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RAP... idito

Publicado: Domingo, 08 de julio de 2018  |  9:13 am
Gustavo García Vélez

Esperamos que los que aquí son dirigentes (o creen serlo) entiendan -y muy rapidito- lo que nos viene pierna arriba: a solo 400 metros del Parque de Bolívar se acaba de consolidar, con esa firma de los gobernadores de los departamentos vecinos, una Región... sin nosotros.

“Arranquemos... que en el camino se arreglan las cargas”, es otra de esas sentencias autóctonas de una parte de nuestros mayores, precisamente los que recorrieron estas tierras del centro-occidente colombiano, cuando ni siquiera se imaginaban las vías de cuarta generación... ni existían las “odebreches” que se les midieran.

Era esta una expresión propia de los arrieros cuando, muy de madrugada, cargaban las recuas de mulas con todos los productos de la tierra -especialmente el café- y de lo que se importaba para que los nuevos ricos empezaran a exhibir su bonanza: pianos, lámparas de bacarat o del estilo art nouveau, que ya se había impuesto en Europa. Si notaban alguna irregularidad en la carga de esas mercancías, no perdían tiempo que atrasara la partida hacia su destino, sino que iban corrigiendo sobre la marcha lo que había que arreglar.

Pienso que estas enseñanzas se están aplicando en este irreversible proceso que ya comenzó a vivir Colombia: el regreso a nuestros orígenes, mirándonos el ombligo, con la creación de las Regiones Administrativas de Planeación (RAP), una de las cuales -la del Eje Cafetero- se oficializó el pasado viernes, con la firma de los gobernadores de Caldas, Quindío y Risaralda, reunidos para este efecto en Armenia que, por este solo hecho, tampoco se convierte en “la capital del Eje”... como lo ha pretendido con codazos y zancadillas el actual alcalde de Pereira para su ciudad.

Este pacto tiene una duración de veinte años, pero cursa en el Congreso de la República el Proyecto de la Ley de Regiones -al que solo le hace falta un debate de los cuatro reglamentarios-, por medio de la cual se les darán a esas R.A.P. sus “cédulas de ciudadanía”, la mayoría de edad, pues serán entidades territoriales de pleno derecho, con la misma autonomía de las ya existentes, como los departamentos, municipios y distritos.

Vea pues. Después de 27 años de aprobada la Constitución de 1991, lapso durante el cual fueron presentados más de 18 proyectos para crear la L.O.O.T. (Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial) ordenada por la misma Asamblea Nacional Constituyente -que fueron todos “echados al cajón  de la basura”- solamente ahora comienza este proceso del que, inclusive, fue Luis Carlos Galán uno de sus pioneros y promotores. El Documento # 1 del Nuevo Liberalismo así lo establecía. Y de allí aprendí a mirar la bondad de las intenciones de esta gran reforma territorial. La propia situación de mi Cartago y su entorno... me lo demuestra todos los días.

Pero sí hay que “barajar y volver a repartir” porque, tal y como hoy lo ordena la Constitución Nacional, esas Regiones se tienen que constituir con dos o más departamentos, se supone que completos. Sin embargo, las realidades de esta Colombia del siglo 21 nos muestran que otra cosa es lo que corre por debajo de los puentes. Que hay, por causa y razón de los procesos de migración que se han dado por más de un siglo, porciones de muchos de los actuales departamentos que tienen casi todos sus vínculos socio-económicos, históricos, culturales y hasta geográficos con los vecinos, como es el caso de nuestro Norte, integrado con 18 municipios liderados por Cartago.

Bueno... ya arrancamos. Esperamos que los que aquí son dirigentes (o creen serlo) entiendan -y ojalá bien rapidito- lo que nos viene pierna arriba: a solo 400 metros de la sala de recibo de nuestra casa, el Parque de Bolívar, se acaba de consolidar con esa firma de los gobernadores de los departamentos vecinos, una Región... sin nosotros. Y eso trae consecuencias que tenemos que evaluar desde ya todos los norteños: proyectos de desarrollo en vías, turismo, ecología, educación, empresariales, en los que -por ahora- no figuraremos y ni siquiera nos tendrán en cuenta, a pesar de que nos respirarán en la nuca.

A los demás pobres mortales -como el que “susquihabla”- nos queda la tranquilidad de, al menos, haber cumplido con estas advertencias en nuestra condición de ciudadanos preocupados por el futuro de la tierra en la que también nacieron nuestros antepasados. Esa responsabilidad se la heredamos a ellos... y la hacemos valer. Que consten, pues, los varios escritos sobre el tema en estas páginas web (y en todos los medios de comunicación social que me lo han permitido desde hace décadas), porque nunca he sido “politólogo de cafetería o de banca de parque”.

Coletilla 1: En “El Jodario”, órgano de difusión de sus “jodas”, Gardeazábal que jode tanto se queja porque los directivos del fútbol colombiano no han demandado el partido ante Inglaterra, por claras violaciones al reglamento. Tan ingenuo mi tocayo. Allí se mueven miles, billones de pesos... y eso “pesa” a la hora de nona. Además, ese argentino fastidioso -como casi todos- que es la sombra de Pékerman tiene todo el apoyo de los futbolistas de la selección. Se ha difundido por medios de comunicación social (como “El País” de Cali) que algunos ya le deben el haber firmado jugosos contratos con equipos europeos. Tan güeno así, ole.

Coletilla 2: Creo que Putin descansó con la pérdida, en el último cobro de la última opción, de Rusia ante Croacia. Uno se imagina los movimientos debajo de la mesa de Scotland Yard y el M-15 para arrancarle a la KGB -de la cual fue director el presidente ruso hace varios años- la “orden” para que los rusos se dejaran ganar de los desteñidos ingleses esta semana, en la semifinal del campeonato mundial. De lo contrario... revelarían el cuándo, el cómo y el porqué del envenenamiento del ex espía ruso y su pariente asilados en Londres.

Coletilla 3: El amarillo parece ser el de los colombianos. Este sábado, Gaviria se chantó la camiseta de ese color que distingue al líder del Tour de Francia. Ojalá que la conserve -y si la pierde, la vuelva a recuperar-, porque los 50 millones de habitantes de este país... no resistimos más “pajazos mentales”.

Gustavo García Vélez | CiudadRegión

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