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Partido en más de dos

Publicado: Domingo, 14 de mayo de 2017  |  1:19 am
Gustavo Duncan

Colombia está partida en más de dos partes. Hay una derecha, un centro y una izquierda de dimensiones relativamente similares. Pero para efectos de las elecciones, sobre todo las presidenciales, las fuerzas se alinean en torno a Uribe y en contra de Uribe.

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A raíz de la entrevista a Francisco Gutiérrez Sanín en Semana se ha planteado toda un discusión sobre cuál es la naturaleza de la polarización en Colombia. Gutiérrez sostiene que “más que polarización, hay una radicalización de la extrema derecha”. Su argumento es que la izquierda ha asumido en tiempos recientes, en particular desde el proceso de paz, posturas conciliatorias que evitan caer en el extremismo político.

Por su parte, la derecha, encarnada en el uribismo, pretende llegar al poder para perpetuarse mediante la reelección indefinida de su líder. Al no tener el lado izquierdo del espectro político una figura capaz de polarizar como lo hace Uribe se trata entonces, en palabras de Gutiérrez, de una polarización asimétrica. Sería un país dividido más que en izquierda y derecha entre radicales de derecha y moderados.

Es cierto lo de la ausencia de una figura con suficiente capacidad en la izquierda para reclamar el liderazgo de una agenda radical, pero la visión de solo un lado que apuesta por el extremismo, dista de ser un retrato fiel de la situación actual. El trabajo de identidades negativas de Jennifer Cyr y Carlos Meléndez ofrece una alternativa más interesante para comprenderla. Ellos hablan de identidades negativas, es decir de alineamientos políticos que se definen no por el compromiso con un líder carismático, sino precisamente por su rechazo a él.

Las mediciones de Cyr y Meléndez, a través de encuestas representativas a nivel nacional, muestran que en Colombia la sociedad está más polarizada que en Perú. El centro entre uribistas y anti-uribistas es más pequeño proporcionalmente que el centro que hay entre fujimoristas y el anti-fujimoristas. La identidad negativa es tan fuerte que define a seguidores y a contradictores.

Colombia está partida en más de dos partes. Hay una derecha, un centro y una izquierda de dimensiones relativamente similares. Pero para efectos de las elecciones, sobre todo las presidenciales, las fuerzas se alinean en torno a Uribe y en contra de Uribe. Basta recordar que el centro santista y la izquierda se unieron para atajar al candidato de Uribe, y para intentar que Uribe no ganara en las urnas el plebiscito.

Hasta allí no hay una gran contradicción con Gutiérrez. No obstante, el asunto se pone más complicado cuando se analiza el nivel de radicalismo de los sectores en contienda. Es cierto que hay una derecha radical pero también es cierto que hay un centro moderado donde cabe mucha gente que se considera uribista. Del mismo modo, hay un sector grueso de la izquierda que es peligrosamente radical.

En los mismos datos de Cyr y Meléndez se encuentra que en ambos sectores, el uribista y el antiuribista, existe un margen de alrededor del 5% que vería con buenos ojos la apuesta por una salida autoritaria. Incluso, un porcentaje levemente mayor de antiuribistas simpatiza con el autoritarismo. Lo que muestra que radicales hay en ambos lados. Así no exista una figura en la izquierda como Uribe, existen Petros, Cepedas y Piedades que no creen precisamente en la democracia liberal.

Quizá otros temas, no directamente relacionados con el orden político, como la orientación sexual, la religión y el medio ambiente, en que claramente un sector de derecha ha tomado una postura radicalmente iliberal, puedan hacer parecer que el extremismo está de un solo lado. Pero la realidad no es así de sencilla.

Gustavo Duncan | El País.com.co | @gusduncan

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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