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La revocatoria directa del Alcalde

Publicado: Domingo, 21 de mayo de 2017  |  9:44 am
Eduardo Cardona Mora

Para el caso de Pereira, existe otro tipo de revocatoria más económica, menos traumática y de contar con voluntad política de grandes beneficios para la ciudad. Me refiero a la revocatoria directa del alcalde.

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El derecho político para revocar el mandato de los gobernantes goza de buena salud por la reducción de exigencias y de umbrales para su aprobación, esto lo ha convertido en una posibilidad real para los ciudadanos que decidan reemplazar su gobierno. Sin embargo, dicho procedimiento viene siendo utilizado por los derrotados como instrumento de revancha (caso Petro) que sin disimulos y desde el primer año lo impulsan, desconociendo por ejemplo que los dos primeros semestres pertenecen más al saliente gobierno que al entrante, el cual se ve obligado a trabajar con el plan de desarrollo y el presupuesto del periodo anterior. De allí que una elección popular que empezó siendo de dos años, pasó a tres y hoy es de cuatro años.

Para el caso de Pereira, existe otro tipo de revocatoria más económica, menos traumática y de contar con voluntad política de grandes beneficios para la ciudad. Me refiero a la revocatoria directa del alcalde, una que solo él puede hacer ejerciendo el poder que tiene para revocar sus errores, sus decisiones, sus actos, buena parte de sus colaboradores y algunos de sus socios políticos que le impiden gobernar para todos, esas pirañas de las que hubiera prescindido de haber sabido los resultados de su arrolladora elección y que hoy lo someten. No optar por esta revocatoria directa y dejar que prospere la que con justo derecho promueven algunos ciudadanos en las urnas, sería el mayor acto de miopía política de un joven dirigente que puede ser más que un exalcalde.

Un proceso de revocatoria llevado a las urnas cuyo valor podría ser de $20 mil millones (la democracia cuesta), por la terquedad de no cambiar el rumbo no se justifica; los costos de tener a un alcalde en campaña abanderado del NO con todo su poder, haciendo gala de su capacidad para hacer propuestas populistas a costillas del aporreado presupuesto es para temerle. Nada raro que del cable aéreo terminemos en un metro elevado, o proponga derogar para siempre el estatuto tributario para jamás cobrar impuestos.

El alcalde tiene su propia revocatoria por tramitar, no debe subestimar a una ciudadanía que demostró precisamente con su elección hasta dónde puede llegar.

No podemos escribir un nuevo capítulo de la novela El gatopardo cuya frase lapidaria acuñada por la ciencia política cae como anillo al dedo: que todo cambie para que nada cambie. El escándalo de corrupción de los recursos de los abuelos que ha puesto a Pereira en los titulares de los noticieros nacionales es otra oportunidad para que el alcalde se revoque directamente, se reinvente y se rodee mejor. Someter a la ciudad a otra elección popular y de pronto a dos si gana la revocatoria en las urnas y debamos elegir un nuevo alcalde, es un acto de irresponsabilidad y de desestabilidad que no se entendería cuando el poder del cambio está en sus manos todavía. Prefiero que el alcalde cambie al costo de cambiar el alcalde.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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