Lunes, 18 de diciembre de 2017
Temas de hoy
  • Seguridad
  • Temporada decembrina
  • Banda delincuencial
  • Actos de violencia
  • Vigencias futuras


La paz incómoda

Publicado: Domingo, 26 de noviembre de 2017  |  9:13 am
Alejandro Samper

Desde el inicio de los diálogos de paz en el 2011 hasta el año pasado, cuando terminaron las negociaciones, las muertes por violencia sociopolítica en Colombia se redujeron en un 80%. Además, la Unidad para las Víctimas también destaca que este año el enfrentamiento interno deja hasta la fecha 78 muertos, cuando en el 2011 eran unos 3 mil.

Comparte

Luego de 365 días de haberse firmado eso que llamaron “nuevo Acuerdo Final de Paz” y que requirió de 190 ajustes después de que el ‘No’ ganó en el plebiscito, entiendo por qué la paz y la reincorporación a la vida civil de los guerrilleros de las Farc pueden resultar incómodos para muchas personas.

Primero unas cifras. El informe Forensis 2016, del Instituto de Medicina Legal, establece que desde el inicio de los diálogos de paz en el 2011 hasta el año pasado, cuando terminaron las negociaciones, las muertes por violencia sociopolítica en Colombia se redujeron en un 80%. Además, la Unidad para las Víctimas también destaca que este año el enfrentamiento interno deja hasta la fecha 78 muertos, cuando en el 2011 eran unos 3 mil.

La Agencia de la ONU de los Refugiados (Acnur) también destaca que la paz en Colombia redujo el número de desplazados en un 79%. Y añade que la reducción de víctimas por minas antipersonales fue del 92%. Dejaron de circular 8 mil 994 fusiles que quedaron en manos de la ONU y de acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación, la guerrilla de las Farc abandonó el 90% del territorio que ocupaba para concentrarse en 26 zonas de desarme.

A esto se suma que en este año - largo por todas las trabas y peros que han puesto los políticos - ocurrió eso que tanto se pedía: que los guerrilleros echaran lengua en vez de plomo. El conflicto se trasladó del monte a los salones del Congreso, a las mesas de debate y a la tarima política. Hoy vemos cómo Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, quiere llegar a la presidencia a través del voto popular y no con una toma subversiva.

Pero si todo eso es positivo, ¿por qué renegar del Acuerdo de paz con las Farc? Creo que la razón es porque nos cambió los hábitos de siempre y la salida fácil. Antes, todo lo negativo se le podía achacar a la guerrilla. Si el agro no crecía era porque los subversivos tenían control de esas zonas. Si el turismo decrecía era porque los bandidos montaban pescas milagrosas en las carreteras. Si subía el petróleo era porque había que invertir en la reparación de infraestructura tras los ataques a los oleoductos.

Si los niños de algunas regiones recibían una merienda miserable en sus escuelas, los contratistas podían culpar a los farianos de cobrar vacunas por los alimentos. Si subía el dólar, los economistas podían achacárselo a la escasez de la moneda gringa porque las tropas de Timochenko las tenían ocultas en caletas… 

Y si la situación política se ponía dura y empezaban a hacer preguntas incómodas al poder, bastaba con poner un par de petardos para asustar a la gente. Y si el ánimo popular decaía, solo había que ejecutar a unos jóvenes y ponerles unas botas pantaneras para decir que la guerra contra los subversivos se estaba ganando.

Hoy, sin ese enemigo, aquellos personajes que basaban su campaña en la guerra se quedaron sin discurso. Por eso buscan demonios en otros lados: en el castrochavismo, en la ideología de género, en despotricar del rival. Embustes “para que la gente salga a votar berraca”.

La paz deseada todavía está muy lejos de hacerse realidad. Tal vez nunca lo sea. Pero imperfecta como está (con el incremento de cultivos de coca, con el incumplimiento de los acuerdos, con el asesinato de líderes sociales), Colombia sí está mucho mejor. Y podemos dedicarnos a atacar un mal más viejo que el mismo conflicto armado y es la mezquindad de nuestros políticos. Una situación que corrompe y genera violencia. La misma que llevó a que se fundara la guerrilla hace más de 50 años y que parece querer que la guerra se prolongue por otros 50 más.

Alejandro Samper | Diario La Patria

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

Anuncio
Anuncio