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Tema nacional – educación sexual y de género

Publicado: Domingo, 14 de agosto de 2016  |  12:29 pm
Carlos Alberto Bermúdez Cardona

Observemos el asunto desde otro ángulo, formulándonos la siguiente pregunta ¿cuántos niños, niñas, infantes, púberes, adolescentes y jóvenes a diario se prostituyen, por un poco dinero o exigiendo lujos? ¿Cuántos de esos terminan como gay o lesbianas?

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Durante los últimos diez (10) años, la opinión pública se ha venido enfrentando por temas transcendentales que le apuntan, hacia el largo plazo, a construir un nuevo y maravilloso país.

Una de las grandes discusiones se ha dado alrededor de temas que por siglos se han convertido en tabú no desde lo político; pero con clara influencia desde lo laico y religioso – y se incluyen todas - como el matrimonio y la adopción gay; iniciativas, por supuesto, en manos de la comunidad LGTBI, que han generado polémica y novelones de toda índole; lo que sí está claro es que esta última, ya aprobada por la Corte Constitucional (CC), tal parece hubiera destapado la caja de pandora de una parte de la sociedad taimada e hipócrita.

Confirma lo anterior la reacción de muchos padres de familia al punto que uno de ellos divulgó en las redes sociales la anacrónica frase: “Prefiero un hijo muerto, que marica”, estas y muchas otras manifestaciones condujeron a que el gobierno nacional, se pronunciara al respeto – como si estuviera en campaña - con otra frase de cajón: “Ni el ministerio de educación ni en gobierno han promovido ni va a promover la llamada ideología de género”.

Lo anterior significa que más allá de asumir alguna de esas posiciones irreconciliables, de hecho el pueblo ya se pronunció, es menester del gobierno enfrentar desde lo jurídico un debate que desde lo ético y moral tiene en ascuas a miles de familias colombianas que independiente de la educación recibida no ven más allá de sus propias narices.

Por eso, y muchas otras evidencias más, entendemos que Colombia es tal vez el único país en el mundo que le obliga invocar un plebiscito para que el ciudadano del común decida si desea que sus hijos sigan siendo sacrificados en una guerra estéril y de nunca acabar; que solo beneficia económicamente a unos pocos.

Hoy como novedad no solo las familias, procurador y el gobierno se opusieron; sino todas las iglesias cerraron filas en contra de, según ellos, tan irracional propuesta; poco faltó para que el, hasta hace poco, clandestino mundo de los pederastas y pedófilos se pronunciaran. ¿Hipocresía o doble moral?

Si bien es cierto muy pocos conocen el contenido de dichas cartillas, que tal parece fueron elaboradas por la ONU, creemos que la opinión pública debe de conocer más al respecto sobre esa propuesta; ya que el problema no es que, como dicen algunos, esa ideología llevaría a que un niño heterosexual se convierta en gay con solo leerlo o estudiarlos. ¿Dónde estaría el papel del docente y el padre de familia?

Observemos el asunto desde otro ángulo, formulándonos la siguiente pregunta ¿cuántos niños, niñas, infantes, púberes, adolescentes y jóvenes a diario se prostituyen, por un poco dinero o exigiendo lujos? ¿Cuántos de esos terminan como gay o lesbianas?

Frente a este transcendental tema, muchos estudios y literatura existen ¿Qué es lo que finalmente piensa el Ministerio de Educación, Salud, el ICBF y las Casas de Justicia? ¿Cuáles son sus razones, científicas, en pro y en contra? ¿Quedarán manifiestos los riesgos para esa enorme población tan vulnerable? ¿O no hay riesgos? ¿Triunfo o derrota de los supuestos machos alfa que abandonan sus hijos dejándolos expuestos a la posibilidad de vivir otro “modelo” de familia? O a lo mejor el riesgo es la comprobada ausencia de educación sexual en el hogar y en las aulas escolares.

