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Uno a uno

Publicado: Domingo, 27 de noviembre de 2016  |  12:38 am
Émerson Castaño González

Ya son 18 miembros de este movimiento político que han sido ultimados en 2016. Se repite la misma historia del exterminio de la Unión Patriótica.

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Un día antes de firmarse un nuevo acuerdo de paz con las Farc (24 de noviembre de 2016), habían asesinado otro líder social del movimiento político Marcha Patriótica. Se trata de Fraidan Cortés. Residía en una zona denominada La Perola, en el río Calima, del corregimiento Bajo Calima (municipio de Buenaventura). 

Ya son 18 miembros de este movimiento político que han sido ultimados en 2016. Se repite la misma historia del exterminio de la Unión Patriótica: “Faustino López y Miguel Ángel Díaz, desaparecidos en la población de Puerto Boyacá, en septiembre de 1984”.

Líderes representativos, miembros del movimiento, los fueron desapareciendo, torturando, asesinando. Identificarlos, saber dónde viven, quiénes son sus familiares, dónde acostumbran reunirse, y si son comunistas que optan por la paz.

“Para 1993, en ocho años de ejercicio electoral, a la Unión Patriótica le habían asesinado dos candidatos presidenciales, 7 congresistas, 13 diputados, 11 alcaldes, 69 concejales y alrededor 3.000 dirigentes y militantes de base”. A Marcha Patriótica, que han salido de frente a defender los acuerdos de paz, le están aplicando el mismo método. Desde su fundación, han liquidado 124 integrantes. Dice uno de los comunicados del naciente movimiento político: “ayer Huego Cuéllar fue baleado y se encuentra en grave estado. El ataque se produjo cuando volvía del velorio de otro líder campesino, Erley Monroy Fierro. El mismo día, asesinaron a Didier Losada en el departamento del Met a. Y unos días antes, fue encontrado muerto y con marcas de tortura José Antonio Velasco en el departamento del Cauca”. La masacre “perfecta” no consiste en asesinarlos en conjunto, sino uno a uno. Esperar que pasen algunos días, e ir por el otro. 

Por lo visto el posconflicto se seguirán registrado este tipo de hechos sangrientos que nos posibilita interpretar que toda persona que haya decidido dejar las armadas como forma de lucha política y prefiera la democracia, no tendrá paz. 

Aplaudimos que haya un nuevo acuerdo. La tarea para una paz duradera, es cumplirlos. Y sobre todo, garantizar la existencia integral de todos los miembros (desmovilizados). De lo contrario, todo ha sido un saludo a la bandera. 

Émerson Castaño González / Crónica del Quindío

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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