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Las vías de Pereira, otra herencia de los cívicos

Publicado: Domingo, 14 de mayo de 2017  |  1:24 am
Eduardo Cardona Mora

Pasó que los intereses cambiaron, el negocio desplazó al civismo y la visión de largo plazo fue sustituida por el cortoplacismo y “el cómo voy yo”.

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Desde el primer cuarto del siglo XX, Pereira se convertía en una centralidad para el comercio y la industria del occidente colombiano, estábamos dotados de infraestructura fluvial y férrea de manera importante para la época. El ferrocarril de Caldas nos conectaba con Manizales, Armenia y Antioquia y el ferrocarril del pacífico con Buenaventura. El río Cauca era navegable desde Puerto Caldas hasta Juanchito, y los cívicos, esos viejos visionarios a través de la Sociedad de Mejoras de Pereira empezaron a convertir las trochas en carreteras.

La sociedad de mejoras se propuso y logró construir con gestiones ante la nación la vía Pereira- Cartago para conectarnos al pacífico, continuó con la vía Pereira-Armenia mirando a la capital, posteriormente Pereira-Marsella de prioridad local y Pereira-Santa Rosa para conectarnos con Manizales, Antioquia y el norte del país. Pasada la mitad del siglo XX hacia el centenario, el municipio diseña y construye la avenida 30 de agosto, la más amplia vía hasta nuestros días. ¿Qué fue lo que nos pasó, por qué ya no hacemos avenidas, aeropuertos, batallones, hospitales y barrios por autogestión?

Pasó que los intereses cambiaron, el negocio desplazó al civismo y la visión de largo plazo fue sustituida por el cortoplacismo y “el cómo voy yo”. La micro política todo lo descompuso y ganar las elecciones se convirtió en el único objetivo, el populismo envileció la política y las obras sin contexto para mirarnos el ombligo incluso desde el aire, son las que se hacen. Las obras viales de origen municipal con visión de futuro fueron hace rato y se cuentan en una mano: las avenidas Sur, Río y Belalcázar entre otras pocas, algunas más sin negar su importancia, fueron hechas para apagar incendios del crecimiento.

¿Por qué no hemos terminado la Avenida del Río que nos da salida a Dosquebradas, Manizales y Medellín, ni construido la ampliación de la avenida 30 de agosto que clama a gritos la ciudad? ¿Por qué dejamos que la vía Pereira-Cartago esté a punto de escriturársele nuevamente a un concesionario mientras los gobiernos locales actúan como autistas? ¿Por qué el tren de occidente se volvió un imposible y no está en la agenda prioritaria de mandatarios y congresistas? ¿Por qué la salida para Bogotá por el terminal es un viacrucis?

Por culpa nuestra, porque los nuevos líderes, esos de escoltas y vidrios polarizados se apropiaron de lo público sin que lo hayamos evitado, porque nos da pereza votar y cuando lo hacemos dejamos que nos mientan, porque nos da miedo desafiar a esos mercaderes que ya no hacen política sino que compran las elecciones, también pasó que la gente decente no se mete a liderar procesos por que los calumnian y desprestigian, pasó que no hemos dado la medida de los viejos que hasta las vías nos las dejaron de herencia. La buena noticia es que hay un despertar del civismo pero es nuestra responsabilidad que no se vuelva a dormir.

Eduardo Cardona Mora | El Diario

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.