Jueves, 20 de septiembre de 2018
Temas de hoy
  • Policía Nacional
  • Hechos judiciales
  • Marihuana
  • Pensiones
  • Eje Cafetero


Que hable Ortega

Publicado: Domingo, 21 de enero de 2018  |  12:26 am
Gustavo García Vélez

“Maravillarse, es la delicia vedada al futbolista y que lleva al intelectual en perpetua embriaguez de visionario. Su atributo son los ojos en pasmo. Los antiguos dieron a Minerva la lechuza, el pájaro con los ojos siempre deslumbrantes”.

Comparte

A veces se necesitan puntos de referencia (hitos) y, lógicamente, buscamos quien pueda proporcionárnoslos. Por supuesto que, si no queremos perder el tiempo, le pedimos el favor a alguien que haya demostrado, con creces, que piensa mejor que uno.

Hoy he acudido a Don José Ortega y Gasset y en su libro “La Rebelión de las Masas” encontré estas frases que he extractado para ustedes, lo que supone volver a leerlo. Hay que hacer la acotación de que el mencionado libro fue escrito hace cincuenta y cinco años como un análisis de la crisis de Europa y que cualquier parecido con la que atraviesa hoy Cartago… “es pura coincidencia”.

Dijo Don José Ortega y Gasset cosas como éstas, en la obra referida:

“Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos”.

“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender. Es el deporte y el lujo específico del intelectual. Por eso su gesto gremial consiste en mirar a todo el mundo con los ojos dilatados por la extrañeza. Todo el mundo es extraño y es maravilloso para unas pupilas bien abiertas. Esto, maravillarse, es la delicia vedada al futbolista y que, en cambio, lleva al intelectual por el mundo en perpetua embriaguez de visionario. Su atributo son los ojos en pasmo. Por eso los antiguos dieron a Minerva la lechuza, el pájaro con los ojos siempre deslumbrantes.”

“Al primer pronto (a primera vista), una actitud anti-algo parece posterior a este algo, puesto que significa una reacción contra él y supone su previa existencia. Pero la innovación que el “anti” representa se desvanece en vacío ademán negador y deja sólo como contenido positivo una ´antigualla`. El que se declara anti-Pedro no hace, traduciendo su actitud a lenguaje positivo, más que declararse partidario de un mundo donde Pedro no exista. Pero esto es precisamente lo que acontecía cuando aún no había nacido Pedro. El antipedrista, en vez de colocarse después de Pedro, se coloca antes y retrotrae toda la película a la situación pasada, al cabo de la cual está inexorablemente la reaparición de Pedro. Les pasa, pues, a todos estos ´anti` lo que, según la leyenda, a Confucio. El cual nació, naturalmente, después que su padre; pero ¡diablo!, nació ya con ochenta años, mientras su progenitor no tenía más que treinta. Todo ´anti` no es más que un simple y hueco ´no`.”

“El pasado tiene razón, la suya. Si no se le da esa que tiene, volverá a reclamarla y, de paso, a imponer la que no tiene.”                                    

“Da grima oír hablar sobre los temas más elementales del día a las personas relativamente más cultas. Parecen toscos labriegos que con dedos gruesos y torpes quieren coger una aguja que está sobre una mesa. Se manejan, por ejemplo, los temas políticos y sociales con el instrumental de conceptos romos que sirvieron hace doscientos años para afrontar situaciones de hecho doscientas veces menos sutiles.”

“Con el pasado no se lucha cuerpo a cuerpo. El porvenir lo vence porque se lo traga. Como deje algo de él fuera, está perdido.”

“Versalles -se entiende ese Versalles de los mohines- no es aristocracia, es todo lo contrario: es la muerte y putrefacción de una magnífica aristocracia. Por eso, de verdaderamente aristocrático sólo quedaba en aquellos seres la gracia digna con que sabían recibir en su cuello la visita de la guillotina; la aceptaban como el tumor acepta el bisturí. No; a quien sienta la misión profunda de las aristocracias, el espectáculo de la masa le incita y enardece como al escultor la presencia del mármol virgen. La aristocracia social no se parece en nada a ese grupo reducidísimo que pretende asumir para sí íntegro el nombre de ´la sociedad` y que vive simplemente de invitarse o de no invitarse. Como todo el mundo tiene su virtud y su misión, también tiene las suyas dentro del vasto mundo este pequeño ´mundo elegante`, pero una misión muy subalterna e incomparable con la faena hercúlea de las auténticas aristocracias.”

Coletilla 1: En el artículo de la semana pasada tuve un “lapsus patas”: el doctor Humberto De la Calle no nació en Marulanda, sino en Manzanares. Es posible que el hecho de que Luis Eduardo García Arcila, mi tío paterno favorito, hubiera nacido en el primero, motivara esta metida de pata. O porque ambos comienzan por “Ma”. (Siempre recuerdo a mi tío, el último de los trece hermanos y hermanas de mi papá en fallecer, a los 96 años. De niño y adolescente, me llamaba sonriendo cariñoso -creo que yo era también su sobrino favorito- y, burletero, me decía: “Vení... sujeto”. Y quedó medio berraco cuando, después de mi estirada hasta los 1.90, quedé como el más alto de la familia, destronándolo a él. Era un viejo elegantísimo hasta en sus ademanes, lo que demostraba más montando a caballo con el poncho tirado hacia atrás).

Coletilla 2: Y a propósito del candidato liberal a la presidencia de la república, recibí en mi correo electrónico el texto completo de su discurso del lunes pasado con motivo del lanzamiento oficial de su candidatura, enviado desde su campaña. Creo que no es todavía el programa de gobierno y, tal vez por eso, no encontré ninguna alusión a la descentralización y el ordenamiento territorial que esperaba, para comentarla en esta columna, comparándola con las propuestas que, en ese sentido, puedan tener los otros candidatos.

Coletilla 3: Comfenalco Valle ha distribuido un almanaque de escritorio, en el que aparece una sola fotografía de Cartago, mientras a Tuluá le dedican tres. Es la de nuestra catedral, pero aparece como “Catedral de Santa Ana”. Lo dicho: los caleños ni nos conocen, ni les interesamos. Somos para ellos solamente “la cola del Valle”, cuando es al revés. He dicho que el Valle del Cauca es una vaca sentada con el ojo en Cartago, las orejas en Alcalá y Ulloa, las pezuñas en Buenaventura y en Cali las tetas... y partes aledañas. Allá va a mamar el berrendo (de dos colores) buey de la politiquería nuestra. Miren el mapa de este departamento.   

(Obviamente sin incluir las coletillas, este artículo fue publicado por el desaparecido semanario “La Voz del Norte” de Cartago, el 26 de noviembre de 1983... cuando en nuestra ciudad todavía no enviaban alcaldes ni tesoreros ni diputados a la cárcel. La crisis no era, pues, ni parecida a la que hoy padecemos.)

Gustavo García Vélez | CiudadRegion.com

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

Anuncio
Anuncio