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Los retos del servicio público

Publicado: Sábado, 21 de octubre de 2017  |  11:43 pm
Eduardo Cardona Mora

Los contratos de prestación de servicios han esclavizado a las personas a pesar de los límites y justificaciones que impone la ley para su existencia y los han convertido en instrumento de explotación a cambio de votos por puestos al servicio de los gobiernos de turno y sus aliados.

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La administración pública tiene gente valiosa, debemos tener cuidado de las generalizaciones que incentivan los populismos para vendernos la idea de que todo está mal y a renglón seguido proponernos la “solución final”. Eso no significa ser ingenuos, debemos reconocer que sí tenemos problemas en la manera como se despliega la función pública y administrativa las cuales deben estar al servicio de los intereses generales y en consonancia con la carta política, soportadas sobre los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía. Etc.

Por un lado, tenemos a los servidores públicos que cumplen la Constitución: “están al servicio del estado y la comunidad”; existen los que usan su dignidad para los negocios privados y encontramos a quienes queriendo contribuir a la consecución de los fines del estado: “servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la constitución” son marginados de los círculos de poder al interior de las entidades mientras las camarillas hacen y deshacen saqueando el erario. Finalmente hay otros que deseando prestar un servicio público por vocación, se chocan con la barrera de la politiquería que no permite su escogencia.

Una manera de mejorar, es continuar el traumático camino de la profesionalización, de los concursos públicos y de la carrera administrativa para los servidores públicos. Uno de los enemigos de los principios que deben regir la función pública y administrativa son las nóminas paralelas. Los contratos de prestación de servicios han esclavizado a las personas a pesar de los límites y justificaciones que impone la ley para su existencia y los han convertido en instrumento de explotación a cambio de votos por puestos al servicio de los gobiernos de turno y sus aliados. La ola de demandas que en buena hora se presentan por la consolidación del contrato realidad no los ha intimidado y por el contrario, se sigue entregando a contratistas “temporales” importantes responsabilidades públicas, sumado a eso, mal pagos y con la inestabilidad preferida por quienes los necesitan mendigando su sustento.

Los opositores de la carrera administrativa y concursos, recurren al argumento de que esa estabilidad es el escenario ideal para la mediocridad lo que en mi concepto es un error, sin desconocer, que el éxito en su implementación radica en la evaluación y calificación de sus funciones y en la medición de su trabajo. No es cierto que el estado esté condenado a mantener el vínculo con un mal funcionario de carrera o méritos. El control interno disciplinario y los entes de control tienen suficientes dientes para sancionar y mejorar la función pública.

El castigo frente al abuso de los contratos de prestación de servicios, la formación permanente del servidor público y su selección imparcial, son los retos del servicio y la función pública. Vincular talentos que tengan reverencia por la ley, las buenas costumbres, idóneos, con mística por lo público es la clave. Tenemos tiempo de mejorar antes de que se imponga “la solución final”.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.