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Lógica matemática

Publicado: Domingo, 18 de marzo de 2018  |  9:50 am
Gustavo García Vélez

Los resultados de la primera vuelta presidencial serán de pura lógica matemática: Uribe tocó techo; Vargas y Petro obtendrán los votos que sus altos grados de impopularidad les permitan. El centro-izquierda tiene todo el futuro: más de ocho millones no participamos en ninguna de las dos encuestas.

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En mis años de bachillerato me aburrían los números. Y no porque fuera “malo pa´las matemáticas”, como se dice. (Al contrario, alguna vez mi papá quedó muy sorprendido cuando le demostré, en quince minutos, cual era el chiste de una prueba con la baraja española, con la que me había retado... intentado constatar mi coeficiente intelectual). Aprender eso de que dos más dos han sido, son y serán siempre cuatro me parecía una perdedera de tiempo, porque solo tendríamos que consultar alguna fórmula ya hecha para encontrar las soluciones. La imaginación -la loca de la casa, como algunos la han definido- quedaba reducida al cuarto de san alejo.

Por tan potísima razón -por esa verdad irrebatible, axiomática-, uno llega a creer que un matemático siempre será un pésimo político, porque tiene su mente entrenada para vivir aferrado a una línea invariable. La política, en cambio, es dinámica, para emplear la palabra de moda que justifica las vueltacanelas que se dan en el ejercicio de esa actividad, un día sí... y otro también. Siempre el político debe -tiene que- acomodarse a cada situación, no solo para poder interpretar la realidad del momento, sino para no quedar borrado del mapa.

Y la lógica matemática nos dice que la arrogancia de Fajardo es solamente “un pajazo mental”. Las cifras de esa coalición en las elecciones del pasado domingo son la suma de los votos del Polo y de los verdes. Allí no estuvo en juego el nombre de ese candidato, por lo que tampoco tiene velas en esos resultados, en esa resurrección de unos partidos que venían de capa caída. Los prestigios de Mockus y de Robledo son los reales ganadores.

Uno no puede dejar de pensar en los talantes de Einstein o del recientemente fallecido científico inglés, fabricador de la teoría del big bang. Matemáticos ellos también, se distinguieron por plantear sus tesis y dejar que su sola fuerza las comprobara. Obviamente, nunca fueron sometidas al voto popular, al querer o la malquerencia de sus fanáticos o detractores.

Por la manera como algunas empresas encuestadoras están jugando con las matemáticas -al publicar encuestas, si no amañadas, al menos mentirosas-, ya algunos congresistas han anunciando la presentación de un proyecto de ley para reglamentar severamente esa actividad, que le está metiendo palos a la rueda de la democracia.

Es que no solo las muestras supuestamente estudiadas son un universo demasiado pequeño sino que, dependiendo del sitio en que se hacen las consultas para cada encuesta, sus resultados son obviamente diferentes. Por ejemplo, en Cartago una cosa es lo que respondan los ciudadanos en la antaño denominada Calle Real, en pleno centro; y otra, muy distinta, si se hace en las periferias de la ciudad.

“Hechas aquestas consideraciones” (como decía mi profesor de sociología en la facultad de derecho, con anacrónica pero hermosa frase), es obvio que los resultados de la primera vuelta en la próxima elección presidencial serán de pura lógica matemática: Uribe tocó techo; Vargas Lleras y Petro obtendrán los votos que sus altos grados de impopularidad -según esas mismas encuestas- les permitan. Razones por las cuales una opción de centro-izquierda es la que tiene todo el futuro a su favor. Y somos más de ocho millones los colombianos que no participamos en ninguna de las dos encuestas: ni la de la extrema izquierda y, mucho menos, la de la extrema derecha.

En mi artículo de la semana pasada -“La Tercera Vía”- expresé esto (y perdón por la auto-cita):

“La Tercera Vía (que no es otra cosa que el mismo intento de siempre de la social-democracia por mostrar un camino diferente al del capitalismo salvaje o al del totalitario comunismo) fue, pues, la tendencia a seguir en todo el mundo. Y los neoliberales -privatizadores de los servicios públicos y sepultureros de la agricultura- se asustaron. (...) En Colombia ¿cuál candidato a la presidencia representa hoy, de verdad, esa Tercera Vía? Porque aquí todavía la hay: nada de ese populismo trasnochado... y peligroso por lo irresponsable. Pero tampoco esa “mano enguantada” de los poderosos grupos económicos, que puede ser un representante de la derecha.”

Escuchamos en el transcurso de esta semana a Juan Manuel Galán, al ex ministro Cristo y al senador caucano Velasco sus manifestaciones en el sentido de que es necesario un debate a la jefatura del Partido Liberal, en cabeza del ex presidente Gaviria. Humberto De la Calle ha dicho que no está interesado en ser jefe único de su partido (como ha sido tradición de esta colectividad en época electoral). Pero, creo yo, el nombramiento de una dirección alterna de tres o cinco miembros, en la que quede incluido el heredero de Luis Carlos Galán, revitalizaría la campaña presidencial, reafirmando el apoyo al candidato, como él mismo lo ha exigido (este es el verbo que ha empleado). A pesar de las fuertes (yo creía que irreversibles) diferencias previas a la consulta liberal y a la elección del congreso, Juan Manuel se está mostrando generoso. Es que es liberal de buena cepa y, además... no es matemático. 

Coletilla: Dijo Eastman -el candidato a la vicepresidencia que había escogido Pinzón-, que esa era una alianza que no tenía en cuenta cálculos electoreros, que ellos eran distintos. Y solo pocos días después Vargas Lleras nombró al ex ministro de defensa como su fórmula, cuando horas antes manifestó su preferencia por Henao, llenándolo de elogios. Si participan en el concurso de televisión “Colombia ríe”... ahí sí ganan. Y sobrados. Qué pantomima tan ridícula. Tamaña farsa no se había presentado en nuestra política, a pesar de estar llena de engaños siempre. Que osos tan peludos los que hicieron Vargas y Pinzón. Claro que Eastman y Henao -muy disciplinados y obedientes ellos- no desentonaron en esas cómicas escenas. 

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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