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El Pensador Galán

Publicado: Domingo, 26 de agosto de 2018  |  8:21 am
Gustavo García Vélez

Solicitamos traducir las ideas del Nuevo Liberalismo a nuestras realidades y no fuimos atendidos. Nos retiramos, fundando el Movimiento Norteño, pidiendo un tratamiento como Provincia.

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Me pide la muy valiente Gloria Amparo Padilla, hoy martes 29 de agosto, día de mi santo preferido (San Juan Bautista), que escriba para este periódico algo sobre Galán en relación con Cartago en mi condición de fundador del Nuevo Liberalismo en esta ciudad. Espero ser certero.

Pues bien. Creo que Galán, antes que un ejecutivo del año o de la década, fue sobre todo un pensador. Y ésto es mucho elogio, en este país plagado de “ejecutivos del año”, de figuritas que buscan, intrigan y hasta se pelean el dudoso mérito de ejecutar ideas ajenas, cuando no inexistentes o extemporáneas.

Los pueblos -todos los pueblos y en todos los tiempos- producen ejemplares de excepción, que obtienen el liderazgo ideológico porque señalan los caminos a seguir (los que la época exige) y, cuando se les permite, también marcan el paso, lento o rápido, según lo consientan o lo manden las circunstancias.

Mencionemos algunos ejemplos: en nuestra patria, Antonio Nariño, que por algo es llamado “Precursor” de nuestra Independencia; en la Revolución Francesa, el incorruptible Robespierre; en la historia del pueblo hebreo, Moisés, que lideró a sus gentes en la dura travesía por el desierto, pero no entró a la tierra prometida, a la que sólo pudo contemplar desde lejos. Y en la historia de la civilización cristiana se alza señera, desconcertante, ejemplar y amada, la figura de San Juan Bautista, el pionero, el precursor, el pregonero de una nueva era.

Galán fue eso. Pero no lo dejaron ejecutar sus propias ideas. Lo conocí en un acto público en Pereira, cuando viajé en compañía de Vicente Ruiz y Carmen Julia Sánchez Gil para programar su primera visita a Cartago, de ésto hace ya ocho años. Galán nunca había estado en esta ciudad, nosotros no lo conocíamos personalmente y a mí me sorprendió lo diferente que era en persona comparado con sus fotografías. De ésto hablarían después los medios de comunicación, al relacionar su figura real con lo plasmado en el famoso afiche que lo presentaba moreno, más de origen popular que en lo que en verdad era. Bien lo manifestó su hijo en el sepelio: Galán no fue un segundo Gaitán.

Me mencionó el nombre de su asistente personal, un cartagüeño con apellido extranjero de quien yo había oído hablar. Con él programamos una conferencia en el Concejo Municipal y, posteriormente, una reunión en mi casa. Recuerdo que asistió toda la plana mayor de su movimiento en Pereira e, inclusive, Iván Marulanda Gómez, otro pereirano que coordinaba el Nuevo Liberalismo en Antioquia. En el Valle del Cauca no existía todavía coordinador.

Galán se quedó mirando una carpeta de crochet hecha por mi madre. Después por algún periódico supe que su mamá también se entretenía enredando hilo.

Meses más tarde le coordinamos varios actos: una comida con los comerciantes, a la que uno de ellos, conservador y miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio, asistió en muy avanzado estado de embriaguez y se le salió el sectarismo y la patanería; al día siguiente, un desayuno de trabajo con los caficultores; y, posteriormente, una conferencia sobre el tema “El Carbón de El Cerrejón”, en el Centro Universitario del Norte del Valle, para la cual, su entonces rector, mi amigo Guillermo Delgado Arango, nos ayudó mucho, lo mismo que José Miguel Amaya, quien nos hizo una buena rebaja en el costo de la transmisión por la entonces todavía viva “Radio Cartago”.

Fue llegando la gente y abrimos sede, con un masivo desfile automotor, pero cometimos el error de exhibir como cabeza visible a uno de los tales “patricios” cartagüeños, un anciano que, inicialmente, no creyó en él (y que sólo se arrimó cuando Barco declinó su precandidatura ante el avance de López Michelsen) y que como concejal ni hizo… ni dejó hacer. Tampoco ejerció la influencia de su curul como suplente del Representante a la Cámara, que le entregamos en bandeja.

Después…Galán fue cambiando sus antiguos militantes por otros. La mística de los iniciados se canjeó por la “plasticidad” de los políticos prácticos, como el senador Rengifo Salcedo.

Cuando solicitamos traducir las ideas generales del Nuevo Liberalismo a las realidades concretas del Valle del Cauca (tener planteamientos para las necesidades nuestras), no fuimos atendidos. Decidimos entonces retirarnos y morir de pie, fundando -diez días antes de las elecciones- el Movimiento Nortevallecaucano que, desde febrero de 1984, pidió darle un tratamiento diferencial, como Provincia, a nuestro Norte del Valle.

Hoy, el abanderado del galanismo es otro recién llegado. Y se comenta que el jefe nacional del debate será el senador Carlos Holmes Trujillo. ¡O tempora! ¡O mores!

Pero la esperanza en la vigencia de unas ideas no muere, aunque desaparezcan o cambien sus protagonistas, porque hay que apostarle a esas ideas, no a las personas.

(Publicado en 31, 08, 1989 en “El Mariscal” de Cartago, a pocos días del asesinato de Galán. El comentarista, elegido concejal, renunció acompañado por los comités femenino y de juventudes, porque la estupidez de quien ocupó la principalía, impidió el avance del movimiento. El Nuevo Liberalismo desapareció porque fue una corriente caudillista. Nunca tuvo siquiera logotipo. Ese afiche fue su única imagen.)

Coletilla: Los economistas graduados en universidades gringas son una plaga. Tratan de implementar en nuestro país unas ideas que son para otras latitudes. O si no, ahí está el ministro de hacienda del nuevo gobierno recibiendo la oposición de “raimundo y todo el mundo” a su descabelladas propuestas.

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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