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La nueva gran reserva natural de Colombia está en el Valle del Cauca

Publicado: Viernes, 07 de septiembre de 2018  |  6:14 am

El ingenio Providencia adquirió 414 hectáreas en Palmira para la conservación ambiental.

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El Tiempo | Bogotá D.C. | 07 SEP 2018 - 6:14 am

Colombia tiene una nueva reserva natural. Se trata del Parque Ecológico Providencia, un espacio ubicado en una zona montañosa al oriente del municipio de Palmira, Valle del Cauca, que además se convertirá en un santuario de la palma de cera en el país.

Especies representativas de la flora y fauna colombiana, cascadas y nacimientos de agua son algunas de las características de la reserva.

En total son 414 hectáreas de bosque andino en el corregimiento de Toche, que ahora son protegidas gracias a la iniciativa del Ingenio Providencia, compañía que quiso hacer una contribución al medioambiente y el cuidado de los recursos naturales con la adquisición del predio.

Una de las principales apuestas de esta inversión de 2.500 millones de pesos es garantizar la sostenibilidad de la cuenca hídrica del río Amaime, uno de los afluentes más importantes del departamento.

De acuerdo con Vicente Borrero Calero, gerente general del Ingenio Providencia, la compañía azucarera quería hacer aportes positivos para el ambiente, que estuvieran desligados del ámbito empresarial. Hace dos años decidieron construir este proyecto.

“La empresa tiene en su ADN la cultura ambiental, y con el objetivo de proteger una reserva natural que aporta a la protección, conservación y preservación del agua y del medioambiente en general, en 2016 se adquirieron las haciendas Pinares y Betulia”, contó Borrero Calero, y agregó que es el proyecto ambiental más ambicioso de esta zona del país.

Y es que Borrero está convencido de la importancia de que todos los sectores de la sociedad se comprometan con el cuidado de la naturaleza. Por esta razón citó al presidente Iván Duque cuando escribió en EL TIEMPO sobre este aspecto: “Construir país implica necesariamente proteger nuestro medioambiente. Vamos a trabajar por reducir nuestra huella individual de carbono y por expandir las energías renovables como nunca antes, por proteger nuestra flora y nuestra fauna, por valorar nuestros páramos y nuestras fuentes de agua y por crear una visión de país donde podamos producir conservando, conservar produciendo”. Dice Borrero que ellos están siguiendo este camino.

La ahora reserva pertenecía a una familia ganadera y está en plena zona azucarera del Valle. Sin embargo, se caracteriza por tener 76 por ciento de bosque denso, 6 por ciento de bosque en galería, 18 por ciento de pasto, 30 nacimientos de agua, 120 especies de aves y más de 198 variedades de plantas, entre ellas el árbol nacional, la palma de cera. Entre las especies de flora y fauna también se destacan el cedro negro, el cedro rosado, algunas variedades de orquídeas, guacharacas, loros de frente roja, atrapamoscas y perdices.

“Una empresa especializada trabajó en la caracterización biológica y ecosistémica, logrando así tener una línea base de la situación ambiental, esperando de esa manera el incremento de los niveles de agua y el mejoramiento progresivo de la flora y la fauna”, explicó Borrero Calero.

Para la conservación y el cuidado de la especies, así como para sembrar más plantas –entre ellas la palma de cera–, se estima una inversión anual entre 200 y 500 millones de pesos.

Rubén Darío Materón, director de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), celebró esta nueva reserva natural, pues ahora el Valle del Cauca suma un total de 517.830 hectáreas protegidas. No obstante, advirtió: “Tenemos una obligación muy grande de seguir conservando el recurso hídrico”.

Aunque por ahora el terreno no está adecuado para la visita del público –la idea es que en un par de años las personas visiten esta zona del Valle–, se están haciendo actividades específicas con la comunidad de El Toche, que no supera los 180 habitantes, pero su colaboración es fundamental para el cuidado del sitio.

De hecho, con los niños, crearon un grupo llamado los Guardianes Verdes, cuya labor consiste en educar a los menores para que protejan la naturaleza y se encarguen de crear consciencia en la comunidad.

También realizaron una capacitación con los adultos, en alianza con el Sena, y enseñaron buenas prácticas agrícolas con énfasis en hortalizas y manejo eficiente de la ganadería. Además, tuvieron la oportunidad de trabajar iniciativas de emprendimiento.

Fuente:
El Tiempo
El Tiempo Bogotá D.C.