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Historia del Aeropuerto de “Santa Ana”

Publicado: Sábado, 30 de julio de 2016  |  6:54 pm
Gustavo García Vélez

El 10 de junio de 1938 el municipio remató en pública subasta los terrenos del aeródromo de “Santa Ana”. La Nación ofrece $15.000 (no hubo más participantes en el remate). Adjudicados a la Nación. (¿Tal vez porque ya se presentía la II Guerra Mundial y había en Ulloa un “refugio” de nazis, con potentes equipos de radio?).

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Por estos días se está hablando mucho del aeropuerto de Santa Ana. Ya es tema común en todos los tertuliaderos a raíz de la aprobación, casi unánime, que le dio el concejo de Cartago al proyecto de acuerdo presentado por el alcalde pidiendo autorización para disponer del futuro de ese bien, que es de todos los cartagüeños y, por eso mismo, la gente se está preguntando el porqué de tanto silencio con respecto a las empresas que ya han manifestado su interés en que se los entregue para administrarlo. Dicen los ciudadanos que tenemos derecho a saber cómo se llaman esas empresas, quiénes son sus socios y qué pretenden hacer con nuestro aeropuerto.

Es increíble que no exista la historia completa de nuestro terminal aéreo, ni siquiera en los archivos del aeropuerto de “Santa Ana”. Hice la investigación en los Fondos Notarial y Parroquial del Archivo Histórico de Cartago, las dos Notarías y la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de la ciudad, que dio -hasta ahora- estos resultados (ojalá otros cartagüeños aporten más datos, pero con pruebas):

1932: Escritura # 488 (17 agosto) – Notaría 1ª de Cali.

Concepción Apolonia, Arcelia Susana y el Pbro. Luis Ernesto Vélez Mendoza (hijos de Jesús María Bernardo Vélez Machado y Enriqueta Mendoza Ramírez) venden, para la construcción del aeródromo municipal de Cartago, un lote que hace parte de la hacienda “El Oasis” o “La Palomera”, de su propiedad. Ellos habían constituido la “Sociedad Vélez Hermanos y Cía., S.A.”, con domicilio en Cali. Sus hermanos Jesús María, Manuel José y María Enriqueta de las Mercedes Ester, ya habían fallecido.

30 hectáreas por $900. Un Mil (1.000) metros de longitud por 300 mts. “de latitud” (¿ancho?).

Entre la carretera al Chocó y unos predios de los señores Robledo, con los siguientes linderos:

Norte: callejón de por medio con solares de Aquilino Capera y Manuel Becerra (150 x 40 metros). Por el mismo callejón (600 mts. largo), terreno que fue de los señores Robledo y “hoy” de hijos de Félix Iza. Sur y Oeste: terrenos de las señoritas Concepción (“Concha”) y Arcelia Susana y el Pbro. Luis Ernesto Vélez Mendoza. Oriente: solar y casa de Evangelista Cobo. Plaza de “Santa Ana” y callejón de por medio con lotes de la escuela, con casas de Paula Primera, de Agustín y Hernando Marlés y de Ricardo Perea.

1937:(6 de diciembre).

Promesa de venta de los terrenos del aeródromo por el municipio de Cartago a la Nación.

1938: Escritura # 37 (18 enero) – Notaría 1ª de Cartago.

Los Vélez Mendoza ratifican la venta del lote para el aeródromo de Cartago. En esta escritura no aparece la tradición de la hacienda “El Oasis” o “La Palomera” y en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Cartago no se encuentra registrada la escritura # 488 de 1932 de la Notaría 1ª de Cali -arriba mencionada-, original de la venta del lote para el aeródromo de Cartago. En el proceso de sucesión de Jesús María Vélez Mendoza (fallecido en 1922) no se menciona esta hacienda, por lo cual parece que no fue herencia de los padres. Ya en 1939 aparece como de propiedad de Francisco Jaramillo Ochoa (el colonizador del valle de Risaralda), quien en 1942 la vende (700 cuadras) a la “Sociedad José J. y Luis Carlos González Ramírez”, con domicilio en Pereira. Los Vélez Mendoza también fueron dueños de la hacienda “Calabazas” (en Ansermanuevo), por herencia de su tía paterna María Jesús Vélez Machado vda. de Mendoza, hija de José Joaquín Vélez y Joaquina Machado. El 25 de abril de 1938 la vendieron a la “Sociedad Gonzalo Vallejo Restrepo Hermanos”, de Pereira.

(10 junio) Remate en pública subasta de los terrenos del aeródromo de “Santa Ana”. La Nación ofrece $15.000 (no hubo más participantes en el remate). Adjudicados a la Nación. (¿Tal vez porque ya se presentía la II Guerra Mundial y había en Ulloa un “refugio” de nazis, con potentes equipos de radio?).

