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Suicídate, si quieres…

Publicado: Sábado, 04 de febrero de 2017  |  11:12 pm
Umberto Senegal

Suicidarse, es un desastroso clamor contra sí mismo. Contra Dios. Contra la existencia y la sociedad.

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Me fascina el intangible aforismo de Ciorán considerando que “la vida es etérea y fúnebre como el suicidio de una mariposa”. 

Solo el jainismo, a quienes hayan vivido con plenitud su vida y mediante el ayuno, permite el suicidio. Alto porcentaje de seres humanos ha pensado en suicidarse. Si Japón tiene su bosque de los suicidas, Aokigahara, Quindío garantiza paisajes con mayores sortilegios para perforar puertas del más allá, a cuantos resuelvan desertar de este mundo.

Suicidarse, es un desastroso clamor contra sí mismo. Contra Dios. Contra la existencia y la sociedad. Si determinas hacerlo, en anterior columna te mencioné la canción Gloomy Sunday. Taciturno tema musical de los suicidas, que puede servirte de preludio  para el escabroso salto, no hacia la nada, como crees, sino a pesadillas peores que aquellas de las cuales huyes.

Bjork, Billie Holliday o Sinead O’Connor son tres mujeres señalándote, con sus afligidas voces, la lobreguez donde quieres precipitarte. Tres estilos ayudándote a decirle adiós a la vida. Como fenómeno, el suicidio es de las experiencias más violentas que pueda afrontar un ser humano.  No conduce a la eliminación interior de tus angustias. Por el contrario, las reduplica y acrecienta. Todo no acaba en un momento, para obtener después el regocijo de la serenidad y el escape del suplicio que te retenía.

El tiempo del suicida no es el mismo. En un segundo, sufre eternamente. El tiempo de estos es relativo. Su particular tiempo de muerte, igual que en sueños, discurre por niveles diversos. En un instante de suicidio, sobrellevas un infierno porque hay muchos niveles de tiempo, y en el del suicidio, las experiencias de vida y muerte no son como imaginas. Si no hay motivos convincentes para vivir, menos los hay para morir. Cualquiera que sea el método elegido para suicidarte, el tiempo en que te desprenderás de tu existencia no corresponderá en nada al que tuviste antes del suicidio.

Si te cuelgas, por ejemplo, no serán minutos allí colgado padeciendo. Este es el tiempo de los vivos, no de los suicidas. En tu tiempo, serán centenares de años penando allí colgado. Nada suprimirás del dolor que te indujo al suicidio. Seguirá contigo, más impetuoso y ya sin ninguna escapatoria física. Lo habrás hecho más agudo y complejo. En ese foco de vida-muerte, no habrá nadie ayudándote a volver atrás.  

Algunos libros de Sogyal Rimpoché y Osho, pueden orientarte sobre el temible tema. Dijo Padmasambhaba: “Si quieres conocer tu vida pasada, contempla tu estado presente; si quieres conocer tu vida futura, contempla tus acciones presentes”. La pobre educación colombiana no tiene asignaturas para enseñarte a vivir o morir. No hay licenciaturas ni posgrados en muerte o suicidio. Si quieres, suicídate así, sin títulos.

Umberto Senegal | Crónica del Quindío

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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