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Viviane y Lucio, los devotos

Publicado: Domingo, 14 de mayo de 2017  |  1:22 am
Alejandro Samper

Si a Viviane y a Carlos Alonso los tocó Cristo, fue el ministro Juan Fernando Cristo. Otro personaje capaz de torcerse con tal de sumar votos. Que lo digan sus amigos taurinos….

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La Comisión Primera de la Cámara de Representantes le puso freno a ese proyecto de ley, presentado por la senadora Viviane Morales, que buscaba un referendo para que los colombianos votaran si estaban de acuerdo o no con que las personas homosexuales, solteras o viudas pudieran adoptar un niño. Para muchos, el hundimiento de esta propuesta es un triunfo para la defensa de las minorías y una derrota para los camanduleros, los fanáticos religiosos y los homofóbicos.

Creo, sin embargo, que los reales perdedores son los intereses políticos de quienes estaban detrás de esta propuesta discriminatoria: Morales y su consorte, el polémico Carlos Alonso Lucio. Nótese que una vez perdieron la votación (12 a favor, 20 en contra) el hoy pastor evangélico Lucio no usó la palabra de Dios o la defensa de la familia “normal” (según su iglesia) para sostenerse en sus argumentos, como lo había hecho hasta ese momento. El excongresista acusó a esta decisión de ser un paso para la “venezolanización de la democracia colombiana”. Un argumento usado para sembrar el miedo en los despistados y ganarse el corazón del Centro Democrático.

Alegó que no podían desconocer el clamor de los cerca de 2 millones 300 mil personas, muchas de ellas reclutadas en las diferentes iglesias evangélicas del país, que apoyaron la iniciativa. Lucio insistía en la cifra, porque ese es un buen potencial electoral para cualquier movimiento político. Almas devotas que pasan a ser ‘de votos’ para las intenciones políticas de Viviane que, según algunos analistas, buscaría ser fórmula vicepresidencial de algún candidato.

Carlos Alonso, inhabilitado para aplicar a cargos públicos y quien pagó condena por estafa y falsa denuncia, apelará la decisión con el fin de forzar ese plebiscito. Uno que le costaría al erario 280 mil millones de pesos. Lo mismo que vale reconstruir Manizales tras los desastres de este invierno, según dijo el alcalde Octavio Cardona (y como lo explicó el escritor colombiano Ricardo Silva Romero en su columna para el periódico El País de España (http://bit.ly/2pjVTEr)).

Eso es mucha plata para repartir; más de uno se volvería devoto con tal de obtener una tajada.

Además, Viviane Morales y Carlos Alonso Lucio deberían estar del lado de la comunidad LGBTI y las familias atípicas. Ella porque su hija es lesbiana; él porque no fue un buen padre y delegó la responsabilidad de la crianza de sus hijos a los abuelos o la madre. Hechos que cuando se los recordaron en los debates o en las entrevistas, se indignaron, pidieron no inmiscuirse en sus vidas privadas o tiraron el teléfono.

Si a Viviane y a Carlos Alonso los tocó Cristo, fue el ministro Juan Fernando Cristo. Otro personaje capaz de torcerse con tal de sumar votos. Que lo digan sus amigos taurinos…

Este plebiscito poco o nada tiene que ver con Dios, las familias, los niños o la discriminación. Es el medio que encontró esta pareja para cuantificar su poder electoral en todo el país, sin tener que acudir a sus ahorros. Y es que las encuestas seguramente se encarecieron desde que la empresa brasileña Odebrecht pagó un millón de dólares a la firma Paddington de Panamá, para que hicieran unos análisis y proyecciones presidenciales para el 2014; solo para ver a cuál candidato le apostaba.

En el caso de la pareja Morales Lucio, ya lo dijo en sus memorias el guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards: “Predicar es libre de impuestos. Muy poco que ver con Dios, mucho que ver con el dinero”.

Alejandro Samper | La Patria

Nota aclaratoria: las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.