Escritura # 319 (11 junio) – Notaría 1ª de Cartago.

Venta aeródromo de “Santa Ana” a la Nación. Como no hubo avalúo judicial previo, ni se aportó el poder general de Susana Vélez Mendoza a su hermana Concepción, además de dudas por aumento del valor de $900 por el que el municipio los compró, a los $15.000 de la venta, el Consejo de Estado no aprobó el contrato de compraventa celebrado entre la Nación y Cartago. Posteriormente se subsanaron estas irregularidades y fue aceptado. Sacaron a “Scadta” (¿tenía socios alemanes?) y a “Saco”, ambas con autorización verbal para estaciones de pasajeros. (¿“Sugirió” Estados Unidos al gobierno esta compra?)

1959: Escritura # 4.331 (29 agosto) – Notaría 2ª de Bogotá.

La Nación (ECA: Empresa Colombiana de Aviación) cede, a título gratuito, los terrenos del aeropuerto de “Santa Ana” al municipio de Cartago, con base en el Decreto Legislativo # 0995 de abril 16 de 1953.

1965: Escritura # 1.135 (9 octubre) – Notaría 2ª de Cartago.

José Jesús y Luis Carlos González Ramírez, oriundos de Pereira y residentes allá, venden 3 lotes al municipio -que también hacían parte de la hacienda “El Oasis” o “La Palomera”-, con un total de 34 hectáreas, 27.145 metros cuadrados (57.36 plazas) para ampliar terrenos del aeropuerto. A un costo de $6.000 por cada plaza, el municipio de Cartago les pagó $344.160. Esos lotes estaban intervenidos por el Incora (Instituto de Reforma Agraria).

Escritura # 1.184 (octubre 25) – Notaría 2ª de Cartago.

Luis Eduardo Libreros Lemus permuta con el municipio de Cartago un lote de 13 plazas con 35 decámetros cuadrados para el aeropuerto. Este lote lo había comprado, el 4 de julio del mismo año, a Juan J. Barberena y Eulalia Arenas de Barberena por $3.475, con escritura protocolizada en la Notaría 3ª de Cali y fue avaluado para esta transacción en $106.000. O sea, que en 3 meses y medio obtuvo una ganancia de $102.525 (2.950%). El lote que le permutó el municipio tuvo un precio de $158.840.

Por acuerdo #38 de julio 5 de 1965, el Concejo Municipal de Cartago había declarado de utilidad pública esos 4 lotes y ordenó la construcción de una nueva carretera de acceso, con el fin de facilitar el cambio de dirección de la pista del aeropuerto, que era de oriente a occidente y quedó de norte a sur. El alcalde fue autorizado para comprarlos o permutarlos por otros del mismo aeropuerto, que ya no se necesitarían para su correcto funcionamiento.

1991: Escritura # 2.143 (18 diciembre) – Notaría 1ª de Cartago.

Junta Pro-Aeropuerto vende al municipio un lote para ampliar terrenos del aeropuerto.

Escritura # 1.589 (30 diciembre) – Notaría 2ª de Cartago.

Avalúo aeropuerto: $11.950´000.000 bienes inmuebles - $2´277.135 bienes muebles.

1992: Escritura # 01 (2 enero) – Notaría 2ª de Cartago.

Constitución del aeropuerto como “Sociedad de Responsabilidad Limitada”.

73 hectáreas, 2.637 metros cuadrados.

Municipio: 99.58% - Empresas Municipales: 0.42%

2000: Escritura # 1.758 (21 julio) – Notaría 2ª de Cartago.

Transformación en “Sociedad Pública por Acciones, especie Anónima”, según lo aprobado por la Junta de Socios, en sesión extraordinaria de junio 20 de 2000, Acta #042. Se llamará “Aeropuerto Internacional Santa Ana, S.A.”.

Municipio de Cartago: 10.732 cuotas sociales; Departamento del Valle del Cauca: 1.200 cuotas sociales; Empresas Municipales de Cartago: 5 cuotas sociales; Instituto de Cultura y Turismo de Cartago - “Inculcart”-: 1 cuota social.

Participan de su propiedad exclusivamente entidades públicas y oficiales.

Capital autorizado: $40.000´000.000 (cuarenta mil millones de pesos).

Esto fue lo encontrado, hasta ahora, por mí en la investigación realizada en septiembre de 2011. Faltan los detalles de su funcionamiento, pero ese no fue el objetivo de esa tarea. No se incluye la participación de Obando, ni el origen de la suscripción accionaria del departamento del Valle del Cauca, porque el aeropuerto no me entregó esta información. A comienzos de este año un amigo me pidió copia de esta investigación para entregársela a la persona que fue nombrado como gerente del aeropuerto. Ignoro si le sirvió… porque jamás he conversado con él. Ni lo conozco.) 

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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