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La realidad del río Cauca

Publicado: Domingo, 20 de noviembre de 2016  |  9:16 am
Carlos Alberto Bermúdez Cardona

El problema no son los efectos colaterales de los fenómenos del “Niño” o de la “Niña”.

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Comencemos por el principio, para no ir muy lejos situémonos en la época de la Conquista en lo que hoy denominamos, y como distribución política, el Valle del Cauca…el subsuelo era un mar de agua.

Este precioso líquido, es uno de los mayores recursos naturales no renovables, fundamental para el sostenimiento de cualquier ecosistema; necesario para el desarrollo de la vida, en especial por su potabilidad, la que cada día se ve más amenazada por las deficientes e inoperantes políticas estatales en relación con su manejo y aprovechamiento.

El agua se constituyó hace un poco más de una década como un verdadero negocio (hace 50 años quien se podría imaginar que un litro de agua podría llegar a costar en algunos casos más de $5.000.oo), recurso natural cada vez más sometido a la vulnerabilidad por la contaminación del medio ambiente.

Los municipios de la zona norte, (incluido San José del Palmar en el vecino Departamento del Choco rico en biodiversidad - aún se siguen descubriendo nuevas especies como animales, plantas, insectos entre otros - deben de tener muy claro que el aprovechamiento de los recursos hídricos es su responsabilidad y que de su adecuado uso debe contribuir a jalonar la productividad económica y el bienestar social de sus comarcas, ya que  todas las actividades económicas descansan en grado sumo sobre el suministro y la calidad del agua potable.

Es de esperarse, entonces, que  con el transcurrir del tiempo, el aumento de la población y de las actividades productivas, muchas regiones están llegando con rapidez a una situación en la que el agua va a escasear y posiblemente su desarrollo económico se va a ver obstaculizado.

Definitivamente hace falta el desarrollo de un modelo, por municipio, para la Gestión Integrada de Recursos Hídricos, que promueva equidad, reducción de la pobreza y crecimiento en los municipios del Norte del Valle, bajo el concepto de desarrollo sostenible.

Municipios como: Alcalá, Ansermanuevo, Argelia, Bolívar, Cartago, El Águila, El Cairo, El Dovio, La Unión, La Victoria, Obando, Roldanillo, Toro, Ulloa, Versalles y Zarzal, e independiente de los Distritos como el Sara Brut, deben garantizar, desde la elaboración de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), se articulen políticas públicas para garantizar,  a través de una cooperación mutua y mediante alianzas estratégicas e identificando las fortalezas y debilidades en cada uno de ellos, el suministro de agua potable - durante los próximos 50 años - para el consumo humano. Ojo con eso.

Debemos entonces comenzar analizando los posibles problemas estructurales que subyacen, en el manejo, conservación y administración del recurso hídrico, en especial las cuencas hidrográficas, tan valioso no solo para la vida misma sino para la economía de una región o subregión.

Me permito, entonces, abordar estadísticas, en ausencia de información actualizada, que datan de hace más de una década, para así entender que el problema no son los efectos colaterales de los fenómenos del “Niño” o de la “Niña”.

Parte de la solución, es la adquisición, por parte de los gobernantes Norte Vallecaucanos, de áreas de interés para la conservación de cuencas, micro cuencas que permitan la conservación de los recursos hídricos que surten los acueductos y las poblaciones del Norte del Valle, zona ésta rica en este recurso natural y de biodiversidad, fauna, flora, pilares para fundamentales para futuros desarrollos eco-turísticos.

Entonces abordemos parte de los estudios y diagnósticos que se han realizado al respecto, empecemos con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la cual tiene entre otras funciones la conservación y administración de los recursos hídricos de la cuenca del río Cauca, alto cauca en su valle geográfico, entre Salvajina (Cauca) y La Virginia (Risaralda).

La cuenca cuenta con una población superior a los 4 millones de habitantes, con un porcentaje de población urbana similar a la del promedio nacional y con la característica especial de poseer 6 centros urbanos mayores de 100.000 habitantes.

Dicha entidad apoyada en cientos de estudios, siempre a terminando en las mismas conclusiones preocupantes y reveladoras, como es el critico grado de contaminación de las aguas del Rio Cauca.

La amenaza da origen después de recibir las descargas de residuos (sólidos y líquidos) de la ciudad de Cali, el rio no consigue alcanzar un nivel de oxígeno disuelto superior a 4 mgr/litro en una extensión de más de 250 km aguas abajo.

Dicho de otra forma el Rio Cauca está agonizando desde hace más de 20 años, lo que indica que después de la estación de muestreo, paso comercio, paso Latorre, Yotoco y puente Riofrío, el rio está totalmente contaminado, y su agua no es apta para el consumo humano.

En la estación de muestreo la Virginia (Risaralda) el rio no tiene el nivel mínimo de oxígeno para el desarrollo de la biota acuática, es decir  no presenta signos vitales.

Otras cifras: En el año 2000 La Producción de Residuos Sólidos en las cabeceras municipales Cali era del (66%), Buga, Buenaventura, Palmira, Tulua y Cartago, (22.8%), 11 cabeceras entre 66.000 y 21.000 habitantes, (7.65%) y (3.55%) otros municipios.