En todos los casos esa polémica aún por entender y digerir y con todos sus pro y contra, es una oportunidad para observar esa primera ventana que se abre frente a los enormes retos de una sociedad que camina hacia el modernismo.

Temas estos de actualidad, que no pueden ser ignorados, y simplemente son la expresión de una realidad en una sociedad que exige una nueva nación moderna, incluyente y pluralista. Aclarando que ésta, por llegar, nueva cultura de género, nada tiene que ver con la enorme brecha entre ricos y pobres, ya sean católicos o protestantes o de cualquier doctrina. Nada.

En todos los casos estamos demostrando una vez más que somos una sociedad enferma en extremo hipócrita y egoísta; entendiendo la hipocresía como “Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tiene o se experimentan” Tomado del Diccionario Esencial de la Lengua Española.

Adicionalmente los más ñoños, puritanos y/o mojigatos en la mayoría de los casos solo expresan padecer de sicosis colectiva, la sufren y la sobrellevan con casta dignidad. ¿Regresamos al oscurantismo?

Lo anterior significa que frente a temas de actualidad, como el que hoy nos ocupa, la mayoría prefiere guardar silencio cómplice, y no porque sean homofóbicos, machos alfa, pederastas, pedófilos o maricas; simplemente han concluido que en términos generales gana más no opinando… ¿Por razones conciencia?

El último novelón alrededor de “las cartillas” lo que denota es una opinión pública ignorante y desinformada; fácilmente manipulable donde el escandalo es el único medio de expresión; que demuestra una sociedad polarizada, donde parte de la solución es empezar a cambiar el actual modelo de educación.

El propósito, debería ser empezar a cambiar esta sociedad en extremo machista porque todo aquel que sea considerado, en algunas ocasiones sin merecerlo, como un digno representante “macho alfa” inmediatamente es elevado a los altares del ejemplo para ser imitado. ¿Por qué no trabajar más en las nuevas masculinidades?

Las cifras lo demuestran… Miles, tal vez millones, de niñas y niños son abandonados, el incremento de la violencia intrafamiliar física o psicológica, hogares disfuncionales, aumento del número de divorcios o terminación de uniones de hecho; lo anterior conlleva que aumente la amenaza sobre la niñez, infancia, pubertad, adolescencia y juventudes para que caigan en la delincuencia, el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución y lo anterior va más allá de si el crio es macho, hembra, marica o lesbiana. El problema es otro.

Volviendo al asunto que hoy nos ocupa, mañana será otro día; y pese a que han ganado grandes espacios de expresión y organización, o tal vez por ello; volvieron más acidas y toxicas las polémicas discusiones de los siglos pasados; ya no a puerta cerrada y casi que en secreto donde eran estigmatizados, rechazados y hasta eliminados por el hecho de estar en la otra orilla en materia de gustos y preferencias por el mismo sexo. “Hombres con hombres y mujeres con mujeres”.

La polémica de actualidad se circunscribe, a negar, por el impacto de esa iniciativa – educación de género - sobre una sociedad que gira y girará alrededor de la familia, como núcleo central de la sociedad; donde, de alguna manera, nos hacemos inmortales compartiendo los genes con nuestros hijos. ¿Cuántos padres de familia enfrentan el hecho que su hijo o hija tenga una conducta sexual “diferente” a lo esperado por una sociedad tradicional?

¿Qué sucederá? Cuando a esos hijos se les reconozca esos derechos de genero…¿Serán, por fin, realmente felices por la no discriminación? ¿No será que lo que falta es tolerancia hacia la diversidad género?

Continuará entonces el gran debate, de nunca terminar, sobre la educación alrededor de la ideología de género que por supuesto va en contravía de las normas o costumbres sociales, temas de igual o mayor importancia para afrontar a futuro y siempre pensando en una sociedad que evoluciona a pasos agigantados. Amanecerá y veremos.

Carlos Alberto Bermúdez Cardona

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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