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Jóvenes... sin patrón

Publicado: Sábado, 09 de junio de 2018  |  10:01 pm
Gustavo García Vélez

Primero la formación... y luego la información. Esto no es solo un juego de palabras para entretener lectores. Si la crianza tuvo falencias morales, de nada sirve adquirir luego toda una base de datos actualizada acerca de los temas que quiera.

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Bolívar murió de 48 años y su periplo libertador lo acreditó antes de cumplir los 35. Lo propio aconteció con Santander, Sucre, Córdova y toda la pléyade de nuestros padres de la patria, que ganaron en las batallas de la independencia siendo apenas veinteañeros. En esa época, el promedio de vida era mucho menor que el de hoy y podría decirse que un hombre… ya era un “cucho” a los 40.

Con el ascenso al poder de Pedro Sánchez en España, el tema de la juventud de los nuevos gobernantes vuelve a estar de moda. Que monsieur Macron en Francia, mister Trudeau en Canadá y, de pronto, el che Macri en Argentina, están señalando el camino, es un hecho. Pero lo más interesante -y que marca la gran diferencia con otras latitudes... incluida la nuestra- es que estos “bambinos” no tienen patrón. Ni siquiera del canadiense puede decirse que lo hubiera sido su papá, quien también fue primer ministro.

Esto de la juventud al poder fue uno de los tantos lemas que surgieron de las protestas de mayo de 1968 en París, que se regaron como verdolagas en todas las playas inconformes de este planeta Tierra y que, a la larga, parece que no fueron más que “calor de horqueta”, una moda para estampar en las camisetas y en las cachuchas.

Se pretende que la juventud, por sí sola, sea sinónimo de honradez y eficacia. Y eso no es más que una afirmación por lo menos cuestionable, porque la edad de las células o de las neuronas no determinan esas cualidades, que sí se pueden generar y hasta direccionar gracias a la impronta que se produce en los primeros 7 años de vida, con la formación en el hogar materno. Y que puede proseguirse exitosamente con la información recibida de unos buenos maestros, en las bancas escolares.

Por eso, lo primero es la formación... y luego la información. Y esto no es solo un juego de palabras para entretener lectores dominicales. Si la crianza tuvo falencias morales, de nada le sirve a un fulano adquirir luego toda una base de datos actualizada acerca de los temas que quiera. Le puede sonar de pronto la eficacia, pero tiene desenchufado el pito de la honradez.

En sociedades muy antiguas, como China y Japón, la cosa de la importancia de la juventud de los dirigentes... es más bien al revés: allá tiene un valor intangible (que ni se compra ni se vende) la edad adulta. Y mientras más, mejor. Se acepta como algo natural y obvio que la capacidad de decidir acertadamente la solución de un asunto tiene un mayoritario respaldo en la madurez, en la experiencia.

Sirvan estas reflexiones en esta época de culequera electoral, para poner los pies en la tierra: una carita de muñeco recién lavada, no necesariamente garantiza pulcritud. Averigüemos primero si tiene patrón y cuáles son las “ejecutorias”, las enseñanzas que puede traspasarle a su pupilo. A menos que, claro, -como lo dijo el sociólogo Ariel Ávila (y lo sostuvo Gardeazábal en muy amena tertulia de cuatro horas con media docena de amigos en Cartago, a los que no veía desde hace décadas)-, la traición puede rondar ya en la cabeza del “muñeco”.

Coletilla 1: El diccionario Larousse dice que, en América, el plural de patrón es patrones, no patronos. Vea pues. Que bien que se distingan los santos patronos... de los patrones de los traquetos pobres. Parece que este diccionario hubiera copiado la definición... de una de las tantas y atosigantes series sobre Pablo Escobar.  

Coletilla 2: Y hablando de Gardeazábal, no creo que le choque estas infidencias con los lectores: a propósito de un escrito mío sobre ese libro en esta misma página web, está tramitando la reedición de “Historia y Geografía de la Provincia del Quindío, capital Cartago”, texto para estudiantes escrito por el cartagüeño don Heliodoro Peña Piñeiro y publicado en 1892 por la Imprenta Departamental de Popayán. Bueno es recordar lo que fuimos… y enseñárselo a los jóvenes. Y a raíz de su cuasi monólogo (hemorragia verbal) de 4 horas hace 20 días en Cartago, por la noche en Tuluá lo tuvieron que llevar a urgencias: le dio hemorragia nasal. Su médico le tiene vetado hablar mucho, porque sufre de hiperacusia: oye más que el resto de los mortales. Eso ya lo sabíamos... por eso vive tan bien informado.

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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