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Crisis y economía. ¡De esta nadie está a salvo!

La crisis actual es muy diferente a todas las anteriores, que han sido muy focalizadas en determinadas regiones o en áreas específicas de la economía.

Las epidemias definidas como la rápida propagación de una enfermedad en una gran región, se torna pandemia cuando se amplifica internacionalmente alcanzando varios continentes como el actual coronavirus. Su propagación ha sido acelerada y exponencial por ser un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, frenéticamente intercomunicado por vías terrestres, aéreas y marítimas, facilitando los contagios por contacto personal. Como una pirámide de perdedores donde un individuo contagia a otro o a un grupo y estos a su vez replican la acción  en una cadena exponencial diabólica, con consecuencias mucho más peligrosas que las crisis de origen financiero como la del 2008 y el gran crack de 1929.

La Peste Negra considerada la mayor pandemia de la historia, a mediados del siglo XIV, alcanzó su punto máximo entre 1347 y 1353 con recaídas posteriores no tan intensas hasta el siglo XVIII, desbastó a Europa, Asia y África.  Causada por una bacteria que afectaba las ratas abundantes en tierra y barcos, transmitiéndose por las picaduras de las pulgas. No afectó mayormente a América por la incomunicación, sin ser totalmente erradicada presentándose aún afectaciones aisladas.

Otra pandemia significativa más reciente (1918) fue la denominada Gripa Española, originada en Norte América, cuyo nombre se debe a que España la dio a conocer en sus medios de comunicación que no tenían las restricciones de los países involucrados en la primera guerra mundial. Desbastadora al producir cerca de 50 millones de muertos en el mundo en solo 2 años.

Con el coronavirus actual al acudir al confinamiento con restricciones a la movilidad y a las actividades económicas, como único medio inicial de control, al no tener la vacuna que lo contrarreste, la oferta y especialmente la demanda de bienes y servicios se contrae, reduciendo el empleo, al igual que el ingreso de consumidores y productores y las arcas del estado que debe disponer de grandes recursos tratando de solventar la emergencia, que seguramente lo lleve a un peligroso endeudamiento externo, y/o prender la maquinita productora de billetes del Banco de la República, porque una nueva reforma tributaria carece de sentido en las condiciones actuales, pero tengámonos después! Casualmente la demanda, el consumo interno estaba sosteniendo favorablemente la economía nacional, creciendo significativamente hasta la declaratoria de la emergencia y sus medidas de control.

El paro brusco y la ralentización económica preocupan a  los países que temen la contracción en indicadores como su producto interno bruto PIB, que es el valor de todos los bienes y servicios de un país en un periodo como trimestre o año. Sirve para medir la riqueza de un país. Al subir el PIB se intensifica la actividad económica, sube el empleo, la renta per cápita  y los ingresos fiscales del Estado por más  impuestos y al bajar este indicador sucede todo lo contrario como estamos ahora.  Colombia venía creciendo anualmente alrededor del 3% y se estima según pronóstico inicial de Mintrabajo que este se puede reducir entre -2 y -4% contra el 3.6% que  estimaba el Banco Mundial en condiciones normales anteriores. Otros incluso son más pesimistas y hablan del -5.5%. Panorama oscuro e incierto aunado a la caída actual del precio del petróleo, por la reducción de la demanda mundial, nuestra principal exportación.

Como consuelo algunos economistas prevén que estaremos mejor que muchos países del concierto latinoamericano, y que la caída de países europeos será profunda, resintiendo gravemente su economía, incluso países ricos como Estados Unidos sufrirán un  gran impacto. ¡De esta nadie está a  salvo! Quienes más sufren como siempre, son los pobres, desempleados, clase media sin ahorros, todos esperando las ayudas del gobierno, algunas canalizadas a través de una banca usurera e insensible. Y los ¨vivos¨ esperando la ¨subienda¨ cuando se mueve la caja del gobierno con las ayudas para meterle la mano hasta los mercados de los pobres, como lo han hecho con los almuerzos de nuestros niños estudiantes. El proyecto de cadena perpetua para los violadores de niños,  actualmente en el Congreso, debería ser para los corruptos, pues estos violadores ya tienen habilitadas condenas de hasta 60 años, una perpetuidad para la esperanza de vida del ser humano.

Si bien el coronavirus afecta y afectará la macro y  microeconomía a nivel mundial, también  la personal y del hogar cambiarán seguramente en formas muy diferentes a la tradicional. En el caso de Colombia donde veníamos teniendo un crecimiento sostenido por el consumo extra, de quienes podían,  representado en vehículos, electrodomésticos, celulares, entretenimiento, turismo, etc., esas prioridades para muchos han cambiado, primero asegurando la comida y las necesidades básicas con sus menguados recursos. Y los que disponen de ahorros y proyectaban compras prefieren postergarlas o reservar los recursos por lo incierto del tiempo y circunstancias para normalizar la situación. Al igual que los proyectos de inversión se paralizan hasta tanto el panorama futuro no sea más claro y estable. Que bien caen ahora esos cursos y seminarios cortos de educación  económica y financiera, en estas épocas con grandes restricciones que obliga a maximizar el uso de estos limitados recursos. ¡A  revisar presupuestos y a cuestionar nuestros hábitos financieros!

En el hogar ahora que estamos confinados con toda la familia deberíamos poner en práctica métodos  de ahorro especialmente en los servicios públicos como el agua y especialmente la energía, que inexplicablemente se escogió el momento menos apropiado para el escandaloso aumento de tarifas.

Nota aclaratoria
Las opiniones de los columnistas son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de este portal.

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Luis Alberto Duque M.

Ingeniero Industrial UTP, Especialista en Gestión Industrial Universidad del Norte y UPV de España, Magister en Administracion Económica y Financiera UTP y estudios de Doctorado en la UPV de España. Exfuncionario de Acerías Paz del Río, docente y exdirector de Postgrados de Ing. Industrial UTP y exgerente de la IPS Fondo de Asistencia Social de la UTP, FASUT. email: [email protected]

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