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¿Rendición de cuentas o acto político?

Publicado: Domingo, 25 de junio de 2017  |  9:26 am
Eduardo Cardona Mora

Fue un listado de proyectos, un acto político y no de gobierno, a tal punto que brillaron por su ausencia indicadores sobre el cumplimiento del plan de desarrollo, elementales para medir seriamente una gestión.

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El alcalde Gallo lució seguro y en honor a la verdad con dominio de los temas principales de su administración, muchos de estos desconocidos y de gran impacto para la ciudad en caso de cumplirlos, lo que me permite decir que más que una rendición de cuentas fue un listado de proyectos, un acto político y no de gobierno, a tal punto que brillaron por su ausencia indicadores sobre el cumplimiento del plan de desarrollo, elementales para medir seriamente una gestión.

Temas positivos llaman la atención como: el mínimo vital, la reducción del desempleo y los indicadores que nos ubican como la segunda ciudad más equitativa del país, asuntos en los que no cabe duda de la participación de la administración que de buena fe no se arrogó todo los méritos y reconoció el esfuerzo del sector privado local por lograr un crecimiento económico por encima del promedio nacional.

La mayoría de los asuntos gruesos siguen siendo promesas estéticamente presentadas en un intento por mejorar la percepción ciudadana sobre su mandato, me temo que requerirá mucho más que eso, ya es hora de trascender los anuncios y pasar a los hechos, se necesita más administración, menos política y emplearse a fondo en las nuevas y viejas propuestas presentadas en su informe: Egoyá, vías, jornada única, marca Pereira (apoyo a productos locales), centros de manzana como una apuesta urbanística para darle funcionalidad al centro tradicional, etc. Todas estas cosas necesitan además de un alcalde entusiasta, un equipo bajo su mando que pueda controlar, que le ayuden a ejecutar y que le deban lealtad a él y no a sus jefes políticos.

Defendió como se esperaba su cable aéreo, que por matices humanísticos que le ponga no deja de ser el verdugo de las finanzas municipales que sumado al no cobro de valorización nos dejará una deuda pública de la que difícilmente nos recuperaremos sin asumir sacrificios, la escases autoimpuesta será el mayor de sus obstáculos.

Escuché con nostalgia como reivindicaba el papel de la gerencia pública para resaltar los resultados de Ukumarí y al mismo tiempo la condenaba, justificando la pérdida del control del Aeropuerto Matecaña después de multimillonarias inversiones por más de $20 mil millones en vías y tecnología justo antes de cederlo, removiendo con ello el sentimiento de frustración por la entrega en bandeja de plata a privados de este patrimonio cívico en su mejor momento financiero.

En defensa por los escándalos de corrupción apeló a la fórmula de “fue a mis espaldas”, algo perfectamente posible y aunque no lo exonera, mitiga su responsabilidad. De lo que sí es culpable es de amplificar el riesgo de corrupción al dejarse imponer a sus más cercanos colaboradores por sus golosos aliados políticos.

El gran ausente del acto político fue el lote del Batallón San Mateo, el nuevo símbolo del civismo pereirano no mereció una línea del mandatario. Quedan muchos interrogantes y la certeza de que no clasificó en sus “proyectos emblemáticos”.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.