La Demanda de Agua Superficial por sectores en la cuenca del rio cauca (estadísticas 2001) es: sector agrícola 86%, domestico el 7%, Industrial el 3%, otros el 4% (fuente cvc, recursos hídricos).

El Consumo de Agua Subterránea anual en el Valle del Cauca, 3.945.000.000. de m3, el porcentaje de consumo por año en relación de la oferta promedio anual, para el 2001 era del 18.67% es decir nos estábamos gastando, para esa fecha, el agua subterránea, en el sector agrícola (regadío artificial).

En el 2001 el Departamento del Valle, a través de la CVC, propuso un plan de acción para el mejoramiento de los Ecosistemas del Valle del Cauca entre otros: Cuenca Hidrográfica del Rio la Vieja, Serranía de los Paraguas, Parque Nacional Natural Tatama, Delta del Río San Juan, Parque Nacional Natural las Hermosas, Corredor Biológico de Paramos, entre otros.

La pregunta es ¿Que han hecho las diferentes Administraciones Departamentales, para aminorar el impacto ecológico en los ecosistemas del Valle del Cauca y en particular en los olvidados Municipios  del Norte del Valle?

No cabe la menor duda que en muchos casos sobran las buenas intenciones, cuando fluye de por medio una empatía política, otra cosa es que el recurso económico impida ejecutarlos; desalentador  cuando lo segundo no se da.

Otra pregunta ¿Que ha hecho la CVC con los recursos que le transfieren los Municipios del Norte del Valle, a través de la sobretasa ambiental?, lo que puede ocurrir, entre muchas otras cosas,  es que como esos recursos van a una bolsa común, ya en el nivel central departamental, la inversión se prioriza según la “importancia estratégica”  de los proyectos determinados en el plan de acción de esa institución y como siempre los municipios de la Subregión Norte no reciben la ayuda necesaria.

Primera Conclusión: El pastoreo intensivo a que ha sido sometida la zona rural en los municipios norte vallecaucanos, el monocultivo del café, la ganadería intensiva, la minería  y recientemente la producción industrial de la caña de azúcar más la caza de especies nativas, han tenido como consecuencia la desaparición de una parte del ecosistema, disminuyendo el caudal del recurso hídrico que surte las cabeceras municipales de la mayoría de estos municipios.

Confirma la anterior conclusión, otros estudios en los que se invirtieron cuantiosos recursos para el diagnóstico y en los que se abordaron los siguientes temas como: Distritos de riego,  educación formal e informal, tratamiento de agua potable, investigación, medios filtrantes, sistemas de información, uso racional, reciclaje, descontaminación atmosférica, reforestación, gestión integral de cuencas, alternativas  para la recuperación del agua, acueductos urbanos y rurales, entre otros; lo más preocupante es que no ha quedado nada en concreto (plan de acción) para darle aplicabilidad inmediata y empezar a resolver el problema del agua en el departamento, todo quedó en buenas intenciones y costosas investigaciones.

Segunda Conclusión: El acceso al agua es un derecho humano fundamental, y el aprovechamiento y en el uso de los recursos hídricos han de darse prioridad a la satisfacción de las necesidades básicas y a la protección de los ecosistemas.

Por lo menos el 86% de la demanda de agua se destina a atender el sector agrícola (cultivos intensivos y extensivos principalmente caña de azúcar y café), el cual alimenta mediante una cadena de suministros al sector industrial, que adicionalmente demanda el  3%; entonces ya podemos hablar de un 89% destinado al consumo agroindustrial y muchas comunidades se encuentran sin el precioso líquido.

Tercera Conclusión: Se nota claramente la falta de cobertura poblacional, la situación de abastecimiento de agua en el Departamento se encuentra amenazada por el estado de deterioro de gran parte de las cuencas y micro cuencas abastecedoras, a futuro debemos esperar la disminución de los niveles de los ríos que podría ocasionar el cíclico Fenómeno del Niño.

Ante esta alarmante situación los gobiernos municipales dentro del componente de Gestión territorial y Protección Ambiental, deben de avanzar en el compromiso y reto de gestionar ante los diferentes organismos y entidades del orden nacional, regional e internacional vinculados con el sector, la implementación de estrategias y mecanismos que permitan garantizar de manera sostenible, el abastecimiento y suministro de agua con criterio de equidad y prioridad social en cuanto a cantidad, calidad, continuidad, cobertura y costos del servicio.

Todas las estrategias deben apuntar a  consolidar el proceso de modernización institucional del sector en el manejo de los recursos hídricos, sentando las bases sobre las cuales, son las administraciones municipales los responsables de garantizar a futuro el suministro de agua a sus respectivas comarcas, sin entregar la autonomía administrativa, ni el manejo de los recursos económicos a que por ley tiene derecho para atenderlos.

Igualmente todas las leyes que ha expedido el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Ministerio de Hacienda y Crédito Publico y con el monitoreo de la Dirección de Apoyo Fiscal, buscan señalar directrices en la forma de actuar de los municipios, es decir los municipios deben de asumir la responsabilidad de garantizar su viabilidad financiera a largo plazo, e igualmente ser autónomos en el manejo de sus factores productivos, y para el caso de hoy nos ocupa, los Recursos Naturales. Como bien dice el refrán: “...Estamos……con el agua lejos y las uñas largas…” Amanecerá y veremos.

Carlos Alberto Bermúdez Cardona

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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