Lunes, 18 de diciembre de 2017
Temas de hoy
  • Seguridad
  • Temporada decembrina
  • Banda delincuencial
  • Actos de violencia
  • Vigencias futuras


Primeros dueños de Cartago

Publicado: Domingo, 26 de noviembre de 2017  |  9:08 am
Gustavo García Vélez

Cartago está asentada hoy en terrenos que fueron de los De la Yuste. Los límites del inmenso lote descrito iban desde el río “De la Vieja” hasta lo que hoy se conoce como la hacienda “Potrero Chico” y que en ese entonces se llamaba “El Potrerillo de los Yustes”.

Comparte

El 24 de diciembre de 1701, Doña Tomasa Izquierdo -viuda de Tomás Antón De Rojas- les solicitó al alcalde ordinario de Cartago, capitán Jacinto Medina y a un testigo, que firmaran por ella (que no sabía escribir) la escritura de venta de “los terrenos del vecindario”, que le compraron 104 ciudadanos por la suma de 350 patacones de 8 reales. Este acto jurídico entre doña Tomasa y aquellos cartagüeños se realizó apenas 10 años y 8 meses después del traslado de nuestra ciudad -el 21 de abril de 1691- de su original sitio de fundación por el Mariscal Don Jorge Robledo, en donde hoy queda Pereira. 

El 2 de mayo de 1592, o sea, 109 años antes, los mismos fueron vendidos (por 350 pesos de oro de 20 kilates, fundido y con la marca del rey de España) por María De la Yuste y su esposo, el escribano Miguel Ortés, a Baltasar Pantoja, residente en la ciudad de Toro, perteneciente a la gobernación del Chocó. Cartago hacía parte de la de Popayán. (Los textos completos de estos dos documentos aparecieron en el libro de Don Heliodoro Peña Piñeiro “Geografía e Historia de la Provincia del Quindío”, publicado en 1892).  

Pero 16 años antes, en noviembre de 1576, el Tesorero de la Caja Real de Cartago, Don Miguel De la Yuste -padre de esta María-, había comprado a Andrés Gallo lo que se llamaba “San Antonio del Llano de Buga” (hoy corregimiento de Zaragoza y municipio de Obando) y que hizo parte del mismo terreno que, después de la muerte de su padre y como una de las herederas, vendió María De la Yuste junto con su esposo al toresano Pantoja; y que luego fue a parar a manos de Tomás Antón De Rojas, el esposo de Doña Tomasa Izquierdo. Cartago está, pues, asentada hoy en terrenos que fueron de los De la Yuste. 

Lo que sí parece deducirse de la lectura de estos antiguos documentos, es que el lote vendido en 1592 por el matrimonio Ortés-De la Yuste a Baltasar Pantoja, tuvo mayor extensión que el heredado por ella, pues ambos dicen en la “carta de venta” -como así la define el mismo escrito, a la usanza de la época- que “(…) parte de esa estancia de tierra la hubimos y compramos de Andrés Gallo, vecino de esta ciudad y parte de ella por cláusula del testamento del Tesorero Miguel De la Yuste, difunto nuestro padre y suegro (…)”. Andrés Gallo, pues, le vendió terrenos al padre y luego a la hija y a su esposo. A la viuda del Tesorero, Beatriz Ramos, también le tocó parte de la herencia, que no entró en la negociación con Pantoja, pues en el documento se lee que “(…) una estancia que al presente tiene poblada Beatriz Ramos (…) y “bujios” de la dicha Beatriz (…)”, fueron varios de los mojones o límites del inmenso lote descrito, que iba desde el río “De la Vieja” hasta lo que hoy se conoce como la hacienda “Potrero Chico” y que en ese entonces se llamaba “El Potrerillo de los Yustes”. En 1701, de los 104 compradores 3 fueron De la Yuste (Sebastián, Vicente y otro Miguel). No se conoce de donde llegó Andrés Gallo y no volvió a saberse nada más de él. 

