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Mazcuerras: cuna del Vélez

Publicado: Domingo, 21 de octubre de 2018  |  9:27 am
Gustavo García Vélez

Vélez viene de bella (Vela), que en antiguo latín significa oveja y sirvió de nombre propio de persona desde los visigodos. “El Colombiano” publicó en 2004 las genealogías de 200 apellidos paisas, entre ellos éste, que salió con el titular: “Sin odios en el corazón, modestos y, naturalmente, buenos”.

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Hablando de genealogía, he dicho en esta misma columna que a mí no me arrancaron de un palo de guayaba ni, mucho menos, desciendo de la “hija de nadie”. Sí me interesa -y mucho, además me produce una gran ternura- saber quienes fueron mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y la larga lista de trastatarabuelos 1, 2, 3, etc., aunque solo conocí a mi abuela materna. Mis abuelos y la abuela paterna fallecieron antes de que yo naciera. Y aunque tengo fotografías de ellos (menos la de la abuela Susana Arcila Peláez, nacida en Aranzazu y que murió cuando mi papá, el benjamín de 14 hijos, tenía un año y las montañas del Viejo Caldas que recorrió con su esposo Simón García Arango, no eran paseadero de fotógrafos) siempre trato de imaginarme cómo eran todos, cómo hablarían y hasta cómo caminarían. Y nunca me preocupó si, “empronto”, encontraba la tatarapu... o el bisabuelo cura. Y no los hubo.

Y en tratándose de esa búsqueda, hay personas aficionadas a la genealogía, disciplina a la que no tienen como fuente de sus ingresos, porque ejercen otras profesiones más lucrativas. Ejemplos al canto: Miguel Wenceslao Quintero Guzmán ha escrito tomos enteros, que son ya de obligada consulta, acerca de las gentes del Cauca Grande. Es de un rigor que asombra y en cada edición corrige las inexactitudes en las que hubiera podido incurrir, porque el tema se presta -dada la manera en veces superficial de los escribanos de antaño, que son una de las fuentes a consultar- para esos errores. Y, antes de él, hubo en Popayán otro genealogista, Gustavo Arboleda, cuya obra es una muy buena guía. En Anserma (Caldas) está Don Juan Carlos Vallejo Velásquez, de quien también he recibido invaluables y generosas ayudas para mi árbol genealógico. El doctor Luis Álvaro Gallo Martínez es el presidente de la Asociación Nacional que los agrupa a todos y que ya ha promovido hasta reuniones internacionales.

En Antioquia existe (aunque parece que está en receso) la Asociación de Genealogistas, entre cuyos miembros se contaba a Iván Restrepo, que tenía en su computador miles y miles de datos y quien  desenredó mi Arcila a pesar de no conocernos ni saber de qué color teníamos los ojos, gracias a la intervención de otra integrante, doña Luz Helena Messa de Duque... que resultó pariente mía por un apellido cartagüeño, pero también por el Isaza y el Restrepo paisas. Y fue otro de ellos, Don César Tamayo Sánchez, el que me dijo de dónde y por dónde venía mi Vélez, una vez le entregué los datos del bautizo de mi abuelo materno, en donde aparecen los suyos. Con esos informes, proseguí mi propia búsqueda y hoy puedo transmitir a quienes tengan este apellido entre sus ancestros, algunas pistas para la elaboración de su árbol genealógico.

Parece haber un consenso entre los genealogistas antioqueños de que el Vélez paisa tiene un solo origen: Don Juan Vélez De Rivero, nacido el 8 de mayo de 1649 en Mazcuerras, pequeña población que aún existe en la Comunidad Autónoma de Cantabria, al norte de España... y que se puede “visitar” en google earth. Llegó de allá en 1663 (de catorce años) y murió a los 84 de edad en abril de 1733 en Medellín, ciudad de la cual fue varias veces su alcalde. Contrajo matrimonio en la parroquia de Aná con Manuela De Toro-Zapata y Guerra-Peláez (hermana de Ana María, encomendera de San Lorenzo de Aburrá) el 04 de mayo de 1670 y con la cual procreó 17 hijos, cuyos nacimientos fueron anotados de su propia mano cada que ocurrían, con la fecha, hora y nombres de los padrinos y del cura. A las hijas les agregó con quiénes se casaron y cual fue la dote que les entregó. El periódico “El Colombiano” publicó las genealogías de 200 apellidos paisas, entre ellos el Vélez el lunes 23 de agosto de 2004, que salió con este titular: “Sin odios en el corazón, modestos y, naturalmente, buenos”.    

