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El plebiscito – Las víctimas

Publicado: Domingo, 18 de septiembre de 2016  |  11:47 pm
Carlos Alberto Bermúdez Cardona

La esencia de este punto del acuerdo es el diseño de un sistema que logre la mayor satisfacción posible de los derechos que tienen las víctimas, la rendición de cuentas de lo ocurrido por parte de los victimarios, y el beneficio, para ellos, que de esa verdad se derive.

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Hoy no analizaremos las estadísticas; de hecho suficiente es recordar que son casi 8.2 millones las víctimas del conflicto armado y que un poco más del 70% de esos casos, es decir 5.7 millones, sucedieron tal parece durante los gobiernos del abogado Andrés Pastrana Arango y los dos periodos del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez.

También es cierto que el hoy presidente Juan Manuel Santos Calderón, como Ministro de Defensa, conoció de cerca el arte de hacer la guerra, sus pro y contra, en especial comprendió el daño irreparable de vidas humanas y el alto costo del atraso económico y social para la patria que significaba sostenerla.

La opinión pública está enterada que un día cuesta en promedio 55 mil millones; con toda seguridad la cifra contiene el sobrecosto por intermediación de alrededor del 15 o 20% en relación a la forma como se conciben – el viejo truco - los contratos y el tipo concesiones, algunas tan oscuras, con empresas especializadas en el sector integral y “productivo” de la guerra.

Nunca nos cansaremos de afirmar que esos recursos, en tiempo de paz, se pueden invertir en educación, salud, agua potable, vivienda, infraestructura vial, deporte, cultura y turismo entre otros sectores de inversión social; y seguro quedaría para empezar a fondear en enorme hueco fiscal que representa el fondo pensional y prestacional de millones de colombianos hoy en manos del sector privado.

En este orden de ideas está comprobado que, para algunos, el mejor negocio es continuar la guerra ya que significa volver a la adquisición permanente de material bélico, dotaciones y suministros, logística, comunicaciones, inteligencia, contrainteligencia y combustible.

Muchos de esos contratos quedan solo en el papel y por supuesto esos recursos van a parar, tal parece, a paraísos fiscales; específicamente como curiosamente lo mencionaba un ocasional y caricaturesco  escucha - de cuyo nombre nunca podré recordar – “Esas platas va a parar a las islas cocodrilo” tremendo personaje.

Ante semejante negocio multimillonario…Surge la pregunta ¿Por qué Santos prefirió buscar, asumiendo un mal calculado alto costo político, la paz? y como si fuera poco no lucrarse políticamente de una guerra que a todas luces era interminable.

De ahí la frase popular… Dime con quien andas “gobiernas” y te diré quien eres; si bien es cierto Santos se apuntaló en parte del capital político de Uribe, desde el comienzo entendió que esa doctrina genocida no cabía en su gobierno.

Cierto que era una guerra interminable… Porque si recordamos y como resultado de la feroz cacería a la Farc el último gran trofeo fue Guillermo león Sáenz Vargas, esto no fue suficiente para terminarla.

También era claro - la respuesta de la guerrilla - su rápida capacidad de reemplazo y reestructuración del mando en el secretariado; sin embargo, era ya escasa la lista de candidatos para reemplazar al siguiente por neutralizar en manos del Estado.

Por fortuna, hoy, está cerca la firma del acuerdo de paz con fecha de 26 de septiembre; y más importante la refrendación del plebiscito el próximo 2 de octubre donde más de 5 millones de colombianos a conciencia, votaran por el SI.

Entrando en materia en el asunto que nos ocupa hoy, reconocer las víctimas, no solo es un significativo triunfo para millones de colombianos que sufrieron el horror de la guerra, sino para evitar nuevas.

El acuerdo deja claro y esto hay que mirarlo dentro del contexto de lo acordado en materia de la reforma rural integral, los cultivos ilícitos y la participación en política; que al país, y no solo a la Farc le obliga a exigir la verdad, justicia, reparación y el compromiso de no repetición del horror, hijo de la degradación, del conflicto armado.

Como un solo botón basta de muestra, los demás a la camisa, es el caso de las estadísticas - solo en la ciudad de Cartago en el Norte del Valle - diferente sería mencionar las del Departamento del Cauca y Choco como vecinos territoriales… Ese si que es otro horror.

Estas son las estadísticas para el periodo 2012-2015.

Hecho Victimizante

Total

Acto terrorista, atentados, combates u hostigamientos

6

Amenazas

18

Desaparición forzada

10

Desplazamiento

724

Perdida bienes mueble e inmuebles

6

Sin información

4310

Total victimas

5074

Fuente. Secretaría de Gobierno Municipal

Este es parte del reporte del dicha secretaría…”Esta población se halla en un estado de vulneración de derechos, presentan riesgo en su vida y su seguridad y padecen de insuficiencias por el abandono o despojo de sus bienes. Son el resultado de la falta de garantías en el respeto y la defensa de la vida y de los derechos humanos, así como de la debilidad en organismos de seguridad y de justicia estatales. La ruta de atención humanitaria de la población víctima del desplazamiento forzado, la protección de la vida de las víctimas y el acompañamiento para la restitución de sus derechos son los principales retos en este campo”.

Cabe entonces preguntarle, a usted atento y respetado lector, ¿Desea que estas estadistas se sigan repitiendo o multiplicando en su ciudad? Seguramente su familia, cree usted, esta lejos de esos eventos. ¿No cree que la probabilidad que lo afecte, aumentaría, en el evento de volver a la guerra?

La esencia de este punto del acuerdo es el diseño de un sistema que logre la mayor satisfacción posible de los derechos que tienen las víctimas, la rendición de cuentas de lo ocurrido por parte de los victimarios, y el beneficio, para ellos, que de esa verdad se derive.

La reparación en ese contexto comprende medidas de restitución, rehabilitación comunitaria, indemnización, satisfacción y no repetición a las comunidades, grupos y organizaciones de manera colectiva territorial, incluye también programas de retorno y reubicación de personas en situación de desplazamiento; y en todos los casos que se garantice la reconstrucción del tejido social; todo a través del reconocimiento de las victimas y a través de la ley de Victimas.

Las garantías de no repetición de las violaciones n del conflicto mismo será el resultado de la implementación de: 1. Los diferentes mecanismos y medidas del Sistema Integral de verdad, justicia, reparación y no repetición; 2. Las medidas que se acuerden en el punto 3 de la Agenda del Acuerdo General “Fin del Conflicto”. Que deben garantizar la terminación definitiva del conflicto armado y 3. De todos los puntos del acuerdo final en materia de reforma rural integral, apertura, democrática para construir Paz y solución al problema de las Drogas Ilícitas, que contribuirán a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio. Tomado de preguntas y respuestas sobre el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición.

Lo anterior permitirá avanzar y garantizar una nueva convivencia ciudadana, que definitivamente abona el camino para la reconciliación, el perdón y la no repetición de los nefastos hechos para así dar cabida a la tan anhelada paz.

Finalizando, la columna vertebral del acuerdo, creemos, es garantizar los derechos de las victimas a través de incentivos y las condiciones para asegurar la reparación por parte de quienes hayan cometido graves violaciones a los derechos humanos o graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario y como una respuesta integral a las victimas. Amanecerá y veremos. 

Carlos Alberto Bermúdez Cardona

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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