cuando sale fuera de su propio término, transmigra a otros municipios, trata y contrata y se ayunta con ellos, a fin de emprender algo (...)”. (¿Es ésta una aplicación de su principal tesis filosófica “YO SOY YO, PERO TAMBIEN MI CIRCUNSTANCIA”?).

Si se aprueba en la reforma que se ve venir en Colombia – con el proceso de paz, con otro referendo, o con un acto legislativo – que la unidad política sea una entidad territorial más amplia (por ejemplo, la Provincia) entonces ¿para qué concejos municipales? ¿No sería mejor un consejo provincial, con representantes de los municipios que integren cada provincia? Esta fue, hace años, una sugerencia para el entonces senador quindiano Javier Ramírez Mejía, que estuvo proponiendo reducir el número de concejales, cuando es posible, como se ve, suprimir todos los concejos municipales. Pero ni la oyó.

El gran pensador español, con argumentos económicos y políticos, afirmó que “la unidad política local es la gran comarca”, algo así como las futuras Regiones que se crearán en Colombia y que están ya autorizadas por la Constitución de 1991 (¡17 años de atraso!). Personalmente creo, a pesar del fervor y la admiración que siento por Ortega y Gasset, que esa unidad política local debería ser la Provincia, pues me parece que la Región sería ya demasiado grande. En este caso la situación de Colombia es bien diferente a la de las provincias creadas en tiempo de Ortega en España, a las que él atacó por “su capitalita sórdida, lenta, ni cortijo ni corte, donde se pasea un gobernador petulante, donde se cocinan todas las inmundicias políticas y no se emprende nada” (¿estaría pensando el Maestro en lo que llegarían a ser nuestros Departamentos?). Ortega cuando habló de las provincias se refirió, en abstracto y en general, a lo que no era Madrid.

Desafortunadamente, los antiguos Corpes desaprovecharon la oportunidad de efectuar el gran debate nacional alrededor de este tema, piedra angular del futuro de nuestro país, lo que permitió que la descentralización se quedara en las capitales departamentales, sin llegar a lo que se ha denominado “ciudades alternas”.

¡Qué bueno sería que se reeditara el texto completo de estas proféticas palabras de Don José Ortega y Gasset, “LA REDENCION DE LAS PROVINCIAS”, que termina con este llamado a somatén: “(...) Es urgente dar a esta potencia provincial ocasión, contraseña e instrumento para que por sí misma, en esfuerzo rudo sobre sí misma, expansione sus frenadas energías (...) España (¿Colombia?) no echará a andar rostro al viento de la Historia mientras no llegue la hora en que hombres fervientes recorran los campos y las villas encendiendo la atmósfera con esta palabra: ¡EH, LAS PROVINCIAS, DE PIE!”.

Mientras tanto y por lo  pronto, copia de este ensayo, que no se vende al público en Colombia (y sólo se consigue en la Biblioteca de la Universidad Javeriana en Bogotá) me fue remitido -a petición mía- desde Madrid, España, por la biblioteca de la “Fundación Ortega y Gasset” y se la entregué al entonces director del Corpes de Occidente, doctor Bernardo Moreno Villegas (hoy, flamante Secretario General de la Presidencia de la República), lo mismo que al subdirector, doctor Alfredo Roncancio, quien, según me dijo, quedó hondamente impresionado con él y remitió sendas reproducciones a personas interesadas en todo el país con el tema del ordenamiento territorial, entre ellos algunos congresistas. Al Doctor Juan Manuel Santos también le enviamos una copia -por petición suya- antes de que fuera nombrado, hace años, Ministro de Hacienda.

Como diría el difunto Lucas Caballero Calderón (“Klim”) en los periódicos El Tiempo y El Espectador, en su muy leída columna: “O tempora! O mores!” (que, traducido al español de hoy, diría: ¡Oh tiempos! ¡Oh costumbres!)

(Este artículo fue publicado inicialmente en 1999, con el antetítulo “Hace 71 años”, en uno de los periódicos locales de Cartago. También fue publicado en la Internet, el 19 de octubre del 2000, en la página Web “Colombia. Analítica”, que dirigía Ernesto Samper Nieto y con el antetítulo “Hace 72 años”. Allí duró varias semanas, junto con otros dos artículos del autor sobre propuestas de Ortega y Gasset. El comentarista cree recordar que también fue publicado en el periódico “La Crónica del Quindío”-de Armenia-, pues fue enviado con otros textos a la agencia “Colprensa”, de donde se surten de información y de columnistas casi todos los periódicos del país, con la excepción de “El Tiempo” y “El Espectador”. Por consiguiente, es posible que haya sido también publicado en otros diarios. Este texto está, por lo tanto, actualizado a febrero 22 de 2008, cuando fue publicado en otro medio de comunicación social en los 80 años de la aparición del artículo de Ortega y Gasset “El Municipio NO ES la Unidad Política Local”... y vamos para el 2018. Así se ha construido Colombia: a paso de tortuga. ¡Ehhh Avemaría!)

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Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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