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Petrificados

Publicado: Domingo, 25 de febrero de 2018  |  1:13 am
Rudolf Hommes

La derecha ha dejado de meterle susto a la gente con las Farc.

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Llama la atención que la derecha ha dejado de meterle susto a la gente con las Farc, y ahora tienen a la clase media petrificada con la posibilidad de que Petro llegue a la presidencia en 2018. La campaña para atemorizar a esos votantes le está dando réditos a Iván Duque, el candidato de Uribe, que ganó siete puntos porcentuales en la última encuesta de CM& en comparación con la anterior y se ubica de tercero, después de Petro y Fajardo. El primero de ellos perdió un punto y el segundo, dos.

Germán Vargas sigue cayendo, perdió dos puntos adicionales y ya quedó muy cerca de Marta Lucía Ramírez y De la Calle, quienes mantienen el mismo porcentaje obtenido en la anterior encuesta. Parece que utilizar a Petro como espantapájaros ha cumplido dos fines: fortalecer a Uribe y a su candidato y hacerles perder potencial a Vargas Lleras y a Fajardo. La pérdida de Petro puede ser estadística, indicación de que ya llegó hasta donde puede, o quizás fue inducida por su cambio de estrategia.

Inicialmente se quejó de que utilizaran el miedo para ganar votos, pero, al mismo tiempo, aprovechó la campaña contra él para atraer la atención de los medios y hacer que más gente se fije en él. Anunciaba en las manifestaciones populares que les va a subir los impuestos a los propietarios de tierras para obligarlos a vender, o que al otro día de llegar a la presidencia convocaría una asamblea constituyente. Todos estos anuncios, que no tienen mucho contenido pero que él presenta con mucha altanería y adorna con despliegues de erudición, despiertan mucho entusiasmo entre las clases populares y los jóvenes e infunden mayores temores en la clase media y la clase alta.

Pero la campaña que lo caracteriza como el coco de la burguesía no solamente lo hace notorio, sino que también le crea mala imagen (más de 40 por ciento de rechazo). Esto lo ha llevado a moderar su lenguaje, y, más recientemente, se está presentando como un reformista democrático que no pretende implantar en Colombia un Estado totalitario ni el socialismo del siglo XXI. La suavización de su discurso ha llevado a que algunos analistas lo vean como un tigre de papel, incapaz de manejar sus ambigüedades y que, consciente del odio que le tienen los colombianos a Maduro, “vacila entre sonar muy radical y no sonar muy radical” (Hernando Gómez, ‘Petro presidente en 2022’. ‘El Espectador’, 17 de febrero de 2018).

Es posible que no pueda hacer crecer suficientemente su base electoral para llegar a la segunda vuelta, aunque cuenta con el apoyo irrestricto de los jóvenes radicales y de los pobres. Por primera vez en muchos años, los pobres sienten que pueden contar con alguien en el poder, y eso no se olvida. De la Calle, por ejemplo, tiene mejores ofertas para los pobres que Petro, pero no han tenido suficiente difusión y a Petro le creen.

La encuesta de CM& ha hecho que surjan voces en la izquierda que presionan a De la Calle y a Fajardo para que hagan una alianza. Esa oportunidad se perdió hace más de un mes. La única manera de hacer esas alianzas sería que se retire uno de los tres, idealmente dos. No parece posible que esto suceda. Tampoco parece serlo en el campo opuesto, por las mismas razones. Lo único que podría cambiar radicalmente el panorama en la derecha es que Marta Lucía derrote a Duque en la consulta.

Para que Fajardo o De la Calle logren pasar a la segunda vuelta tendrán que derrotar a Petro, y para conseguirlo deberán desarmar esa incredulidad de la gente pobre, ofrecerles algo más sólido que las placideces que les presenta Petro y convencer a la clase media de que estar a favor de la paz y de un cambio social que se necesita y nunca llega no es entregarle el país a la Farc, sino construir con todos un país viable, grato y justo (también solvente).

Rudolf Hommes | El Tiempo

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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