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Pensión imposible

Publicado: Domingo, 06 de mayo de 2018  |  9:23 am
Alejandro Samper

Los gurús del positivismo aseguran que hay que enamorarse, todos los días, de la vida. De estar vivo. Pero lo ocurrido esta semana con algunos fondos de pensiones y cesantías, no anima a seguir este consejo.

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Los gurús del positivismo aseguran que hay que enamorarse, todos los días, de la vida. De estar vivo. Pero lo ocurrido esta semana con algunos fondos de pensiones y cesantías, no anima a seguir este consejo.

De un momento para otro, los afiliados a Protección y a Porvenir vieron los ahorros de su trabajo disminuir de modo considerable. Incluso, desaparecer.

La razón, dicen los analistas, es que estas empresas de régimen de ahorro individual (conocidas como AFP) invierten el dinero de los adscritos en la bolsa o en acciones. Esto con el fin de generar rentabilidad. Pero cuando cae el dólar, las inversiones se afectan y la platica ahorrada por el cotizante se embolata.

“Nunca se le admitió a la gente cómo funcionaba (la forma de invertir de las AFP) y, de hecho, cuando se hizo la captación (de clientes) no se contrataron personas idóneas que informaran sobre el tema financiero”, dijo al periódico El País, de Cali, la consultora en pensiones Adriana Paredes (https://bit.ly/2FIWhQg). O sea, afiliaron personas sin darles los datos completos, sin contarles los riesgos que sus cesantías y pensión corren al firmar con ellos.

Sin embargo, cuando estas empresas van boyantes, las ganancias no parecen beneficiar a los afiliados. La Superintendencia Financiera de Colombia reportó que, en el 2017, las cuatro empresas del país que manejan los Fondos de Pensiones Obligatorios (FPO) registraron ingresos que alcanzaron los $28,05 billones. Un aumento del 66,34% frente a 2016. Dinero que al parecer se perdió y que no quedó de colchón para eventos ocurridos como los de esta semana.

Los fondos de régimen de capitalización individual son modelos fallidos. No lo digo yo, lo dicen Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos premio Nobel de Economía. Para mayor tristeza, la consultora Paredes indica que el 85% de los colombianos estamos afiliados a una AFP de estas. ¿Cómo pensar en pensionarse con modelos así? ¿Con qué ánimo entregarles nuestro dinero si hasta los FPO estatales vienen envueltos en escándalos desde hace años, desde la venta de información de sus usuarios a terceros, a mafias de carruseles de pensiones?

La plata de nuestro futuro alimenta el presente de estos pícaros. Son un ejemplo de que pensionarse con dignidad es tan difícil que es preferible robarse la plata de estos fondos que trabajar por ella.

A esto hay que sumarle las propuestas de aumentar la edad de jubilación. Una idea que rota por los candidatos presidenciales, ministros, senadores o gerentes de AFP, que son -en su mayoría- personajes con jugosas pensiones aseguradas. Mientras que a un congresista le toma diez años alcanzar la pensión máxima que se paga en el país ($18.442.925 mensuales), a un empleado que se gane cinco salarios mínimos mensuales le tomará 25 años y recibiría $2.872.066 de pensión al mes. Y eso si está afiliado a Colpensiones. En una AFP, probablemente ni le alcance para eso.

Pero este es un panorama optimista. La realidad es que el 51% de los pensionados en Colombia recibe $644.350 de mesada. Pensionarse dignamente es una quimera. En otras palabras, la vida se nos irá en trabajar. En la búsqueda de arañar una pensión decente. En confiar que nuestro futuro no se la juegue un fondo de estos en una ruleta.

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, asegura que no hay que preocuparse por lo que ocurrió esta semana. “Ese ahorro pensional se construye en horizontes de tiempo de al menos 25 años, los análisis sobre su desempeño se deben hacer con similares ventanas de tiempo”. ¿En serio así es como “protege” el futuro de los trabajadores o está pensando en el futuro de las AFP?

Con un panorama así, ¿quién se enamora de la vida? A veces creo que para asegurar el futuro de los hijos es mejor sacarse un seguro de vida y no pensar en dejarles una pensión.

Alejandro Samper | La Patria

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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