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Los telenoticieros

Publicado: Domingo, 02 de octubre de 2016  |  12:39 am
Gustavo García Vélez

Nunca veo Telepacífico, porque siento que no es para nosotros, que está programado solamente para la cultura de la caña de azúcar (es que hasta sus presentadores deportivos tienen ..... ). Prefiero Telecafé, en donde sí encuentro muchas afinidades, hasta en el deje, los rostros y apellidos de sus periodistas, comentaristas y entrevistados.

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Hace casi 20 años “pelié” con la televisión. Las estupidez de la gran parte de sus programas, que buscan audiencia solo en las capas menos formadas -e informadas- de la sociedad, hace que quienes tenemos otros gustos y aficiones diferentes, miremos con mucho desdén la programación de las cadenas televisivas.

Al respecto hay una anécdota: un magnate mejicano, amo absoluto de la televisión en su país, le preguntó a un subalterno que cómo iba la audiencia, a lo que este le contestó que a los televidentes solo les gustaba la basura. “Pues deles basura ventiada”, le ordenó el ricachón, a quien solo le interesa seguir llenando sus bolsillos y no elevar el nivel cultural de sus paisanos. De sus “cuates”.

En nuestro país sucede cosa parecida: la interminable serie de “series” sobre los capos del narcotráfico tienen atosigados y alienados a los que las ven. Ni que decir de esos concursos tontos para elegir al que aguante más en unas competencias de lo que hoy se llama deporte extremo. O las telebobelas mejicanas y venezolanas, en las que nadie se ríe (es que ni siquiera sonríen) y se la pasan gritando, llorando o haciendo malacara. Y la mayoría de los programas de opinión no pasan de ser una demostración de inaudita ignorancia de unos bárbaros con micrófono, de los que no se sabe el porqué han llegado a dirigir esos espacios, en los que la banalidad y las tonterías priman.

Una muy querida amiga, sorprendida por el hecho de que yo no tuviera aparato de televisión, se apareció hace como dos años con un dinosaurio de 14 pulgadas. Tocó aceptarle el ofrecimiento, pues me lo llevó en su carro hasta mi apartamento, pero me negué a pagar por recibir señal, porque eso sería como botar pólvora en gallinazo. Y cuando un amigo me contó que vendían unas antenas para captar las cadenas nacionales, opté por esa solución. Son siete canales que, para mí, son más que suficientes (con algo de llovizna, pero perfecto sonido), porque me parece estúpido que se contraten cien y más canales. En la sola búsqueda de un buen programa… se gasta más de una hora.

Y como en las mañanas, desde mi adolescencia, soy absoluto e irrenunciable oyente de las cadenas radiales nacionales -Caracol y RCN. Sánchez Cristo no me gusta, por arribista, por su falta de autenticidad-, dejo para la noche la tanda de noticieros televisivos: CM&, Telecafé, Caracol y RCN, en ese orden. El de Yamid Amat es el mejor de todos y con ese espacio termino mi jornada de cada día, bien informado.

Nunca veo Telepacífico, porque siento que no es para nosotros, que está programado solamente para la cultura de la caña de azúcar (es que hasta sus presentadores deportivos tienen gestos, ademanes y hablado de cortadores salidos de esos cultivos). Prefiero Telecafé, en donde sí encuentro muchas afinidades, hasta en el deje, los rostros y apellidos de sus periodistas, comentaristas y entrevistados.

A propósito: cuando apenas se estaba anunciando la creación de este canal de televisión, solicitamos que su señal llegara hasta nuestro Norte, petición que salió publicada en primera página del diario “La Patria” de Manizales. Y hoy sí nos llega, pero no mencionan para nada a ninguno de nuestros municipios…ni siquiera a los que hacen parte del “Paisaje Cultural Cafetero”.

Y en Telepacífico, menos. Para ellos, el “norte” es todo lo que quede en esa dirección, desde la Plaza de Caicedo: Palmira, Cerritos, Jamundí y Candelaria.

Por el noticiero diario -de lunes a viernes- de Telecafé, emitido desde Manizales, me entero del liderazgo de todos los alcaldes de Caldas, Quindío y Risaralda (porque no les han  amputado el dedo índice de la mano derecha, el de señalar caminos; miran hacia el horizonte… y no se limitan a enterrar cemento), lo mismo que de los excelentes gobernadores de estos tres departamentos -ninguno sindicado siquiera de negocios turbios-, de donde procede un porcentaje muy importante, yo diría que mayoritario, de nuestros coterráneos. Su presentadora guarda el tradicional señorío, el porte elegante y distinguido de las manizaleñas; y su acompañante, el talante amable de los caldenses.

Los fines de semana, Arpidio Escobar López (oriundo de Alcalá y quien fue periodista de la hoy desaparecida emisora “Ondas del Valle” de Cartago) tiene su propio noticiero desde Pereira que, a pesar de lo aparatoso de las imágenes de su presentación, también nos informa con imparcialidad. Sí le sugerimos -con toda cordialidad- que contrate con algún almacén de ropa femenina (“boutiques”, que llaman) el alquiler de unos trajes para la presentadora -cosa que se estila hasta en las grandes cadenas-, diferentes y mejores al mismo “modelito” de blusa y saco de lana que siempre usa, cambiando solo de color. Y un corte elegante del cabello y la enseñanza de una mejor vocalización, abriendo la boca y no frunciéndola… también le ayudarían y mucho. Al presentador de deportes, pues un buen colirio, porque de verdad preocupa -y molesta- tanto parpadeo. (De nada, apreciado Arpidio, por esta “asesoría de imagen”. Es que estoy ya muy acostumbrado a ver la excelente “presentación” de las presentadoras y comentaristas de CM&. Ah… y “ni por el chiras” se te ocurra usar botox).

Coletilla: Extraordinario el discurso del Presidente de la República, el excelentísimo Señor Doctor Don (¿se dice así… Darío?) Juan Manuel Santos Calderón, el lunes 26 en la firma del pacto con las farc. Tanto… que cambió mi decisión de abstenerme de votar. Estuve observando, en las tomas desde diferentes ángulos, si tenía como ayuda los teleprónteres y no los vi. Me asombró que no repitiera palabra, ni gagueara. Coherente, enfático y categórico. Sentí que sí tenemos Presidente… que no dejará que esto se le salga de las manos. (Y el dirigente de esa guerrilla demostró buena voluntad, en camino de convencer… que no de vencer, porque no pudieron).

Y acaba de decir el Papa Francisco que solo viene a Colombia… si el “sí” gana, si el proceso -y no solo su papamóvil- queda blindado (traducción del italiano, palabra por palabra, frase por frase, en Caracol-Radio y CM&). “Roma locuta… causa finita”. Como católico -aunque tibio- no puedo hacerle este desaire a “Pachito”.

 ¿Y será, entonces, que excomulgan al santurrón del ex procurador? Y Uribe… ¿fundará una secta religiosa, apartada de la Iglesia Católica? Es posible, porque si se salió del liberalismo… Y si Carlos Holmes Trujillo y Francisco Santos han dicho públicamente que respetarán el “sí”, si gana… ¿los expulsarán de ese partido?

Gustavo García Vélez

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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