Pero del Tesorero Don Miguel De la Yuste sí se tienen datos precisos que se encuentran en libros de historiadores y hasta en el Archivo General de Indias (Sevilla, España), en donde reposa la “Probanza de Servicios” con la que se dio curso a la petición de ayuda por vejez e invalidez, hecha por él al rey Felipe II, el 13 de abril de 1583. En realidad, lo que pidió fue que le pagaran sus servicios como Tesorero de la Caja Real, que venía prestando desde el 30 de marzo de 1570, aportando documentos en los que probó que a esos funcionarios sí les cancelaba la corona española. Para ello, adujo no solo su estado de salud (tenían ya que transportarlo en una silla, sentado sobre almohadas), sino su situación económica pues, además de a su esposa, tenía que mantener a tres de sus siete hijos, quienes vivían con él, con sus respectivas familias. Parece, pues, que el desempleo en lo que hoy se llama “Eje Cafetero”, es atávico. En ese documento (escrito con la caligrafía del español del siglo 16 y, por eso, muy difícil de leer para quienes no son paleógrafos, o sea, especialistas en la lectura de documentos muy antiguos), aparecen testimonios de varios cartagüeños de entonces, contestando las preguntas que el peticionario había formulado, acerca de su labor en favor de los intereses de la corona española; y, también, de su propia intimidad, como con quién fue casado y cuántos hijos tuvo.

Por la misma declaración del Tesorero Miguel De la Yuste se conoce que fue casado con Beatriz Ramos De Ayala, con la que tuvo siete hijos legítimos, entre ellos a la mencionada María. Se ha podido establecer la filiación plena de dos de los hijos varones: el Maestre de Campo Marcos De la Yuste y el Capitán Miguel De la Yuste, homónimo de su padre, quienes al igual que él, fueron encomenderos en la antigua Cartago, cuando ésta todavía estaba localizada en donde hoy queda Pereira y sus límites llegaban hasta Chinchiná. 

El Maestre de Campo Marcos De la Yuste nació en Cartago en 1561 (declaró en mayo de 1619 tener 58 años); fue alcalde ordinario de Cartago en 1604; primer Mayordomo de la “Cofradía de Nuestra Señora del Rosario” -creada el 1º de mayo de 1639 ante el escribano Juan Bautista Vélez Medrano, en homenaje a la “Virgen de La Pobreza”-; dueño de la estancia “El Naranjo” (hoy el municipio de Obando); y encomendero por título del 16 de octubre de 1630, por el cual le fueron otorgados los pueblos de “Carrapa” y “Yamba” (hoy el norte de Caldas, por Filadelfia y Aranzazu) que habían sido de su cuñado, el capitán Rodrigo De los Arcos, quien renunció a ellos para trasladarse a Cali, según lo contó Juan Friede en su libro sobre los quimbayas, publicado en 1963 como homenaje a Pereira y en el que dice que Marcos fue uno de los cuatro encomenderos más poderosos de esa época. 

Al Capitán Miguel De la Yuste también le fue entregada en encomienda, “por ser hijo del Tesorero Miguel De la Yuste”, el 17 de junio de 1626 y por el gobernador Juan Méndez Vásquez, la región de “Vía”, segregándola de “Soytama” y “Pagua”. Friede dice en “Los Quimbayas Bajo la Dominación Española, Estudio Documental (1539-1810)”, que “Vía” pudo haber sido el actual municipio de Dosquebradas.

En un libro del historiador profesional Francisco Zuluaga se dice que “Los más antiguos poseedores (de terrenos en ´El Llano de Buga`) fueron personas que se destacaron en la guerra contra los pijaos a órdenes de Juan de Borja -Presidente de la Real Audiencia, a principios del siglo 17-, especialmente las familias Yuste y Bueno de Sancho”. También menciona que “la discusión con Buga (por ´El Llano de Buga`, en jurisdicción de Cartago) comenzó en 1635 por razones fiscales, cuando ´El Llano` empezó a ser importante para el erario de ambas ciudades”, pues fue convertido, luego de la erradicación de los pijaos, en haciendas ganaderas. Dice el historiador pereirano Víctor Zuluaga Gómez, que Cartago alegaba como límite la quebrada de “Los Micos”, mientras que Buga decía que se extendía hasta el sitio “El Naranjo” (hoy Obando), en la quebrada “Mena”. Marcos De la Yuste heredó la encomienda de su padre Miguel y vivía en la margen derecha de esa quebraba, o sea, el “guardarraya” de Cartago, afirma Zuluaga. 

(Este escrito es una adaptación de uno más extenso, publicado por “El Diario del Otún” de Pereira, en la edición del suplemento dominical “Las Artes”, del 27 de junio de 2010, que tituló “Don Miguel De la Yuste: el primer dueño de Cartago” y con fotografías del antiguo documento, Probanza de Servicios, suministradas por el autor, quien es trastataranieto ó chozno -se dice de ambas maneras- por la vía de una de sus cuatro tatarabuelas maternas, Zoila Grajales Del Basto, y en grado 8º del Tesorero de Caja Real, Don Miguel De la Yuste.)

Gustavo García Vélez 

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

Anuncio
Anuncio