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Cojea… pero llega

El diario ABC es el vocero de las derechas españolas y, en tal sentido, es un crítico implacable de las actuaciones del presidente del gobierno Pedro Sánchez, jefe del PSOE -Partido Socialista Obrero Español- que es el partido del centro-izquierda y que ganó por amplísima mayoría las elecciones del pasado 28 de abril. Dobló al segundo, el PP -Partido Popular- que estuvo al frente del gobierno con Mariano Rajoy y en el que se agruparon los seguidores del dictador Franco, luego de su fallecimiento.

No obstante esa militancia, el mencionado medio de comunicación no pudo esconder los resultados de la última encuesta, que le daría al PSOE una ventaja superior en el caso de que sean convocadas nuevas elecciones, con 14 escaños más en las Cortes, pasando de 123 a 137, es decir, de 28.7 % a 32.1%. El nuevo partido Unidas Podemos (que en realidad son cuatro, como lo ha reafirmado Miguel Ángel Revilla, presidente de la Comunidad Autonómica de Cantabria, perteneciente a otra colectividad), perdería siete escaños -de 42 a 35-, o sea que el electorado le cobraría su torpe actitud al chantajear a Sánchez con la petición de varios ministerios como precio de su apoyo.

Esto indica que en España algunos políticos también piden “mermelada”. Las negativas de Pedro Sánchez a dejarse manosear por Pablo Iglesias -a entregarle parte de lo que ganó en buena lid en unas duras elecciones-, están siendo también apoyadas por la mayoría de los españoles, como lo demuestra esa encuesta que, por lo demás, es la segunda y que coincide con la primera publicada por el diario El Mundo hace dos semanas. Por este tire y afloje, el gobierno español no ha podido arrancar en forma, pero aunque sea cojeando… llegará y para quedarse por varios años.

Pero la tragedia electoral más grande la sufrirían otros dos nuevos partidos: Ciudadanos, que perdería doce escaños, pasando de 57 a 45; y Vox, extrema derecha, de 24 a 14. Los dirigentes de ambos partidos quisieron ser los nuevos herederos de Franco, pero sus culiprontos electores se asustaron con los planteamientos y volverían al PP, que recupera esos votos. Esto demuestra que el sentido común, como la justicia, cojea… pero llega. Y que los españoles, no obstante estar en desacuerdo con la convocatoria a nuevas elecciones en una proporción de 8 a 2, le renovarían y hasta aumentarían la confianza al mandato de Pedro Sánchez, quien ya se proyecta no solo como líder de una nueva España, sino de toda Europa con su llamado a los partidos social-demócratas para reforzar ese europeísmo.

Y hablando de la justicia colombiana, la JEP acaba de demostrar que aquí las instituciones, aunque lentas, sí    funcionan. Después del necesario proceso legal que debe imperar en toda democracia, ha expulsado de los acuerdos de paz a los integrantes de las farc que volvieron a tomar las armas en contra de la república. Los extremistas de derecha gritaron durante semanas que se tomara esa decisión, pero a la brava y saltándose el debido proceso. Así son ellos que, sin embargo, cuando ven lo que les va pierna arriba, hacen todas las maniobras para evitar que esa misma justicia les llegue. Es el caso del ya larguísimo debate jurídico en las investigaciones sobre la compra de testigos por parte de su máximo jefe, aunque la Corte Suprema de Justicia acaba de poner los puntos sobre las íes, en respuesta a los recursos interpuestos por sus abogados para que la justicia siga cojeando… y no llegue.   

Y nos llegó a todos los colombianos -a través de sendas fotografías transmitidas por todos los medios de comunicación social, además de las masivas redes sociales-, la noticia de que el tonto que ha tratado de tumbar al indeseable Maduro a punta de sombrerazos, se valió de la ayuda de paracos para entrar a Colombia. Se metió en uno de los tantos senderos escondidos controlados por esos tipos y que comunican a los dos países, cuando en febrero se programó en Cúcuta un ridículo show con cantantes de reguetón incluidos, dizque para entregar la ayuda humanitaria a los millones de venezolanos, contenida… en cuatro camiones. 

A quienes olimos en ese entonces “cositas raras” en esa entrada del seudo dirigente veneco, esta chiva cojeó durante siete meses… pero llegó. Vea pues: sietemesina la verificación de lo que ya se sospechaba. Este otro tatuaje en el comportamiento moral del sub presidente que tenemos, es ya indeleble. Porque no nos vengan con el cuento de que esa turbia maniobra… fue a sus espaldas. Él y su ministro de relaciones exteriores tenían que saber cómo era el cocido.

Uno espera que la actividad electoral se desarrolle con la práctica de las buenas maneras -al fin y al cabo, fuimos bien criados- pero no siempre es así. En España, por ejemplo, en la semana que pasó un guache le mentó la madre en la cara a Pedro Sánchez, lo que generó la protesta inmediata del presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria, en donde sucedió ese hecho. En Colombia, el jefe de las derechas ha sido rechiflado ya en muchas partes, entre ellas Itagüí (su misma tierra) y este fin de semana en municipio cercano a Bogotá. Claro que aquí esas no fueron actitudes individuales, sino colectivas, de cientos de personas, que ya están mamadas -jartas- de las noticias falsas promovidas desde la extrema derecha para entorpecer el proceso de paz. Aquí también la reacción a eso cojeó… pero ya está llegando. Y los fachos están comiendo de su propio cocinado.

Gustavo García Vélez

Cartagüeño raizal, bachiller del colegio Liceo Cartago, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, ex concejal liberal de Cartago, comentarista público desde hace más de 30 años en medios impresos y radiales.

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