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María Luisa Piraquive le dijo a su nuera que abortara para frenar el escandalo

CiudadRegion.com | Cartago | 19 ENE 2014 – 8:10 am

La barranquillera Claudia Tovar, quien tuvo una relación sentimental con César Eduardo Moreno Piraquive,  hijo de María Luisa Piraquive, líder del Movimiento Mira, envuelta en un escándalo por discriminación contra los discapacitados, relató ayer a EL HERALDO que   hace 13 años, los Piraquive le pidieron que abortara apenas supieron que estaba embarazada.

De esa unión nació una jovencita que la próxima semana cumplirá 13 años de edad. (Vea Video revela discriminación a discapacitados en Iglesia cristiana de Colombia).

“Para frenar el escándalo me dijeron que abortara”: Claudia Tovar.

Claudia señala que cuando estudiaba comunicación social en la Escuela Superior de Telecomunicaciones, en Bogotá, sostuvo un noviazgo de cuatro años con César, hermano de la senadora Alexandra Moreno Piraquive que fue elegida por el Movimiento Político Mira, que nació de la iglesia de Dios Ministerial.

Recuerda que vivió  con César seis meses en Estados Unidos, y lo acompañaba a todas las iglesias a recoger el dinero. “Teníamos una vida de pareja normal, pero María Luisa nunca me quiso porque según ella, no tenía los dones espirituales y era costeña”.

A pesar del rechazo de su madre, -agrega- César prometió que no la dejaría y la relación siguió en contra de la voluntad de María Luisa.

Claudia recuerda que una de las pocas veces que se encontró en Estados Unidos con María Luisa, ésta le dijo: “tú no eres la mujer para mi hijo, Dios me dice eso”.

Ella se resignó a vivir con ese rechazo. En el año 2000 cuando salió embarazada y le dio la noticia a César, “me pidió que abortara para evitar el escándalo en la iglesia y que me regresara a Barranquilla, que si no había escándalo me pagaría una mesada”.

Claudia se negó a hacerlo, terminaron la relación en julio y en agosto, César se casó con otra mujer que le había escogido  María Luisa quien explicó en la iglesia que “César no se había casado conmigo porque yo estaba en pecado”.

Claudia volvió a Barranquilla, donde nació su hija Valentina.

Al mes, viajó a Bogotá donde demandó a César en el Juzgado 14 de Familia y comenzó un pleito jurídico. El juez solicitó prueba de ADN para verificar la paternidad y una vez se demostró en el laboratorio del genetista Emilio Yunis, el juez dictó sentencia y le impuso obligaciones.

“César alegó que no tenía dinero, que él vivía con su mamá, María Luisa, que lo mantenía. El juez le respondió que él había declarado que la niña no podía ser suya porque él se la pasaba en el exterior y una persona que pasa en el exterior tiene la solvencia económica para estar en el exterior y le colocó una pensión de $500.000  mensuales, que sube cada año de acuerdo con el aumento salarial”,  narra Claudia.

Recuerda que hace dos años, César y María Luisa estuvieron en Barranquilla, por lo que  Valentina quiso conocerlos. 

La niña fue a la iglesia, la encerraron en una oficina y a las dos horas un pastor le dijo: “te mentí en el nombre de Dios, tú papá y tu abuela no te quieren conocer, perdóname, algún día por esto, ven para imponerte manos”.

Claudia asegura que eso es ilícito porque nadie puede tocar a un menor sin autorización de sus padres. “Valentina salió llorando y estuvo deprimida por un tiempo, preguntándose porque su papá y su abuela no la quieren”.

Hace dos años, Claudia quedó desempleada, por lo que sacó a Valentina del colegio Boston International School, donde estudiaba  y llamó a conciliación a César para que no le pasara plata, pero se encargara de la educación de su hija.  “Estuve a punto de pasarle la custodia, con tal de que Valentina estudiara en un buen colegio y se hiciera profesional, pero él nunca fue a las tres audiencias. Mandó al mensajero diciendo que no tenía dinero para pagar el tiquete y venir de Bogotá, además solicitó que le bajaran la pensión”, expresa. 

Claudia afirma que todo el dinero de la iglesia lo maneja César. “A sus otros hijos los tiene bien y viajando por todo el mundo, pero a Valentina no le da ni cariño. La única vez que la vio fue a los dos años cuando le hicieron la prueba de ADN”.

Valentina solo conoce a su padre por las fotos en internet y por las que conserva su madre de la época en que estuvieron juntos.

Claudia no ha vuelto a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional después de que fue expuesta al escarnio por quedar embarazada y negarse a practicar un aborto. “Tenía temor de que me lincharan por ser el diablo”,  asegura.

Héctor Padilla, vocero del movimiento Mira en el Atlántico, dijo que sobre este caso no se puede pronunciar porque es un caso personal en el que no intervienen, porque en la iglesia nadie se mete en la vida privada de otros. Pero manifestó que si rechazan el aborto.

Con respecto a las palabras de María Luisa sobre los discapacitados, Padilla dijo que eso no afecta el trabajo del movimiento, porque han demostrado que realmente están preocupados por sacar leyes que beneficien al país.

“Como creyente tengo 19 años de pertenecer a la iglesia y nunca he sido objeto de discriminación ni tampoco he visto que se discrimine a la gente. Lo que sucede es que como en toda  organización, hay unos reglamentos o requisitos y son tan respetables los requisitos de la iglesia al momento de subir al púlpito como los que se tienen en  todas las organizaciones, incluso, para poder laborar en ellas».

Fuente: Leonor de la Cruz / El Heraldo.

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