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¿Por qué tres no son mayoría?

Publicado: Sábado, 22 de abril de 2017  |  11:39 pm
Eduardo Cardona Mora

Una postura distinta va en contra vía del principio general de interpretación jurídica según el cual donde la norma no distingue, no le corresponde distinguir al intérprete.

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Se pregunta la administración municipal ¿si es posible que ante el impedimento de 16 de los 19 concejales para votar la derogatoria del acuerdo que aprueba la valorización en Pereira, los tres concejales restantes pueden decidir haciendo quórum y mayoría?

Los argumentos sobre la conveniencia de cobrar la contribución los expuse en mi artículo: “Valorización, un tributo a Pereira”, por lo que no profundizaré al respecto. El nuevo aporte al debate, radica en invitar a la administración a que se percate que este dilema que espera se lo resuelvan en la capital, ya no es un asunto tributario, sino de derecho parlamentario (el que regula el funcionamiento de las asambleas legislativas), de derecho constitucional y administrativo.

La Constitución de Colombia ordena en su artículo 148 que las normas aplicables para la determinación de mayorías decisorias y quórum del Congreso de la República serán extendidas a todas las corporaciones públicas de elección popular. Hecha esta claridad, se cita el artículo 145 de la misma Constitución que reglamenta el asunto: “Quórum para sesionar y votar: “(…) no podrán abrir sesiones ni deliberar con menos de una cuarta parte de sus miembros. Las decisiones solo podrán tomarse con la asistencia de la mayoría de los integrantes de la respectiva corporación (…)”.

El reglamento interno del Concejo (acuerdo 38 de 2016) respeta la norma constitucional y en su artículo 180 estipuló: “La Presidencia declara abierto un debate y permite su desarrollo cuando estén presentes, al menos, la cuarta parte de los miembros de la corporación. Las decisiones sólo pueden tomarse con las mayorías dispuestas constitucionalmente”. (Entiéndase artículos 145 y 148 antes citados). Una postura distinta va en contra vía del principio general de interpretación jurídica según el cual donde la norma no distingue, no le corresponde distinguir al intérprete. Lo anterior significa que para abrir el debate al proyecto derogatorio de valorización se necesitan cinco concejales y para votarlo 10.

La solución, respetando claro está los conceptos de los sabios de Bogotá, podría ser derogar el acuerdo viciado por la chambonearía de votarlo en secreto y votar bien la contribución sin generar nuevos beneficios en la distribución para evitar más impedimentos. Esto desaparecería el fantasma de la demanda que cursa contra el acuerdo 038 de 2013 y se da un paso adelante a la nueva suspensión del cobro que debe estar en el horno, evitando así otro limbo que no merece la ciudad.

Plantearle a la ciudadanía obras públicas con esos recursos que impulsen la economía (equivalen al valor del endeudamiento para el cable aéreo e incluso podría alcanzar para la recompra del lote del batallón), o generar empleo; son razones que entendería la gente si el alcalde les explica el nuevo escenario jurídico y garantiza el mejor uso para esos dineros. Ni él está obligado a lo imposible, ni tres son mayoría. 

Eduardo Cardona Mora | El Diario | @cardonaeduardo

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.