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El repunte de Petro

Publicado: Domingo, 18 de febrero de 2018  |  12:29 am
Gustavo Duncan

El repunte de Gustavo Petro en las encuestas todavía es muy incipiente y temprano para hablar de que pueda ser un seguro ganador.

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El repunte de Gustavo Petro en las encuestas todavía es muy incipiente y temprano para hablar de que pueda ser un seguro ganador. Sin embargo si es motivo para sacar unas conclusiones muy concretas acerca de hacia dónde apunta la carrera presidencial a un mes de las elecciones parlamentarias y sus repercusiones.

En primer lugar, el gran afectado del crecimiento de Petro no es la derecha sino Fajardo. Lo que crece Petro es a él a quien le cuesta en intención de voto. Muy difícilmente los potenciales votantes de Duque, Ramírez o Vargas Lleras van a cambiar su opinión de manera tan drástica, de la derecha a la izquierda radical. En consecuencia, un mayor crecimiento de Petro puede llevar a que Fajardo no pase a una segunda vuelta porque los votos del centro y de centro derecha podrían no ser suficientes para ocupar uno de los dos primeros lugares.

En segundo lugar, el objetivo de Petro debe ser precisamente neutralizar a Fajardo. Es su principal enemigo para un triunfo final. Si llegan a una segunda vuelta lo más probable es que Fajardo le gane. ¿Por qué? Contaría con importantes votos del centro del espectro político y prácticamente toda la derecha correría aterrada a votar por él para evitar que alguien con simpatías hacia el chavismo llegue a la presidencia. La aritmética no falla: una porción significativa del centro más toda la derecha es más que la izquierda.

En tercer lugar, un candidato de derecha, sea Vargas Lleras o el que resulte entre Duque y Ramírez, la tendrá más difícil en una segunda vuelta. La competencia por el centro estará más equilibrada y, por consiguiente, el margen de votos potenciales que Petro puede capturar para neutralizar el porcentaje de la derecha que bajo ninguna circunstancia votará por él.

No obstante, las posibilidades de Petro de alcanzar un triunfo en la segunda vuelta, si es que pasa en mayo, son reducidas. No solo su techo de votación es muy bajo por la imagen negativa tan alta que tiene, solo comparable con la de Vargas Lleras, sino que no pareciera claro que los otros dos grandes líderes de centro y centro-izquierda vayan a hacerle campaña. Ni Fajardo, ni Humberto de la Calle, pareciera que le caminen a la propuesta populista de Petro. A lo sumo se sumarían sectores radicales de estos dos líderes como Clara López y algunos otros del Polo y los Verdes.

En cuarto lugar, la nueva popularidad de Petro es una señal del hastío de la población con la dirigencia tradicional. Tanta corrupción, incompetencia, malas administraciones, promesas incumplidas, injusticias y desigualdades, etc., han hecho que la gente se atreva a pensar en una apuesta diferente, así tenga mucho de arriesgada. Aunque la ilusión que vende Petro de una Colombia humana sea bastante ingenua, llena de lugares comunes y buenos propósitos pero sin medios claros para alcanzarlos, al menos es una alternativa distinta y un castigo a quienes siempre han decepcionado a la gente.

Y por último, si eventualmente Petro llegase a ganar el desastre no sería del mismo nivel de lo que sucede en Venezuela. Es cierto que lo más probable es que su gestión, tal como sucedió en Bogotá, sea caótica y mediocre. Pero muy difícilmente Petro tendrá cómo destruir las reglas del juego de la democracia. Chávez solo lo pudo hacer porque disponía de unas Fuerzas Armadas lo suficientemente leales con su proyecto autoritario. En Colombia ese no es el caso.

Gustavo Duncan | El País.com.co

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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