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Nueva foto

Publicado: Domingo, 04 de marzo de 2018  |  12:34 am
Gustavo Duncan

Las últimas dos encuestas ofrecen una nueva foto de la campaña presidencial. Comienza a marcarse una clara tendencia alrededor de unos pocos candidatos.

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Las últimas dos encuestas ofrecen una nueva foto de la campaña presidencial. Comienza a marcarse una clara tendencia alrededor de unos pocos candidatos. Es distinto a hace unos pocos meses cuando la baraja de potenciales presidenciables era bastante amplia. Ahora no son más de tres, máximo cuatro. Más aún, por primera vez hay distancias apreciables. Petro y Duque doblan a Fajardo, el tercero en la medición.

Aunque todavía falta mucho para la primera y segunda vuelta y en cuestión de semanas es posible que las tendencias den un vuelco, la foto actual muestra unas situaciones que podrían tener efectos definitivos en la campaña. Quizá el más relevante es finalmente el despegue de Iván Duque, el elegido de Uribe, como el candidato de la derecha.

Las consultas están a la vuelta de la esquina así que no solo fue que Duque despegó, es que ya es muy difícil que Marta Lucía Ramírez y mucho menos Ordóñez puedan descontar la diferencia que les lleva. El otro competidor de derecha, Vargas Lleras, puede salir bien librado en las elecciones a Senado y Cámara, pero su imagen viene en caída libre desde hace rato. Sus vínculos con lo peor de la clase política colombiana le han pasado factura y no pareciera fácil que pudiera librarse de la percepción de corrupción que inunda su campaña.

De otro lado, el supuesto de que el crecimiento de Petro iba a ser a costa de Fajardo se cumplió. El nombramiento de Claudia López como su fórmula vicepresidencial es una señal que necesita relanzar su campaña con posiciones más contundentes para recuperar los puntos perdidos en las encuestas, sobre todo entre sectores de izquierda que se vieron inclinados hacia Petro luego de que despertara las emociones del electorado resentido con el establecimiento.

Pero más allá de los cambios en los números y en cómo se mueven las fichas en las campañas, la tendencia que posiciona a Petro y Duque al frente de los demás candidatos de continuar hasta la primera vuelta sería la agudización de la polarización del país político. La pugnacidad y el revanchismo se van a llevar a extremos todavía más graves.

Ambas campañas apelan al mensaje de llevar a los tribunales a sus contrincantes. Gustavo Bolívar, candidato al Senado por el movimiento de Petro, tiene entre ceja y ceja encarcelar a Uribe. En Twitter trinó: “Trabajaré sin descanso, para hacer valer las pruebas que existen, y recaudar pruebas nuevas, hasta llevarlo a la cárcel o a la JEP”. En la contraparte los mensajes también son del mismo calado. Basta recordar la idea de hacer trizas los acuerdos.

Ganar las elecciones para aniquilar a los contrincantes mediante la justicia o las leyes es todo lo contrario de lo que se puede esperar de una sana competencia democrática. En otras palabras, las elecciones se ganan para sobrevivir, no para gobernar durante un período determinado. Ese es el gran riesgo que corre hoy Colombia con el hecho que dos candidatos que representen fuerzas tan antagónicas y polarizadas lideren las encuestas y eventualmente se vayan a jugar la Presidencia en una segunda vuelta.

El punto en cuestión no es que la polarización llevada a estos extremos vaya a llevar a nuevas violencias, no es muy probable, sino que así es muy difícil llegar a algún tipo de consenso para resolver los problemas más apremiantes del país. Todo lo contrario, neutralizar a la oposición se convierte en la principal agenda de gobierno.

Gustavo Duncan | El País | @gusduncan 

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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