Mi línea es la de José Pablos (así lo escribió don Juan: con “s” al final) Vélez quien también fue el hijo número 14 -como mi papá- y nació a las 7 de la mañana del 15 de enero de 1697 y fue bautizado el 24 de febrero de 1699 en “La Candelaria” de Medellín. Casado en segundas nupcias con Lucía Gómez Gil allí mismo. Tuvieron entre otros hijos a Joaquín, este a Santiago quien fue el padre de mi tatarabuelo José Manuel, todos bautizados en ese mismo templo matriz. Dijo de él el periódico antioqueño que fue “pipi-contento”, pues se casó dos veces y tuvo dos mozas, con las cuales también procreó hijos. Y por esas cosas de la genealogía -sobre todo de la paisa, en donde hubo una endogamia muy grande-, igualmente tengo ancestros de los otros dos hijos varones por los cuales se transmitió el apellido Vélez: Ignacio Javier y Francisco Javier. Y de Gertrudis (de Arango), Teresa (de De la Calle) y María (de Peláez), hijas mayores de Don Juan Vélez De Rivero.

Algún aparecido denigró del buen nombre de él cuando fue nombrado por primera vez alcalde y este escribió a su padre para que le remitiera desde Mazcuerras la “Probanza de Hidalguía”, que no era un título de nobleza. Simplemente, la constancia juramentada por los testigos más ancianos de ese pueblo, de que Juan Vélez De Rivero era hijo de Domingo y María y nieto paterno de Domingo Vélez de Frankin y María De Rivero y materno de Toribio De Rivero y Francisca Santibáñez “los unos y los otros y sus ascendientes y mayores son, fueron y han sido Xsptianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos y penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición, y de otra mala seta reprobada”, dice textualmente el documento enviado desde España en enero de 1674.

Y es muy posible que Don Juan Vélez De Rivero hubiera sido el introductor -desde las Antillas- de la caña principal (caña de Borbón) y que antes solo se conociera aquí la que llamamos “criolla”. Fundó dos trapiches en Sabaneta y tal vez por eso le decían el “melero”. Vivió en Envigado y allí tuvo su casa hasta que falleció.

Dijo doña Soledad Acosta de Samper en escrito suyo de 1900, que el apellido Vélez viene, según Godoy Alcántara, de la palabra bella, que en antiguo latín significa oveja y sirvió de nombre propio de persona (antes que de apellido) desde el tiempo de los visigodos. Es de recordar que los apellidos terminados en “ez” en castellano, significan “hijo de”. En este caso, Vélez hijo de Vela. Y que en los principios de la guerra contra los moros, vino en ayuda de los cristianos un caballero de Bretaña y fundó en Cantabria la Casa y Solar de Guevara, voz que en éuscaro quiere decir padre bueno o compadre. En el año 885, Don Sancho de Guevara hizo a la Reina Doña Urraca la operación cesárea y salvó y crió al Rey Don Sancho Abarca. Desde entonces se llamó al cirujano Sancho Vélez Ladrón de Guevara: el Vélez por descender del Conde Don Vela; el Ladrón, porque robó a la muerte a dicho Rey; y el Guevara por estar entre sus ascendientes el bretón mencionado.

Francisco Vélez -encomendero en el antiguo Cartago- arribó con Robledo más de cien años antes que Don Juan a Antioquia. Es probable que procediera de Navarra y del mismo tronco. En el vecino Toro aparecen Joseph Vélez y Gerónima Sánchez-Murrû bautizando hijos desde 1689. Su hija Margarita contrajo matrimonio con Juan Joseph De la Yuste Montaño. Y con esta mezcla de paisa y caucano... también tengo este Vélez norteño: Joseph y Gerónima fueron mis trastatarabuelos maternos 6.

Termino imaginándome la cara y el sentado de algunos lectores: se incomodan con este tema, cambian de semblante y hasta de posición Y como yo soy medio sádico, gozo con esto y con opiniones... como las de  Gardeazábal. Ignoro si ellos -y ellas- no se han arriesgado a encontrar “empronto” su tatarapu o el bisabuelo cura. El siquiatra Mauro Torres dijo que se heredan no solo los rasgos físicos de nuestros mayores, que también el carácter y hasta los modales. Y ese Vélez mío... es el de mi madre, dicen los parientes que hasta en la mirada. Cómo hacemos, pues, si son las leyes de la genética.

Coletilla 1: El muchachito que participa con la Grisales como jurado en “Yo me llamo” de Caracol-TV (que dizque también es cantante y que le dice “papi” a los concursantes) parece que grabó su último disco en un estudio... con inodoro incluido. Porque...qué pujadera. Y protestó cuando la diva se erizó con la intervención de un participante en ese concurso, que imitó a la perfección al cantante argentino Leonardo Favio. “Esas sí eran canciones bellas, con letra hermosa, no como las de los jóvenes de ahora”, recalcó con énfasis. Ella sabrá porqué lo dice... con los 120 años que ya declaró cumplir.

Coletilla 2: Contó el abogado Orlando Restrepo Jaramillo que, en reciente visita a Popayán -de cuya universidad es egresado-, se constató que los documentos del Archivo Central del Cauca se refieren a Cartago... en casi un 75%. Y nada que se logra siquiera una copia de algunos de ellos para el Archivo Histórico de nuestra ciudad. Hay que meterse la mano al dril, rascarse la ingle y buscar 500 mil pesos, que son los muy modestos viáticos de tres días para poder siquiera leerlos... porque su página web es un enredo. Que vaina con esta burocracia.

Gustavo García Vélez

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